Joaquín Cuenca
Fuente: Marta Boixo

Informática

“Las tecnologías informáticas jugarán el papel que durante siglos han desempeñado las mecánicas”

Joaquín Cuenca, fundador de Thumbr.it, cree que los avances informáticos servirán para automatizar el trabajo intelectual tedioso y mejorar nuestro nivel de bienestar.

  • viernes, 4 de enero de 2013
  • Por Elena Zafra

Cuando Joaquín Cuenca vio en 2005 como el gigante de Internet eBay compraba Loquo, un "clon" de la página de anuncios clasificados Craiglist en cuyo desarrollo había participado para echar una mano a un amigo del instituto, algo cambió en su percepción del mundo. “Aquello me hizo ver que podías ser dueño de lo que querías hacer: encontrar un problema que te gustase solucionar, solucionarlo, y si todo iba bien, vivir de eso sin rendir cuentas a nadie”, explica el joven informático.

Desde entonces, su lista de intentos por repetir ese proceso de búsqueda y solución de problemas no ha parado de crecer y ha dado lugar a un extenso currículum. Cofundador de la comunidad Panoramio -en la que personas de todo el mundo comparten fotos ubicándolas sobre el mapa- Cuenca consiguió crear nuevo valor aprovechando las posibilidades de Google Maps. La idea de geoposicionar en él las imágenes para ir construyendo una red de ventanas a cada rincón de la Tierra conecto con cientos de miles de usuarios y llevó a Google a comprar Panoramio en 2007.

Cuenca trabajó durante tres años para la compañía de Mountain View en su sede de Zurich (Suiza) y regresó después a España detrás de nuevos proyectos. Entre los más recientes destaca el intento -por ahora infructuoso- de trasformar la relación entre periodistas y fuentes con PressPeople, un repositorio de notas de prensa que, tal y como él mismo reconoce, “aún no ha dado ni un euro”. No obstante, Cuenca no ceja en su empeño de solucionar problemas recurrentes. Diplomado en informática por la Universidad de París-Sur, estudió primero física, algo que considera que le ha aportado una visión “más matemática y científica” que la de la mayoría de programadores. Su último proyecto, la plataforma Thumbr.it, permite a los usuarios crear automáticamente versiones de sus imágenes reducidas y personalizadas.

MIT Technology Review en español habló con Cuenca sobre esta nueva apuesta -que él mismo presentó durante la conferencia Emtech Spain- y sobre las implicaciones sociales que tiene la adopción de nuevas tecnologías.

TR.es: A la hora de buscar un problema que resolver con tecnología, ¿conviene pensar en lo que te motiva personalmente o en algo que ayude a mucha gente?

Joaquín Cuenca: Si te gusta a ti ya es un primer dato de que tiene algo de interés, aunque es verdad que a veces eso lleva a engaño: hay cosas que nos interesan y luego no son un problema real. Pero no es tan difícil encontrar problemas que la gente de verdad tiene y por los que están dispuestos a pagar. Piensa en cualquier tarea que sea aburrida: un ordenador debería estar haciéndola. Alguien lo tendrá que hacer una vez, pero una vez automatizado, ¡quita ese trabajo! Eso nos libera para hacer cosas más gratificantes. Hay mucho margen de maniobra en ese sentido.

¿Hasta qué punto es eso aplicable a todo tipo de tareas?

En general yo divido los problemas en dos: los que de verdad necesitan creatividad y los que no. Por ejemplo, cuando desactivamos el cerebro y nos ponemos a copiar de una hoja al ordenador. Eso a día de hoy cae dentro del campo de la inteligencia artificial pero sólo para recordarnos lo limitada que esta es.

O del campo del reconocimiento de voz, también en pañales…

Efectivamente, en los últimos dos años ahí ha habido una mejora significativa, lo que hace que estemos hoy en una tasa de errores de una de cada 10 palabras o cada 15. Eso significa que en cada frase se equivoca. Si conseguimos dividir esa tasa por tres o por cuatro tal vez en 15 o 20 años de investigación llegaremos a un punto en el que un ordenador será capaz de transcribir lo que decimos. Y a veces hay que encontrar un punto intermedio que sea útil. La tasa actual no es útil para pasar la tarea de trascribir al ordenador, pero sí para poder lanzar una búsqueda. Hay un término medio donde esa tecnología ya tiene utilidad.

¿Merece la pena estar 20 años trabajando en bajar esa tasa de 10 a tres?

Sí, porque pueden estar mil personas trabajando en eso durante 20 años, y cuando lo consiguen, es todo el planeta el que es capaz de trascribir de voz humana a ordenador para siempre. El impacto que se obtiene es “eterno”.

¿Qué te llevó a pensar en algo como Thumbr.it?

