Negocios

Emprendedores, vosotros decidís

Empiezan a surgir comunidades de 'start-ups' por todo el mundo. Uno de los motivos es Brad Feld.

  • Martes, 16 de julio de 2013
  • Por Antonio Regalado
  • Traducido por Lía Moya (Opinno)

Foto: Brad Feld, inversor en start-ups.

La fiebre de las start-ups ya se da a escala planetaria. Cada ciudad parece tener un grupo creciente de jóvenes empresas de software. Y si no lo tiene, lo quiere.

Casi es un movimiento social, y un movimiento necesita un teórico. Ese es Brad Feld.

Feld es socio del grupo Foundry Group, que se dedica a la inversión en start-ups y es además un  bloguero con numerosos seguidores. Y cree saber lo que hace falta para crear una vibrante comunidad de start-ups en casi cualquier parte. Feld denomina a su teoría "Tesis Boulder", por la ciudad de Colorado (EE.UU.) en la que vive y que, con su ayuda, se ha convertido en el destacado hogar de numerosas start-ups.

En su guía para emprendedores autosuficientes, el libro de 2012 llamado Startup Communities, Feld describe, al estilo de un gurú, un plan de cuatro puntos  para crear una masa creciente de start-ups. Aunque sus reglas se pueden resumir en una sola: los emprendedores deben ser los "líderes". Todos los demás -universidades, gobiernos, inversores- son "alimentadores", piezas importantes pero que no pueden arrancar una comunidad de start-ups por sí solas. Feld afirma que incluso menos de una docena de emprendedores establecidos que se agrupen y se pongan en serio -creando una incubadora, por ejemplo- pueden crear un sector de start-ups con peso específico en casi cualquier ciudad, desde Detroit hasta Cape Town.

Los principios de Feld tienen un valor importante porque él mismo los ha aplicado. Es cocreador de TechStars, que da a las start-ups capital semilla y tres meses de entrenamiento intensivo. Notablemente ausente de Silicon Valley, TechStars opera en cambio en otras siete ciudades estadounidenses, entre ellas Boston, Chicago y Austin.

MIT Technology Review le ha preguntado a Feld qué hace falta para crear una comunidad de start-ups exitosa.

La gente habla de clusters de tecnología. Tú hablas de comunidades emprendedoras. ¿Cuál es la diferencia?

Para mí las palabras cluster [grupo] o hub [centro] tienen connotaciones muy negativas. Describen cosas que intentan crear las administraciones, y la gran mayoría de esos esfuerzos no han tenido éxito. En realidad son la antítesis de aquello en lo que creo. Así que he intentado centrarme en la idea de las comunidades, la noción de crear comunidades de start-ups, que es un fenómeno muy de abajo a arriba, dirigido por emprendedores, muy orgánico. Es un enfoque profundamente distinto.

¿Cuál es el paso más importante que puede dar un emprendedor para crear una comunidad de start-ups?

Simplemente hacer cosas. Es así de sencillo. Literalmente se trata de emprendedores que hacen cosas. Si vives en una ciudad en la que no hay una comunidad de start-ups clara, el objetivo no es recaudar un montón de dinero para financiar una asociación sin ánimo de lucro, el objetivo no es conseguir que se involucren las administraciones. El objetivo es empezar a encontrar a los demás líderes emprendedores que están comprometidos a quedarse en tu ciudad durante los próximos 20 años. Entonces, como grupo, hay que centrarse mucho en conocerse los unos a los otros, en trabajar juntos, en incluir a cualquiera que quiera implicarse, en hacer cosas que sirvan para reclutar gente para ese área geográfica y en hacer cosas egoístas para tu empresa que también muevan tu comunidad de start-ups.

Digamos que eres el alcalde de una ciudad. ¿Preferirías atraer a Boeing a tu ciudad o tener un buen panorama de start-ups?

Definitivamente prefiero tener una comunidad vibrante de start-ups. Las administraciones se pasan todo el tiempo intentando conseguir que las grandes empresas instalen sus sedes en sus ciudades y acaban subvencionando estas mudanzas mediante incentivos fiscales. Y las empresas que hacen una mudanza de sede no suelen ser creadores importantes de trabajo. Es más, estás jugando a un juego de suma cero con otra ciudad. No estás creando un entorno que permita que la próxima Google, Microsoft, Facebook o Genentech sea creativa.

