Innovadores Menores De 35 Centroamérica La edición en español de
MIT Technology Review elige a los
innovadores menores de 35

Juan Fermín Rodríguez, 31

Ha ideado una tecnología solar asociada a un modelo de prepago para hacer asequible la electrificación en las zonas más pobres

Kingo

Juan Fermín Rodríguez. Crédito: Andrea López

De los casi 16 millones de habitantes de Guatemala, 2,7 millones de ellos viven todavía sin acceso a la electricidad. En otros países centroamericanos como Honduras y Nicaragua, la tasa de electrificación apenas alcanza el 70%. En el pequeño Haití más de la mitad de la población vive sin corriente eléctrica. Para estas personas, conseguir un kit solar doméstico que les provea diariamente de energía -luz, carga de móviles, pequeños electrodomésticos- puede suponer un gran avance en términos de bienestar y salud. Además de librarles de su dependencia de las velas y los quemadores de parafina, les permite ahorrar hasta un 35% respecto a lo que gastan mensualmente en estos combustibles contaminantes. Pero adquirir un kit solar a menudo requiere que las familias soliciten microcréditos y éstos son denegados con frecuencia a las personas más pobres o que viven en los lugares más remotos.  

Para eludir la barrera que supone el pago de los kits por adelantado, el emprendedor Juan Fermín Rodríguez, director ejecutivo de la empresa Kingo, ha ideado un nuevo modelo de explotación prepago de estos equipos solares. Este joven guatemalteco dejó hace cuatro años su empleo como Gerente de Mercadeo en la multinacional Procter & Gamble para dedicarse a llevar luz a cientos de comunidades desconectadas de la red.

Sus primeras acciones, desarrolladas al frente la empresa Questol que cofundó con un amigo, se enmarcaron en el modelo tradicional de ventas directas de kits solares basadas en micropréstamos. Con este enfoque han lograron electrificar más de 4.000 viviendas en tres años. Ahora, la compañía que lidera Rodríguez junto a otros tres socios ha decidido virar su planteamiento y lanzar un modelo prepago para combatir lo que el joven llama "la trampa de pobreza" que afecta especialmente a las personas que tienen "flujos de ingresos bajos e inciertos".

Para ofrecerles una mayor flexibilidad financiera, en 2013 Kingo adquirió Quetsol, donde ha desarrollado varios modelos de equipo solar que funcionan mediante recargas prepago por periodos de uso. De esta forma, los usuarios no tienen que comprar el equipo, ni asumir gastos de instalación y mantenimiento, sino que pagan sólo por el consumo que necesitan. Una vez que Kingo ha instalado el kit en una vivienda, el cliente compra un código de recarga, lo teclea en el equipo y éste se activa por el periodo de tiempo que ha pagado: una hora, un día, una semana o un mes. Según Rodríguez, los clientes "necesitan desesperadamente esta tranquilidad económica" y muestran su satisfacción a través de sus altas tasas de utilización del sistema.

Actualmente Kingo instala dos kits diseñados en Guatemala y fabricados en China, compuestos por paneles solares, varias bombillas LED y un módulo de control donde está alojada la batería, los puntos de carga de móviles y enchufes, y una pequeña consola para teclear los códigos de recarga. Concretamente, el equipo Kingo 15 dispone de tres bombillas LED de tres vatios cada una, acumula cinco horas de electricidad en la batería y permite cargar móviles y otros aparatos por USB. Su hermano mayor, Kingo 100, dispone además de dos enchufes para electrodomésticos (radio, televisión, ordenador) y otras dos bombillas LED adicionales. Rodríguez espera añadir a su catálogo otros tres modelos antes de final de año (los Kingo 7, 50 y 200).

