La solar crece: Mika Hiroshima, un ama de casa japonesa, tiende una toalla en el exterior de su casa equipada con energía solar en Ota, Japón.
Fuente: Yuriko Nakao/Reuters/Corbis
Energía
Un sol naciente para las energías renovables
Japón está desesperado por reemplazar su capacidad energética nuclear por energías renovables, pero aún le queda un largo camino por recorrer.
- Jueves, 12 de abril de 2012
- Por Peter Fairley
- Traducido por Lía Moya (Opinno)
Japón va en el furgón de cola de las energías renovables, muy por detrás de los 10 países más avanzados en este aspecto, tanto en el número de instalaciones anuales de equipamiento de renovables como en la capacidad generadora total de energías renovables. Pero está previsto que eso cambie gracias a una nueva política energética a la que se ha estado dando forma desde el accidente del año pasado en Fukushima.
Ya se planifican algunos proyectos importantes. Entre ellos, una instalación solar de 200 megavatios anunciada por la corporación Softbank, de Tokyo. Al mismo tiempo, empresas japonesas dedicadas a la instalación y mantenimiento de reactores nucleares como Toshiba, Mitsubishi Heavy Industries e Hitachi han aumentado sus objetivos de venta e inversiones en el campo de las energías renovables.
Estos cambios se están dando porque todos menos uno de los 54 reactores nucleares de Japón se encuentran apagados. Y no volverán a arrancarse hasta dentro de bastante, porque las autoridades municipales y provinciales –que se enfrentan a un sentimiento antinuclear muy fuerte- son quienes deben aprobar el encendido de los reactores tras las correspondientes pruebas de seguridad. “En esencia, el Gobierno central de Japón ha tirado la toalla respecto a la posibilidad de conseguir que se reabran las nucleares”, afirma Andrew DeWitt, experto en política energética de la Universidad Rikkyo (Japón).
Queda por ver si el país será capaz de progresar a la velocidad que muchos querrían. Aún no se sabe cuáles serán las tarifas máximas de las energías renovables, impuestas por el Gobierno y que deberán hacerse efectivas en julio de este año. Otra pregunta que sigue abierta es si el sector eléctrico japonés -en el que se incluyen su red eléctrica- está preparado para soportar un aumento sustancial de la cantidad de energías renovables, que son muy variables.
Incluso en la política energética previa a Fukushima, el país se había marcado el objetivo de ampliar las renovables hasta que supusieran el 21 por ciento de su consumo de energía en 2030, 12 puntos más que 9 por ciento de 2008. En abril del año pasado, con la energía nuclear puesta de rodillas, el Ministerio de Medioambiente publicó un informe valorando los recursos renovables que sugería que Japón podría ir más rápido y llegar más lejos.
El Ministerio calcula que se podrían instalar 150 gigavatios de energía solar en edificios públicos, comerciales e industriales y en terrenos urbanos de bajo valor urbanístico como vertederos enterrados y zonas agrícolas abandonadas. Solo eso equivale a casi las tres cuartas partes de la capacidad actual de Japón para generar energía. El potencial eólico se calculó en 280 gigavatios en tierra y 1.600 gigavatios en el mar. Las energías geotermales e hidráulicas a pequeña escala podrían generar 14 gigavatios.
Evidentemente, el número de infraestructuras como estas que se lleguen a instalar depende de la economía. Los incentivos gubernamentales deberían compensar, en gran medida, el mayor coste de las renovables, según predice un informe de Bloomberg New Energy Finance del mes pasado. Yugo Nakamura, analista de Bloomberg residente en Tokyo, calcula que en el proyecto solar más competitivo de Japón generar energía costará 401 dólares (unos 300 euros) por megavatio hora, casi el doble de la media internacional. La energía eólica japonesa, a su vez, cuesta más del doble que la media internacional, unos 172 dólares (unos 150 euros) por megavatio hora, según Nakamura.
- 1
- 2



