Unas técnicas desarrolladas en el MIT y en el Laboratorio Nacional Pacific Northwest podrían hacer que fuera más asequible quemar combustibles fósiles sin liberar dióxido de carbono a la atmósfera.
Los grandes desafíos energéticos e industriales a nivel global pasan por explotar las posibilidades de materiales prometedores como el grafeno y por combinar otros más ordinarios como el papel con elementos electrónicos.
Una batería económica podría almacenar energía cuando hay viento para usarla cuando deje de haberlo.