Negocios

Business Report: Un cristal que flexibiliza las reglas de la producción

Corning ha creado un cristal fino y flexible, pero el verdadero avance ha sido averiguar cómo producirlo a gran escala.

  • Viernes, 25 de enero de 2013
  • Por Michael Fitzgerald
  • Traducido por Lía Moya (Opinno)


Rollo de cristal: Un ingeniero de Corning inspecciona una lámina en bobina del cristal flexible Willow.

En 2011, un investigador de Corning llamado Terry Ott se enfrentó a un problema al que nadie se había tenido que enfrentar en los 160 años de historia de la empresa: cómo fabricar láminas de cristal que se pudieran enrollar en bobinas.

El reto surgió porque esta empresa había desarrollado un nuevo tipo de cristal, conocido como Willow, que es tan fino como una hoja de papel y se comporta un poco como una: si lo agitas hace ruido de tormenta y se puede doblar lo suficiente como para enrollarse. Podría ser la base para pantallas en teléfonos inteligentes y tabletas más finas y ligeras, o para productos completamente nuevos, como pantallas que se adaptan a la curva de tu muñeca.

La propia invención del cristal fue un logro para Corning, que también fabrica el resistente cristal Gorilla que se usa en el iPhone de Apple y otros aparatos móviles. Pero Willow, que tiene un tercio del espesor del cristal Gorilla, acabaría siendo un avance sin sentido si Corning no resolvía cómo fabricarlo en grandes cantidades y de tal forma que los clientes puedan usarlo en sus propias cadenas de montaje. Cómo resolvió Corning el problema de la producción a gran escala sirve para ilustrar hasta qué punto la innovación tecnológica depende de las estrechas relaciones entre la I+D y la fabricación.

Ott había formado parte del equipo que creó Willow en las instalaciones de investigación de Corning en Sullivan Park, Corning, Nueva York (EE.UU.). En septiembre de 2011 se trasladó a la fábrica de pantallas de Corning en Harrodsburg, Kentucky (EE.UU.) para encontrar una forma de producir el cristal a escala comercial. No era una tarea fácil. Las fábricas de Corning suelen producir paneles individuales de cristal que se cortan al tamaño necesario para las pantallas. Ott tendría que diseñar cadenas de fabricación que produjeran el cristal Willow en tiras que midan más de 300 metros de largo. Este método es más eficaz en términos de costes que producir láminas individuales porque cada corte inevitablemente desperdicia cristal, pero solo se puede hacer si el cristal es lo suficientemente fino y flexible como para poder enrollarlo en bobinas.

Parte del trabajo estaba claro: Willow se fabrica con la tecnología base de Corning, un proceso denominado formación por fusión que implica calentar el cristal en una cubeta. A la temperatura adecuada, el cristal fundido se desborda y se solidifica en el fondo, desde donde se puede tirar de él en sentido vertical para formar una lámina y después se corta.

Pero para conseguir fabricar Willow en láminas continuas, el equipo de Ott tenía que averiguar la tasa adecuada a la que sacar el cristal después de fundirse, para que la calidad de la superficie fuera consistente. El proceso de llevar el cristal a los rodillos también exigía nuevo equipo y el equipo de Ott tuvo que desarrollar finas lengüetas de plástico  para cubrir los bordes del cristal y que este no tocara nada sobre los rodillos, lo que podría crear defectos en su superficie. Las lengüetas se aplican a los bordes de Willow al mismo tiempo que se estira el cristal.

Ahora Corning tiene que ayudar a sus clientes a averiguar cómo introducir Willow en sus cadenas de producción. Aunque un proceso continuo de rollo a rollo es la forma más eficiente de usar un producto que viene en bobinas como Willow, las fábricas de pantallas no usan equipos de rollo a rollo, trabajan con trozos de cristal cortados. Así que Dipak Chowdhury, uno de los vicepresidentes de Corning ha estado trabajando con algunos socios de la empresa para ayudarles a desarrollar equipos y procesos que sirvan para alimentar el cristal en bobinas a las cadenas de producción existentes. Con el tiempo, si Willow es un éxito comercial, los clientes quizá desarrollen nuevas plantas basadas en la fabricación de rollo a rollo.

Chowdry explica que los primeros aparatos que usen cristal Willow aparecerán en 2013. Sin embargo, Ott ya puede reivindicar su éxito al haber averiguado cómo fabricarlo. Algo de cristal se rompió mientras él y su equipo probaban la producción de Willow, pero "siempre hay momentos en que se rompe el cristal en una línea de producción", afirma. "Lo barremos y volvemos a intentarlo".

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