Recaudando micropagos sin cobertura

En lo referente a las recargas, la empresa de Rodríguez ha instaurado una red de distribuidores de códigos autorizados en las propias comunidades. Está formada por pequeños empresarios que firman un contrato con Kingo y obtienen un 8% de comisión en sus ventas de saldo para los equipos. La empresa les da un teléfono móvil (corriente si están en una zona con cobertura móvil o smartphone si están fuera de ella) que lleva instalada una aplicación con un algoritmo que genera los códigos de recarga. El tendero pide al cliente su número de equipo, recibe el pago por el tiempo de electricidad que éste quiera comprar y le da un recibo con el código generado por la aplicación. Marcándolo podrá activar su equipo solar, sin necesidad de otros trámites para los que necesite cobertura móvil. En otros sistemas, como el de la empresa Azuri, el cliente compra una tarjeta rasca con un número que debe enviar por SMS para recibir el código de recarga. Esta mecánica plantearía inconvenientes en Guatemala donde el 50% de los clientes no tienen cobertura móvil.

Por su parte, los tenderos compran el crédito que revenden en los establecimientos de TigoMoney, el operador móvil más grande de Guatemala. Kingo se ha asociado con esta compañía que dispone de una red de 4.000 puntos en todo el país y se encarga de suministrar crédito a los tenderos y recoger el dinero en efectivo que éstos le pagan. A su vez, TigoMoney trasfiere estos depósitos a Kingo y recibe una comisión por su intermediación.

Como Kingo arrienda sus equipos a  familias pero mantiene su propiedad, en caso de que una familia no pague o no use el equipo, éste "se recoge, se le da mantenimiento y se instala en otra vivienda", explica el joven. Por ahora, tras más de 16 meses, la tasa de utilización es del 90%, por encima del 80% de la compañía se marcó como objetivo. Estos datos proceden de su sistema de control de operaciones en la nube ANT, un software que recoge y analiza los códigos comprados por los clientes, muestra el comportamiento del gasto en todas las comunidades donde operan y permite "visualizar fácilmente su impacto día a día ", explica Rodríguez.

Desde marzo de 2013 la compañía ha estado realizando pruebas piloto del sistema prepago aún bajo la marca Quetsol. En primer lugar, instalaron 40 equipos en Alta Verapaz, al norte de Guatemala, para validar la tecnología. Allí probaron durante 6 meses sus kits y aplicaciones, lo que según Rodríguez, les permitió "consolidar el diseño del algoritmo incorporado a su firmware que se incluye en los sistemas y en las aplicaciones de distribución de códigos de recarga". Después, desde noviembre, realizaron la validación de su modelo de distribución que incluye a clientes, distribuidores comunitarios y agentes de TigoMoney. Para ello instalaron otros 550 sistemas en el departamento de Petén. 

En septiembre de 2014 Kingo comenzó a extender su servicio prepago a otros países, el primero de ellos, Camboya. A continuación, Rodríguez espera llegar Sudáfrica en enero de 2015, y a Honduras, Nicaragua y El Salvador en febrero. Con esta progresión, estima que habrán logrado alcanzar a 20.000 usuarios a finales de 2015 y habilitado a unos 800 distribuidores autorizados para la venta de códigos. 

Kingo, que cuenta actualmente con una plantilla de 18 personas, está basando en un sistema de franquicias su expansión internacional hacia el resto de Latinoamérica, Asia y África, lugares donde habita "el 98% del mercado mundial", explica Rodríguez. Esta estrategia de expansión pretende replicar su éxito en Guatemala en países que sufren bajas tasas de electrificación. 

En opinión del especialista sénior del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, César Buenadicha, que es miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Centroamérica, el proyecto de Rodríguez es un emprendimiento social interesante porque "combina el impacto de brindar energía a familias desfavorecidas con la generación de una red de distribución que genera a su vez ingresos y empleos". - Elena Zafra

Ganadores de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2014

Juan Fermín Rodríguez

Ha ideado una tecnología solar asociada a un modelo de prepago para hacer asequible la electrificación en las zonas más pobres

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