Robótica

Una mano robótica levanta 80 veces su peso y coge un huevo sin romperlo

Esta combinación de fuerza y delicadeza la hace apta para incorporarse en prótesis y en robots que hagan trabajos manuales que requieran mucha habilidad

  • Jueves, 11 de febrero de 2016
  • Por Signe Brewster
  • Traducido por Teresa Woods

Suficientemente delicada como para recoger un huevo o una hoja de papel, y suficientemente fuerte como para levantar 80 veces su peso. Así es la pinza robótica de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL, en Suiza), cuyo prometedor y novedoso enfoque en robótica podría ayudar a las máquinas a asumir unas tareas más habilidosas.

Foto: La pinza electroadhesiva ase un huevo.
Foto: El investigador de la EPFL Jun Shintake sujeta una pinza desconectada junto a otra activada.

El prototipo se compone de dos solapas de goma que emplean la electroadhesión para conseguir un agarre firme. Cuando se les aplica una corriente eléctrica, las solapas adquieren cargas opuestas y se arquean hacia dentro. Esto también permite que las solapas sean atraídas por objetos cercanos y se adhieran a ellos.

El material de goma y la fuerza de la electroadhesión son lo suficientemente suaves como para coger globos de agua sin que se rompan. Las solapas también actúan con rapidez, pues tardan unos 200 microsegundos en reaccionar frente a la corriente eléctrica. Es literalmente más rápido que un pestañeo.

Este prototipo es el primero en combinar piezas robóticas blandas con la electroadhesión y con sensores que permiten que el robot se automonitorice, según el autor principal del trabajo, Jun Shintake. Sería una alternativa bienvenida para las manos robóticas personalizadas y para los complejos conjuntos de sensores y software que actualmente habilitan a los robots para asir objetos de unas formas especializadas y variadas.

"Una de las ventajas claves de la robótica blanda es que es segura y eficaz para interactuar con humanos, y esto hace que sea ideal para adaptarse a sus entornos y necesidades", afirma el investigador de robótica y miembro del profesorado del Instituto Wyss para la Ingeniería Inspirada en la Biología de la Universidad de Harvard (EEUU) Conor Walsh. "En este caso, la pinza es blanda y obediente, y adopta correctamente la forma de los objetos al accionarse, pero también tiene la bonita prestación añadida de adhesión activa", añade.

La electricidad aplicada pasa por unos electrodos incrustados en las solapas de la pinza. La disposición de los electrodos están diseñada para crear el mayor campo eléctrico posible. Esto permite generar un efecto electroadhesivo 10 veces más fuerte que si los electrodos estuvieran dispuestos de manera convencional.

Como resultado, la pinza puede sujetar objetos que pesan 80 veces su propio peso (la versión de dos solapas diseñada en la EPFL pesa 1,5 gramos). Eso podría hacer que resulte útil para tareas de almacén y fabricación (ver El concurso de robots de Amazon podría acabar con los empaquetadores humanos), o incluso quizás para los drones de mensajería, ya que añadiría muy poco peso mientras seguiría permitiendo que el dron portara unos objetos relativamente grandes.

Shintake cree que la pinza también tiene potencial para la manipulación de objetos en el espacio y la clasificación de artículos dentro de la industria alimentaria.

A Shintake le "gustaría enfatizar la adaptabilidad" de su pinza. El responsable explica: "La pinza no es la única forma que podemos lograr. Puede diseñarse con tres dedos o cinco dedos, y modificar su tamaño no es un problema".

La tecnología podría resultar especialmente útil en robots humanoides y prótesis, de las que se espera que realicen tareas más adecuadas para las pinzas más avanzadas de todas: las manos humanas. Combinar una pinza con una piel inteligente capaz de detectar la presión podría dar paso a unas opciones incluso más complejas (ver Un hombre manco 'pela' cerezas gracias a una mano biónica).

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