El Blog de los Editores de TR
Unas nuevas directrices redefinen la enfermedad de Alzheimer
Las primeras directrices nuevas en más de 25 años incorporan nuevas tecnologías que permiten la detección temprana.
Emily Singer 26/04/2011
Gracias a estudios a largo plazo utilizando imágenes del cerebro y el análisis de biomarcadores, los científicos saben que los signos fisiológicos de la enfermedad de Alzheimer comienzan a aparecer mucho antes de que las personas noten cambios en su memoria. Las nuevas directrices para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, anunciadas recientemente por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y la Asociación del Alzheimer, reconocen las etapas más tempranas de la enfermedad neurodegenerativa y fomentan el uso de tecnologías de vigilancia temprana en el desarrollo de fármacos. De hecho, dada la dificultad en el desarrollo de tratamientos para la enfermedad, es posible que los fármacos más eficaces deban ser administrados muy temprano dentro de la progresión de la enfermedad.
"Las nuevas directrices reflejan la comprensión actual de cómo los principales cambios en el cerebro conducen a la patología de la enfermedad de Alzheimer y cómo se relacionan con los signos clínicos de deterioro cognitivo leve y la demencia de Alzheimer", señaló Creighton Phelps, director del Programa de Centros de la Enfermedad de Alzheimer en los Institutos Nacionales de Salud, en un comunicado de prensa de la Asociación del Alzheimer. "También estamos empezando a ser capaces de detectar estos cambios en una fase preclínica, mucho antes de que aparezcan los síntomas en muchas personas. Con una mayor investigación sobre biomarcadores, tal y como se establece en las nuevas directrices, podríamos en última instancia ser capaces de predecir quién está en riesgo de desarrollo de deterioro cognitivo leve y demencia de Alzheimer, y quién se beneficiaría más a medida que las intervenciones se desarrollan".
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Según los autores, con el fin de facilitar la posibilidad de tratamiento presintomático futuro de la enfermedad de Alzheimer, es importante definir la enfermedad desde los primeros cambios en el cerebro, no sólo desde las etapas observables y sintomáticas de la enfermedad. Los autores proponen que la enfermedad de Alzheimer comienza con un largo período asintomático durante el cual una serie de cambios perjudiciales progresan en el cerebro, y las personas con evidencias de biomarcadores de estos cambios poseen un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y de comportamiento, y progresar hacia la demencia de Alzheimer.
Por ahora, el cambio se hará sentir sobre todo en los ensayos clínicos más que en la práctica clínica habitual, ya que los científicos utilizan estas tecnologías para controlar la eficacia de los medicamentos experimentales.
Aparecido en el New York Times.
Por ahora, las directrices especifican que los biomarcadores de Alzheimer--incluyendo niveles anormales de las proteínas amiloide y tau, y la contracción de ciertas áreas del cerebro--no deberían ser puestos aún en uso generalizado, sino que se deben utilizar sólo con los pacientes incluidos en ensayos clínicos.
Eso se debe a que los científicos todavía no pueden estandarizar los resultados de las pruebas, o saber "qué medida es realmente anormal y cuál no", señaló Marilyn Albert, directora de Centro Johns Hopkins para la Investigación de la Enfermedad de Alzheimer, y líder de un grupo de trabajo que desarrolló las nuevas directrices.
Hasta un tercio de las personas con placas amiloides en el cerebro, por ejemplo, no han desarrollado los síntomas de Alzheimer en el momento de morir. Las directrices también piden prudencia puesto que no hay actualmente ningún fármaco conocido para detener o retrasar considerablemente la aparición de los síntomas, así que las personas a las que se les dice que son propensas a la enfermedad de Alzheimer no tienen ningún medicamento eficaz que tomar.
"No tenemos suficiente información sobre lo que debemos decirle a la gente", afirmó el Dr. Steven DeKosky, decano de la escuela médica de la Universidad de Virginia, y que participó en uno de los grupos de trabajo. "Hasta que no podamos decirle a un médico, 'Si usted hace esta prueba conseguirá X cantidad de fiabilidad, y hacerlo marcará una diferencia en la vida de su paciente--hasta entonces, permanecerá en el laboratorio".

