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Martes, 6 de marzo de 2012

Business Impact: Gestión del dinero mediante el acceso móvil a Internet

Ben Milne no se parece en nada a un banquero. ¿Por qué no iba a reconstruir la red monetaria mundial?

Ben Milne, un desertor de la universidad de 29 años de edad, con una frondosa perilla y sin experiencia en finanzas, va por su segunda y tercera reunión con algunos de los mayores bancos del mundo.  

Cree que los ha convencido de que "habla en serio".

Lo cual no es poca cosa. La start-up de la que es fundador, Dwolla, ha introducido un sistema de pago basado en Internet que no solo tiene como objetivo eludir a las compañías de tarjetas de crédito, sino que para poder funcionar correctamente también requiere renovar el cableado de un centro crucial del sistema financiero de Estados Unidos conocido como la Cámara de Compensación Automatizada (ACH, por sus siglas en inglés), una red que los bancos utilizan para transferir pagos de forma electrónica, aunque por lo general con un retraso de varios días.

Dwolla, una pequeña compañía de 20 personas con sede en Des Moines, Iowa, puede parecer insignificante en el contexto de los 4 trillones de dólares (3 billones de euros) en crédito y pagos de débito anuales, y los 30 trillones de dólares (22,5 billones de euros) que mueven los bancos a través de la ACH cada año. Sin embargo, Milne no ve ninguna razón por la cual no poder inventar un "intercambio extremadamente rápido, seguro y en tiempo real" que solucione algunas "de las molestas ineficiencias" del sistema bancario.

"Las personas que controlan la comunicación del valor están en los bancos. Pero ¿dónde está el oro? Son solo números", señaló Milne, que anteriormente fue director de un exitoso negocio de audio en línea.

El plan es ambicioso, pero la solución de Milne podría ser tan buena como cualquier otra. En EE.UU. a nadie se le ha ocurrido todavía una forma ampliamente aceptada de pagar el alquiler, o comprar un café, desde un teléfono móvil. Se espera que los pagos móviles crezcan de forma explosiva, aunque aún no está claro cómo van a llevarse a cabo. Los grandes minoristas, bancos, compañías de tarjetas de crédito, de telefonía móvil, y gigantes de Internet como Google compiten con sus propuestas, pero no han podido ponerse de acuerdo sobre el enfoque estándar a seguir.

Dwolla (de las palabras dollar y web) funciona un poco como una tarjeta de débito prepagada. Hay que cargar dinero en una cuenta Dwolla desde nuestro banco. A continuación, introduciendo el número de teléfono, dirección de correo electrónico o identificador de Twitter de alguien en una aplicación de teléfono (o simplemente un ordenador de escritorio), se puede enviar dinero inmediatamente a cualquier otro usuario Dwolla.

Una gran ventaja es el coste de la transacción: Dwolla cobra 25 centavos (18 céntimos de euro) por recibir un pago, y nada para cantidades inferiores a 10 dólares (7,5 euros). Esa cifra es menor que la de Paypal o la de las tarjetas de crédito, que pueden llegar al 2 o 3 por ciento del precio de un producto.

Uno de los comerciantes que utiliza Dwolla es Larry James, Jr., el dueño del Mars Café en Des Moines, una cafetería en el centro de la "Pradera de Silicio" de la tecnología. James señala que en la actualidad acepta varias compras Dwolla todos los días en un iPod Touch, saltándose su "anticuada" caja registradora. Anima a la gente a usar Dwolla. A pesar de que la cuota por el uso de tarjetas para un café con leche puede ser de solo unos pocos centavos, a final de mes la cifra puede ascender a varios miles de dólares.

Las compañías de crédito son conscientes de los esfuerzos de Dwolla y otros similares por socavar su negocio. "Te despiertas por la mañana con 5 o 10 start-ups más", señala Dan Schulman, presidente del grupo American Express. Afirma que existe una "enorme cantidad de innovación en la industria de los pagos", incluyendo a pequeñas empresas que están "rediseñando las cosas desde la base".

