Biomedicina

Entrevista con la pionera del Proyecto BRAIN: Miyoung Chun

Lo más difícil del proyecto de mapeo cerebral podría ser que ni siquiera sepamos lo que estamos tratando de aprender.

  • Viernes, 19 de abril de 2013
  • Por Jason Pontin
  • Traducido por Francisco Reyes (Opinno)


El proyecto de Investigación Cerebral mediante la Mejora de Neurotecnologías Innovadoras (BRAIN, por sus siglas en inglés), que el presidente Obama anunció durante su discurso del Estado de la Unión en febrero, será una iniciativa de una década de duración para entender la naturaleza del pensamiento. El proyecto, que inevitablemente evoca el Proyecto del Genoma Humano, demandará miles de millones en fondos de investigación y la cooperación de muchas agencias del Gobierno de Estados Unidos, universidades y fundaciones. Miyoung Chun, especialista en genética molecular y vicepresidenta de programas científicos en la Fundación Kavli, ha estado coordinando la comunicación entre los organismos involucrados desde que la planificación se iniciara hace 18 meses.

¿Exactamente, de qué quieres hacer un mapa?

Hemos avanzado mucho desde que las neuronas fueron reconocidas [por Santiago Ramón y Cajal hace más de 100 años] como la unidad básica funcional del sistema nervioso. Sabemos cómo medir la actividad de un pequeño número de neuronas, hasta unos pocos cientos de ellas. Gracias a la resonancia magnética funcional, también sabemos cómo medir la actividad de manchas de un gran número de neuronas, de 30.000 a un millón. Sin embargo, para muchas funciones cerebrales críticas son necesarias entre unos cuantos millares a varios millones de neuronas.

BRAIN generará nuevas y revolucionarias herramientas para medir la actividad cerebral desde millares hasta millones de neuronas, con el fin de producir una teoría general del cerebro.

¿Por qué hacerlo?

Queremos entender cómo razonamos, cómo memorizamos, cómo aprendemos, cómo nos movemos, cómo funcionan nuestras emociones. Estas habilidades nos definen. Y sin embargo, casi no entendemos nada de ellas.

¿Cómo van a contribuir la nanociencia y la nanotecnología a la creación del mapa de la actividad cerebral?

El cerebro funciona a nanoescala. Por tanto, las herramientas para estudiar los cerebros en última instancia deben funcionar también a ese nivel. Lo que realmente va a ser necesario es la capacidad de medir mucho más. Hace 10 o 15 años no era el momento adecuado, pero ahora es posible.

¿Cuáles serían los beneficios?

¿Qué sentido tiene poder medir más si no entiendes lo que significa? El propósito de BRAIN no es solo el desarrollo de herramientas para que podamos leer más neuronas, sino descifrar la actividad cerebral. Una red interdisciplinaria de científicos e ingenieros trabajarán para crear prótesis nuevas y potentes, tratamientos para trastornos cerebrales devastadores, mejores estrategias de educación y tecnologías inteligentes que imiten las extraordinarias habilidades del cerebro.

¿El Proyecto del Genoma Humano es una buena o mala metáfora para el mapa de la actividad cerebral?

Hay similitudes: el alcance del estudio, su visión a largo plazo y la cantidad de fondos que se requieren. Lo que es diferente es el objetivo final. En el caso del Proyecto del Genoma Humano, el final estaba muy claro. Tan pronto como logres secuenciar tres mil millones de nucleótidos, ya has hecho lo que tenías que hacer, ¿no? Pero para el mapa actividad cerebral, probablemente sea imprudente fijarse el objetivo de medir los 100.000 millones de neuronas del cerebro humano. Por un lado, es posible que nunca logremos ese objetivo, pero más importante aún, no sabemos si un número más pequeño nos proporcionará los conocimientos que necesitamos.

También quieres decir que ni siquiera podemos anticipar algunas de las cuestiones que surgirán de la creación del mapa.

Exacto. No sabemos lo que vamos a aprender mediante la medición y el descifrado de un millón de neuronas. Lo que sí sabemos es lo que ya hemos sido capaces de lograr. Por ejemplo, John Donoghue [de la Universidad Brown en EE.UU.] tiene un paciente que tuvo un derrame cerebral hace 15 años. Al estimular menos de 100 neuronas, pudo mover los brazos de un robot y beberse el café de la mañana. Un centenar de neuronas. Imagínate, tal vez esta paciente pueda caminar por sí misma si John logra estimular 100.000 neuronas.

Me gustaría hacerte una pregunta privada, si me lo permites. ¿Qué cuestión podría llegar a contestar el proyecto BRAIN que desde hace tiempo quieras comprender?

Para decirte la verdad, trato de no personalizar el proyecto.

Bueno, por eso es una pregunta interesante.

Lo más interesante para mí es cómo están moldeados nuestros pensamientos. El pensamiento parece una cosa tan humana. Asumimos que otras especies tienen pensamientos, pero los nuestros parecen ser más... integrales. Son pensamientos que nos han llevado, a ti y a mí, a hablar de estos temas hoy día. Nuestros pensamientos están directamente relacionados con la forma en que memorizamos, con cómo aprendemos y el modo en que somos capaces de hacer tantas cosas. Pero ¿cuál es la base de todo esto? El aspecto del razonamiento del cerebro es el que me parece el más misterioso. Pero creo que todo el mundo tiene sus propias opiniones acerca de por qué es importante la cartografía del cerebro.

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