Parece que piensas que un enfoque de arriba a abajo es bastante tóxico.

Es la diferencia entre una red y una jerarquía. Un enfoque jerárquico no reconoce que la genialidad de lo que sucede en torno a la innovación se debe, en muchos casos, simplemente a una red. La forma en que evolucionan las start-ups en 2013 está muy dirigida por las redes.

Tomemos como ejemplo lo sucedido en Detroit. Hace cien años Detroit era una comunidad de start-ups increíble. Y gran parte de su declive ha tenido que ver con la cultura y las jerarquías y la falta de innovación, todos los problemas clásicos que se dan cuando las empresas se convierten en corporaciones inmensas. Parte del poder de tener comunidades de start-ups es que siguen retando el status quo. Para muchas de estas ciudades que fueron importantes y poderosas y que hoy se encuentran luchando por sobrevivir, las comunidades de start-ups son una forma de rejuvenecer.

¿Qué pruebas existen de que las comunidades de start-ups se pueden dar fuera de los centros tecnológicos tradicionales?

Existen pruebas de ello en sitios como Boulder, pero se empieza a ver surgir esta actividad en Kansas City o Des Moines Ahora mismo hay varias start-ups de éxito en Islandia. Todos estos son lugares de los que históricamente, si retrocedemos 20 o 30 años, no hablaríamos. No son el Research Triangle Park. No son un cluster convencional.

En tu libro afirmas que los emprendedores deben adoptar un compromiso de 20 años con un lugar. ¿Hay alguien que realmente piense en esos términos temporales?

¿Tú planeas seguir en la ciudad en la que vives dentro de 20 años? ¿Esperas seguir siendo un emprendedor? Si las respuestas a esas preguntas son "sí", puedes pensar a 20 años vista. Lo que se oye todo el rato es: ¿se crearon más empleos en el primer trimestre de 2013 que en el primer trimestre de 2012? ¿Hubo más financiación en el segundo trimestre que en el primero? Esas gilipolleces no importan. Y ese es el problema con muchas organizaciones entorno al emprendimiento. Se mueven por cifras que no importan.

¿Cómo medirías el éxito de una comunidad de start-ups?

Puedo poner como ejemplo una empresa de Boulder que acaba de salir a bolsa, Rally Software, esta empresa se creó hace casi 10 años. Cuando empezaron era solo una persona con una idea; en la actualidad son 500 personas y tiene un valor de 600 millones de dólares (unos 459 millones de euros).

Rally ha tenido un impacto significativo en la comunidad de start-ups de Boulder en términos de contratar a personas que han pasado a otras start-ups, de visitantes que pasan por Boulder como clientes, que hacen amigos, comen en los restaurantes locales. Esas cosas son imposibles de medir de una forma concreta. Así que para mí la cuestión es no preocuparse por las cifras cuantitativas de un año a otro. Hay que centrarse en si se están creando empresas significativas, con sentido.

Has comprado una casa en Kansas City y se la has cedido a unos programadores. ¿Cuál es la idea detrás de ello?

En Kansas hay toda una serie de casas que se están convirtiendo en casas de hackers gracias a la Internet de alta velocidad instalado en la ciudad (ver "Una nueva iniciativa de Google multiplica por 100 la velocidad de Internet"). Hay cuatro personas viviendo en mi casa. Sin pagar alquiler. La empresa se llama Hand Prints y están creando software para impresoras 3D que aprovecha la Internet de alta velocidad. Espero que aprendamos muchas cosas nuevas.

También está construyendo lo que yo denomino un "barrio de start-ups". A la gente que se está mudando al barrio, aunque sean emprendedores sin recursos, les gusta reunirse en los cafés, comer en los restaurantes, traen una energía a la comunidad. Lo que también resulta fascinante es que hay mucha gente llegando a Kansas City, desde todo el mundo, solo para ver qué está pasando con Google Fiber en estas casas con fibra. Este es un barrio dilapidado en el que de repente hay un influjo de personas jóvenes e inteligentes.

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