Móvil

El móvil que mejor almacenamiento ofrece, además es bonito y barato

Robin tiene 32 GB de memoria y otros 100 en la nube, que se ejecutan de forma rápida y automática. Es un smartphone bonito y su precio no es muy elevado para todas las funciones que ofrece

  • Lunes, 22 de febrero de 2016
  • Por Rachel Metz
  • Traducido por Teresa Woods

Robin (que en castellano significa petirrojo), es el primer smartphone de la start-up Nextbit. Y mi conclusión es que es un buen móvil y un dispositivo atractivo.

Pero este no era el propósito de sus creadores, que anteriormente trabajaron en dispositivos Android en Google y en diseño y experiencia de usuario en HTC. Para los responsables, el almacenaje se está convirtiendo en un gran problema para los usuarios de smartphone. Por ello, Robin, que se puso oficialmente a la venta el pasado jueves por 399 dólares (unos 360 euros), ofrece 32 gigabytes de memoria y otros 100 gigabytes adicionales en la nube. Todo ese almacenamiento es utilizado por el software desarrollado por Nextbit que funciona sobre la versión Marshmallow de Android. Esta aprende los patrones de uso del usuario a la hora de, por ejemplo, abrir determinadas apps y ver fotos. A partir de ahí, archiva las cosas que menos se utilizan en un servidor lejano para liberar espacio en el propio dispositivo.


Foto: El 'smartphone" Robin de Nextbit puede archivar automáticamente 'apps' y fotos en la nube; las 'apps' archivadas son mostradas en gris y pueden ser restauradas con un toque del dedo. Crédito: Rachel Metz.

No me había dado cuenta de que esto representara un problema, ya que almacenar datos se ha vuelto cada vez más barato. También es cada vez más fácil almacenar archivos en remoto, como fotos y música , y acceder a ellos mediante apps de smartphone. Pero aun así, estaba dispuesta a probarlo.

Robin es rápido tanto en línea como fuera de ella, y su pantalla táctil es nítida y responsive. Incluye un puñado de prestaciones adicionales que uno esperaría de un smartphone de gama alta: el botón de encendido incorpora un sensor de huella dactilar, tiene cámara posterior de 13 megapíxeles y otra delantera de cinco, y opera con la tecnología Quick Charge de Qualcomm para cargar la batería más rápido de lo normal. Las decisiones de diseño de la pantalla de Nextbit hacen que Robin sea fácil de navegar, y cómodo de sujetar y manejar con la mano. Sus altavoces, que se muestran en una hendidura circular en la parte superior e inferior del móvil suenan fatal, incluso a mitad de volumen.

De acuerdo con su objetivo de nunca-quedarse-sin-espacio, Robin pone mucho énfasis en la frecuencia y eficacia de las copias de seguridad que realiza. Esto se observa de forma más obvia en la parte trasera del smartphone, donde hay un icono de una nube esponjosa y una diminuta fila de LED que brillan siempre que Robin esté realizando una copia de los datos del dispositivo.

Pero, ¡esperen, hay más! Las apps que han sido archivadas en remoto en los servidores de Nextbit todavía muestran sus iconos, aunque en color gris (un solo clic las restaura, y la descarga es bastante rápida). Un icono de la pantalla de inicio permite al usuario visualizar una lista de todas las apps archivadas, y las que permanecen ancladas al dispositivo para que nunca sean desterradas al reino de lo archivado.

¿Necesitan aún más garantías acerca de lo que hace Robin? El dispositivo también envía notificaciones para avisar al usuario de su rendimiento "Se han archivado 7 apps y 1.128 fotos. Ahora dispone de 3,03 GB de almacenamiento disponible", rezaba una de ellas.


Foto: El smartphone Robin se centra en hacer copias de seguridad y archivar los datos en remoto, avisando al usuario de sus acciones mediante notificaciones. Crédito: Nextbit.



Foto:
Las luces LED del reverso del smartphone Robin indican cuando está enviando datos a un servidor remoto. Crédito: Nextbit.

Toda esta información resultó útil, pero, sinceramente, fue excesiva. Parecía que quería destacar un proceso que, personalmente, preferiría que se ejecutara en modo oculto. Para mí lo ideal sería ni llegar a ser consciente de qué apps o fotos están realmente almacenadas en el dispositivo o un servidor remoto. El móvil simplemente buscaría lo que quisiera visualizar de lo más rápido posible sin alardear demasiado acerca de lo que hace.

No significa que no valore el control sobre cómo se realizan copias de seguridad de mis datos, no obstante, y agradezco la forma en la que Robin permite al usuario elegir cuándo quiere que se realicen estas copias. Como por ejemplo mientras se está cargando la batería o mediante una red wifi, y la opción de realizar, o no, copias de seguridad de las apps y fotos.

Está claro que Robin ha captado la atención de algunos consumidores. Fue un éxito rotundo en la página de crowdfunding Kickstarter el año pasado, donde recaudó casi 1,4 millones de dólares (unos 900.000 euros), superando con creces la recaudación objetivo de 500.000 dólares (unos 450.000 euros) de Nextbit.

Y los inversores también parecen estar interesados. En 2014, Accel Partners y Google Ventures invertieron 18 millones de dólares (unos 16 millones de euros) en la empresa.

Y sí, es un móvil bonito, útil y de precio decente. Pero no estoy segura de que realmente esté resolviendo un gran problema, y eso convierte a Robin en una compra confusa en potencia. Si realmente le preocupa quedarse sin espacio en el móvil puede que tenga sentido. De otro modo, el argumento para comprar Robin en lugar de otro smartphone Android está menos claro.

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