Un sistema de pago solo es útil si es ampliamente aceptado. En comparación con American Express, que tiene 50 millones de tarjetas en circulación, el alcance de Dwolla es todavía limitado. La compañía señala que se han inscrito 80.000 personas, y muchas utilizan el servicio para transacciones personales, como la recaudación de fondos en línea para amigos. Cerca de 8.000 comerciantes también aceptan Dwolla, aunque el número fuera del propio terreno de la empresa en Iowa es limitado.

Dwolla planea hacer crecer su red cortejando a otras compañías de software. Por ejemplo Shopify, una empresa dedicada a vender software para tiendas en línea, recientemente comenzó a ofrecer Dwolla como opción de pago. Milne afirma que si una compañía como Apple comenzara a usar su red, por ejemplo para compras de 99 centavos en iTunes, también podría evitar los cargos de las tarjetas.

"Estamos evolucionando hacia un nuevo comportamiento de pago, basado en los teléfonos móviles. Nadie sabe cuál será el comportamiento predominante", asegura Milne. "Para nosotros, el objetivo es construir una plataforma ideal que todo el mundo pueda usar".

Uno de los problemas de Dwolla es que la carga de dinero, transfiriéndolo desde una cuenta bancaria, lleva varios días. Eso queda muy lejos de la satisfacción inmediata que sugiere el "dinero digital". En diciembre Dwolla dio un paso hacia la solución del problema al anunciar que adelantaría a sus clientes hasta 500 dólares (375 euros) si los devuelven dentro de un mes (con una cuota de 3 dólares, o 2,25 euros).

Dwolla está trabajando en una solución más profunda al problema, algo que Milne define como la "innovación real" de la compañía. Hoy día, los bancos transfieren dinero mediante el ACH, un sistema de casi 40 años de edad a cargo de la Reserva Federal de EE.UU. y una empresa privada. El ACH es lo que permite los depósitos electrónicos de cheques y el pago de facturas de servicios. Las transferencias se hacen en lotes, por lo que a menudo toman tres o cuatro días.

Dwolla necesita que esas transferencias vayan más rápido. Junto a 16 instituciones, en su mayoría cooperativas de crédito del noreste del país, Dwolla ha implementado un software conocido como FiSync que, según afirma, permitirá hacer transferencias ACH casi al instante usando software basado en Internet. Recientemente, Milne ha estado presentando la idea a bancos de mayor tamaño. "Si los bancos están de tu parte, te conviertes en una parte inevitable del sistema. Te conviertes en la conexión de Internet", indica.

Las ideas de Dwolla se ven con escepticismo. Marianne Crowe, vicepresidenta de la Reserva Federal de Boston, duda de que una nueva empresa con poca experiencia en pagos pueda mejorar la red. "Es una especie de duplicación de lo que existe en la estructura bancaria a gran escala", afirma. "No creo que necesariamente entiendan las partes involucradas". Milne afirma que otros funcionarios de la Reserva Federal han visitado las oficinas de Dwolla y están siguiendo de cerca los progresos.

Por ahora, los empleados de Dwolla son los preferidos en Des Moines. Este mes de febrero, los funcionarios estatales les enviaron galletas después de que Dwolla recaudara 5 millones de dólares (4,25 millones de euros) en una ronda de financiación liderada por Union Square Ventures en Nueva York, que en su día fue uno de los primeros inversores en Twitter y Etsy.

Albert Wenger, socio de Union Square, afirma que está impresionado por la visión tan independiente de Milne, y utiliza Dwolla como forma cómoda de pagar a los profesores de sus hijos. Sin embargo, ¿va a utilizar Dwolla su empresa para hacer efectiva la inversión?

Perplejo durante unos segundos, Wenger respondió así a la pregunta: "Eso podría haber sido una buena idea".

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