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Viernes, 24 de febrero de 2012

Un fármaco experimental reduce los efectos del traumatismo craneoencefálico

Un medicamento que actúa sobre los vasos sanguíneos ofrece resultados prometedores en ensayos con animales.

Se calcula que en Estados Unidos, 5 millones de personas sufren los efectos a largo plazo de traumatismos craneoencefálicos (TCE). Estos efectos van desde el estado de coma, a la pérdida de la movilidad, pasando por problemas cognitivos y de comportamiento. Un gran porcentaje de los soldados lesionados en Irak y Afganistán han sufrido alguna forma de TCE. Los científicos llevan años buscando fármacos que atenúen los efectos de estos traumatismos, pero hasta ahora no han descubierto ninguno que prevenga los daños o acelere la recuperación. 

Investigadores de la Universidad Wayne State de Detroit (EE.UU.) investigan un medicamento que esperan prevenga los daños producidos por TCE al mejorar la circulación sanguínea al cerebro. Por ahora, el fármaco, llamado 'clazosentan', ha producido resultados prometedores en pruebas con animales al mejorar la recuperación de los mismos después de haber recibido un golpe en la cabeza.

Christian Kreipke, autor principal del estudio que describe las pruebas, afirma que la mayoría de los tratamientos experimentales del TCE se han centrado en dos problemas del cerebro lesionado: la peligrosa inflamación del mismo y el daño estructural a las neuronas.

Sin embargo, su equipo intenta impedir un tercer efecto secundario de la lesión: un estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que puede restringir el flujo al tejido cerebral. Kreipke explica que después de una lesión, los vasos del cerebro entran en un ciclo de estrechamiento y dilatación que acaba conduciendo a un estado denominado 'vasoespasmo', en el que los vasos sanguíneos se estrechan y cortan el flujo de sangre al cerebro. El vasoespasmo es un efecto habitual de las lesiones cerebrales y especialmente frecuente en soldados con TCE producidos por explosiones.

En un estudio publicado el año pasado en la revista Neurological Research, su equipo demostró que, administrando el fármaco 30 minutos después de un traumatismo se reducía la gravedad de las lesiones cerebrales en ratas. Los animales tratados con el fármaco también demostraron ser mejores en una prueba de laberinto que las ratas lesionadas sin tratar. En abril de este año, en el congreso anual de la Academia Americana de Neurología, que se celebrará en Nueva Orleans, el equipo presentará más datos demostrando que el medicamento puede tener efectos beneficiosos en las ratas si se administra hasta 12 horas después de la lesión, que Kreipke equipara a un día después de la lesión en el caso de los humanos. Esta ventana de oportunidad relativamente amplia podría tener su importancia, según Kreipke, para víctimas como los soldados, que no tienen un acceso inmediato al tratamiento o pacientes que no se dan cuenta de la gravedad de su lesión inmediatamente.

Kreipke sostiene que los medicamentos que se han usado hasta la fecha para tratar el estrechamiento de los vasos han producido una excesiva dilatación de los mismos, lo que puede provocar un riesgo de hemorragia. Según él, el clazosentan produce una acción mucho más específica, bloquea un receptor de las células denominado 'receptor endotelina A', que se ve implicado en el estrechamiento de los vasos. “Este medicamento no aumenta el flujo sanguíneo”, afirma, solo disminuye la gravedad de la disminución del mismo.

Ross Zafonte, experto en TCE del Hospital de Rehabilitación Spaulding de Boston (EE.UU.), afirma que la idea de atacar las deficiencias del flujo sanguíneo en el caso de TCE es prometedora, y añade que este medicamento, con su objetivo molecular específico, es una “variante más elegante y refinada” de esta estrategia. Pero avisa de que muchos tratamientos para los TCE desarrollados a lo largo de los años “han dado buenos resultados en el laboratorio”, incluyendo pruebas con roedores, “pero muy pocas cosas han resultado útiles en humanos”

El clazosentan, fabricado por la empresa suiza Actelion Pharmaceuticals, se ha investigado hace poco como tratamiento para la hemorragia cerebral, pero los ensayos clínicos han sido decepcionantes. Kreipke tiene mayores esperanzas de que resulte eficaz en el tratamiento de TCE. Como el medicamento ya ha sido sometido a pruebas de seguridad en humanos, espera poder seguir adelante muy pronto con un ensayo clínico con pacientes con TCE de moderados a graves.

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