Era la tercera vez que tenía el mismo problema y decidí que tenía que solucionarlo de una vez y de forma genérica, porque también lo iba a tener más gente. En Loquo recibíamos imágenes de gente y queríamos mostrarlas en distintos tamaños, en Panoramio también, y encima veía que la gente estaba empezando a subir fotos a su blog que sacaban de Instagram a través de un proceso completamente manual, porque esta aplicación les da un aspecto visualmente agradable. Pensé que muchos programadores querrían tener un producto donde suben una foto y le da un toque distinto, igual que hace Instagram. Nosotros servimos sus fotos con las modificaciones en tiempo real. Es como tener Photoshop en la nube: le das las instrucciones y él te devuelve la imagen transformada. Si mañana quieres cambiar el diseño y el tamaño, metes un cambio en tu página y está hecho para todas las imágenes.

¿Crees que Internet realmente servirá para 'cambiar las reglas del juego' y trasformar la sociedad?

Internet es una consecuencia más de las tecnologías informáticas. Estas van a jugar el papel que han jugado las mecánicas en los últimos dos siglos. El hombre ha tenido que hacer un trabajo mecánico que hemos conseguido automatizar y ahora las informáticas conseguirán automatizar el trabajo intelectual estúpido. Hay trabajos que han desaparecido, como el de la gente que se encargaba de llevar documentos de un departamento a otro o de hacer copias mecanografiadas de un texto. [La informática] impactará también, por ejemplo, en las asesorías, que son un mero intermediario entre un cliente que quiere hacer algo y la ejecución de ese algo. O en el proceso de crear una empresa. Ahora tardan cuatro días en decirte si un nombre está disponible o no, con tres o cuatro personas involucradas en ese proceso, y es algo que un ordenador puede hacer. En los próximos cien años vamos a eliminar esos trabajos repetitivos que no suponen un desafío intelectual, igual que se han ido eliminando los mecánicos. 

Este cambio, ¿supondrá miles de personas yendo al paro?

No. Cambiando. No hay un conjunto cerrado de 'cosas que hay que hacer'. El trabajo es una función de cuánto bienestar quiere el ser humano, es decir, la gente trabaja para darle más bienestar al ser humano y eso es ilimitado. Ahora estamos en un nivel muy superior al de hace 500 años y todos los trabajos que desaparecen significan que las nuevas generaciones no van a perder el tiempo haciendo eso. Y pese a todo, la informática está generando un cambio mucho más lento que otros, como por ejemplo, la llegada del plástico que supuso una trasformación brutal de muchas industrias.

¿Crees que a la gente le da tiempo formarse para desempeñar rápidamente una nueva tarea mucho más 'sofisticada'?

Probablemente no, es un problema social y por eso deben educarnos de una forma más flexible. Tenemos que empezar a añadirle un valor añadido a lo que hacemos. No tiene sentido engañarse y decirles a quienes pierden su trabajo que lo que hacen aporta mucho valor, porque no lo tiene: hay una máquina que es capaz de hacerlo. Lo que tienen que hacer es buscar algo donde lo que hacen tenga un impacto, y hay que ayudarles y acompañarles, pero no decirles que sigan por ese camino.

¿Estamos centrándonos en resolver problemas irrelevantes mientras otros más graves permanecen?

Creo que algunos de esos grandes problemas se han solucionado. Soy muy optimista. Nos olvidamos de que hace cien años hubo un gran debate sobre si la Tierra sería capaz de generar alimentos para todos y se estaba deforestando mucho terreno para cultivar. Ahora el problema se plantea con la energía, y están apareciendo tecnologías que están abaratándola y otras, más caras, están dejando de ser viables. Creo que en unos años con la energía pasará lo que ha pasado con la comida. No todo el mundo tendrá, pero por un problema político. Hasta ahora teníamos una forma barata de extraer energía: con petróleo. Cuando esto se está convirtiendo en un problema estamos buscando alternativas y las estamos encontrando.

¿Y otros problemas, como la lucha contra las enfermedades?

Como mucho estamos igual de mal que antes y en algunos casos creo que hay esperanza de que vayamos a mejor. Por otro lado, es cierto que se dejan un poco de lado. En mi caso es por una razón simple: puedo hacer algo en el campo de la informática, pero no en la rama biotecnológica porque para empezar ahí necesitas decenas o cientos de millones. Pero estamos viendo mucha gente que primero se hace rica con la informática y luego pasa ese capital y empieza otro tipo de proyectos. A día de hoy, en esas áreas la solución requiere que ‘papá Estado’ inyecte dinero. No veo viable que sean inversores los que metan dinero en eso. No se está dando aquí ni prácticamente en Estados Unidos.

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