Energía

Un truco para capturar carbono de forma eficiente y barata

El uso de cal para extraer el dióxido de carbono de las chimeneas de las plantas de energía podría reducir las emisiones de manera eficiente y económica.

  • Martes, 11 de diciembre de 2012
  • Por Prachi Patel
  • Traducido por Francisco Reyes (Opinno)





Limpiador de carbono: Investigadores de la Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania) han estado probando un sistema piloto para la captura de dióxido de carbono.



Un nuevo y sencillo método ha demostrado eliminar dióxido de carbono de las emisiones de escape de una central eléctrica, consumiendo la mitad de la energía utilizada por el mejor método de captura de carbono actualmente existente. Las pruebas de la tecnología, que utiliza un material barato derivado de la cal para atrapar el dióxido de carbono, se han estado llevando a cabo en dos diferentes plantas piloto a escala de megavatios en España y Alemania.

Bernd Epple, que ha estado probando la tecnología durante cuatro años en una planta en la Universidad Técnica de Darmstadt, en Alemania, señala que capturar cada tonelada de dióxido de carbono utilizando piedra caliza cuesta menos de 20 euros, en comparación con los aproximadamente 50 que cuesta el uso de disolventes tradicionales.

Ninguna planta comercial hoy día captura el dióxido de carbono con el fin de poder guardarlo y combatir el cambio climático. La razón principal es el prohibitivo coste de las actuales tecnologías de captura de carbono. Los investigadores están buscando métodos de bajo coste y mayor eficiencia energética para la captura de carbono.

El método más investigado de captura en plantas de energía consiste en inyectar gas de escape enfriado hacia la parte inferior de altas 'torres de lavado' llenas de material de embalaje, mientras se añaden disolventes líquidos basados en amina a través de la parte superior. El dióxido de carbono se disuelve en el disolvente, que luego se retira y se calienta en otra cámara a aproximadamente 130 °C para eliminar el dióxido de carbono.

La cal u óxido de calcio, absorbe más dióxido de carbono que los otros disolventes por unidad de peso, señala Paul Fennell, profesor de energía limpia en el Imperial College de Londres, y que está involucrado en el proyecto de 1,7 megavatios de CaOling en el norte de España. Y es barato, ya que está derivado de la abundante piedra caliza.

El proceso a base de piedra caliza utiliza reactores de lecho fluidizado, que son comunes en muchas industrias y, por tanto, más fáciles y más baratos de instalar en las centrales existentes que las torres de lavado a base de aminas. Es más, una vez que la cal ha perdido su reactividad, el material gastado puede ser utilizado para hacer cemento.

La mayor ventaja del nuevo método es que se lleva a cabo a temperaturas más altas, razón por la que posee el doble de eficiencia energética frente al uso de aminas. En el primero de los dos reactores, las temperaturas alcanzan los 650 °C puesto que la reacción entre la cal y el dióxido de carbono, que forma carbonato de calcio, libera calor. En el segundo reactor, el carbonato de calcio se calienta a 900 °C para eliminar el dióxido de carbono. El calor de los dos recipientes de reactor se utiliza para generar vapor que impulsa una turbina y produce electricidad.

El uso de cal para absorber el dióxido de carbono no es una idea nueva. Sin embargo, los inconvenientes del sistema con aminas han despertado recientemente el interés por la tecnología, indica Jasmin Kemper, oficial de proyectos en el programa de Gases de Efecto Invernadero de la Agencia Internacional de la Energía. Aunque la cal tiene muchas ventajas sobre los disolventes de amina, una limitación es que el material no es muy estable y no se puede reciclar fácilmente. Según Epple, el material puede ser reutilizado 100 veces antes de que tenga que ser reemplazado. Sin embargo, el bajo precio de la cal y el valor del material gastado podría ayudar a compensar esta relativamente corta vida útil, afirma.

A la nueva técnica de captura de carbono le falta algo importante: experiencia. "Los resultados preliminares de las plantas piloto en curso, a escala de uno a dos megavatios, son muy buenos y prometedores", aseguró Kemper. "Pero para llegar a la escala comercial se necesitaría por lo menos una unidad de demostración de 15 megavatios".

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