Biomedicina

Un mundo feliz de secuenciación de ADN prenatal

Las empresas analizan secuencias de ADN en la sangre de mujeres con embarazos de riesgo para detectar síndrome de Down y otras anomalías importantes, pero podrían hacer más cosas.

  • Viernes, 1 de febrero de 2013
  • Por Susan Young
  • Traducido por Lía Moya (Opinno)

En los próximos años las pruebas prenatales podrían ser más seguras y proporcionar más información gracias a las tecnologías desarrolladas para analizar el genoma del feto partiendo de la sangre de la madre.

Illumina, el principal fabricante mundial de máquinas para la secuenciación del ADN, se está introduciendo con mucha agresividad en el campo de la secuenciación prenatal. En enero, la empresa anunció que compraría la start-up Verinata, que lanzó su sistema para el análisis prenatal de cromosomas la primavera pasada.  La adquisición sigue a toda una cadena de pasos de Illumina para aumentar su presencia en el mundo del diagnóstico prenatal (ver "Un líder en secuenciación del ADN entra en el campo de las pruebas prenatales").

Los métodos convencionales para analizar el genoma de un feto en busca de anomalías requieren procedimientos invasivos, como usar una aguja para extraer una muestra del fluido amniótico que rodea al feto o algunas células de la placenta, métodos que pueden provocar un aborto.

Estas pruebas se centran principalmente en buscar cantidades anómalas de determinados cromosomas (como la condición que produce el síndrome de Down) y solo se ofrecen a mujeres con embarazos de alto riesgo. Pero se podría saber mucho más del ADN fetal que flota en la sangre de la madre y hay quien cree que este tipo de pruebas pronto estará disponible para muchas mujeres.

La primera empresa en ofrecer un cribado prenatal de la sangre de la madre fue Sequenom, que empezó a comercializar su análisis MaterniT21 en octubre de 2011. El año pasado, los médicos usaron el test de Sequenom para cribar más de 60.000 embarazos en busca de cantidades anómalas de cromosomas.

Para buscar estos desórdenes cromosómicos a partir de las 10 semanas de gestación, las empresas hacen una secuenciación de los trozos de ADN que flotan en la sangre de la madre.

Alrededor del 12 por ciento del ADN que hay en la sangre de una mujer gestante pertenece a su feto. Las pruebas no distinguen qué secuencias pertenecen a la madre y cuáles al feto. Se usan algoritmos de conteo para buscar cambios pequeños pero significativos en la cantidad de un cromosoma con respecto a otro. Las máquinas de secuenciación del ADN leen hilos de letras de ADN de una longitud de unas docenas de pares y la mezcla de las secuencias de la madre y del hijo se organizan por cromosoma. Si hay más secuencias de las esperadas que pertenezca a un cromosoma en particular, entonces es probable que el feto porte una copia extra.

En una muestra de sangre normal. alrededor del 1,36 por ciento del ADN debería pertenecer al cromosoma 21, explica Alan Bombard, director médico de Sequenom. Cuando un feto tiene síndrome de Down, la prueba suele hallar un 1,4 por ciento. "No es una gran diferencia, pero lo estás contando 10 millones de veces", afirma Bombard.  

Los expertos médicos también están prestando atención a este incipiente campo. En noviembre, dos sociedades médicas hicieron pública una opinión conjunta afirmando que las pruebas de ADN no invasivas se podían usar para cribar embarazos de riesgo, incluyendo aquellos en los que la madre es mayor de 35 años o ha tenido embarazos anteriores con anomalías cromosómicas.

La tecnología puede cambiar toda la medicina prenatal, afirma Nancy Rose, genetista clínica que presidió el comité para emitir una opinión conjunta. "Estamos en las primeras fases de aplicación de la tecnología, y cada vez será mejor", afirma Rose. Aún así, el comité recomienda que las pruebas solo se ofrezcan a mujeres con embarazos de alto riesgo, no a aquellas con riesgo medio o bajo: "No existen datos sobre los pacientes de bajo riesgo", explica Rose. "No tenemos buena información que dar a estas mujeres sin llevar a cabo grandes pruebas de prospección. La cautela es razonable". 

Otra razón para ir con cautela a la hora de usar las pruebas en embarazos de bajo riesgo o riesgo normal es que cualquier indicación de un desorden cromosómico tendría que confirmarse con un procedimiento invasivo, como una amniocentesis, que puede producir un aborto. "La principal preocupación de muchos es un falso positivo", afirma Bombard.

A pesar de todo, Illumina ve un mercado mucho más grande en el futuro. "Con estos sistemas no invasivos, acabaremos por poder hacer pruebas a todo el mundo", sostiene Greg Heath, quien gestiona la división de diagnóstico de Illumina.  Y algún día las pruebas podrían cribar en busca de muchos más desórdenes.

Mientras que en la actualidad las empresas de análisis prenatales no invasivos ofrecen pruebas para errores en cromosomas completos, en el futuro esperan poder conseguir una imagen mucho más detallada del genoma fetal y quizá incluso poder decirle a los padres si su hijo no nacido porta mutaciones genéticas concretas.

"Estamos empezando con la búsqueda de cantidades anómalas de cinco cromosomas específicos, pero lo expandiremos a desórdenes de genes únicos", afirma Bombard. "Este es tan solo el primer paso en lo que esperamos sea un largo camino para ayudar a las pacientes", sostiene.

Illumina y Verinata afirman que ellos también quieren lograr un análisis genético fetal más refinado. "El límite lo pone el coste de la secuenciación, no un elemento fundamental del enfoque ", afirma Rich Rava, director científico de Verinata. "Siempre lo hemos considerado una tecnología para analizar el genoma completo".

"En el futuro, según se vaya abaratando la secuenciación, si quieres buscar una mutación concreta, por ejemplo el gen de la fibrosis quística, podrás hacerlo", afirma Heath.

Y mientras van llegando los avances técnicos, aún hay que abordar las cuestiones éticas. "Poder distinguir un único gen hace surgir distintas cuestiones", afirma Heath. Con una secuencia genómica completa de un feto, ¿cómo se enfrentarán las familias al hecho de saber que su hijo no nacido porta un riesgo genético que podría producir complicaciones en la edad adulta, comparado con mutaciones que probablemente provoquen una muerte temprana?

"Si existe la probabilidad de que un bebé muera en los seis primeros meses de una vida corta y dolorosa, quizá tomes una decisión distinta", afirma Heath. "Creemos que cualquier elección debe ser una elección informada".

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