TR35 Spain Technology Review en español elige a los 10 innovadores menores de 35

David Horna, 31

Tecnología para crear medicamentos ‘vivos’ de manera más segura, económica y rápida

Aglaris Cell

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El mercado de los medicamentos tradicionales está cambiando. Tanto las grandes compañías farmacéuticas como los 'bioemprendedores' buscan nuevas vías para el desarrollo de fármacos más eficaces y seguros. En este camino, la medicina regenerativa se consolida como industria emergente, con una inversión privada que se multiplicó por cinco y se triplicó en número de empleados y en unidades de negocio entre 1997 y 2007, según un estudio comparativo publicado en diciembre de 2010 en la revista Journal of the Royal Society Interface.

Gran parte de esta actividad -más de un tercio, según el estudio- tiene que ver con la investigación con células madre. Se trata de una de las líneas más nuevas y más prometedoras que, en combinación con terapias génicas, permitiría curar muchas enfermedades graves mediante la creación de medicamentos ‘vivos’ compuestos por este tipo células.

El interés de los inversores y de las principales farmacéuticas apunta a un rápido crecimiento de esta industria para convertirse en un mercado altamente competitivo, sostenible y milmillonario. Esto generará una gran demanda de células madre que probablemente las empresas no estén preparadas para satisfacer. Ahí es donde entra David Horna, un joven ingeniero químico que quiere “cambiar la forma en la que se realizan los cultivos celulares para facilitar su producción y que esta deje de limitar el avance de las terapias celulares”.

Para ello, Horna está desarrollando una tecnología con la que pretende solucionar la problemática de la producción masiva de células y aumentar su seguridad y repetibilidad. Se trata de un biorreactor de cultivos celulares para obtener células modificadas genéticamente de forma automática. El sistema presenta un método reiterativo de cultivos celulares que permite automatizar por completo y sin necesidad de intervención humana los pasos de despegado y lavado de las células sin usar compuestos como la tripsina, que aumenta la toxicidad. Todo esto se hace gracias a unas superficies inteligentes que permiten la adhesión y desadhesión de las células en función de cambios en el ambiente.

Horna empleó los dos últimos años de su tesis doctoral en el desarrollo de estas superficies con capacidad de modificación genética en dos centros españoles de referencia internacional: el Instituto Químico de Sarria (IQS) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). La revista científica Advanced Healthcare Materials ha publicado los resultados de este trabajo. La tecnología ya cuenta con patente española, y la europea en proceso.

El siguiente paso es la creación de un prototipo de estas superficies, que el TR35 estima que estará listo en unos ocho meses. Para ello, está negociando con varias entidades e inversores ángel para la entrada de capital en Aglaris Cell, la empresa que el joven cofundó para trasladar su proyecto del laboratorio al mercado. Además, Horna asegura que están terminando de cerrar acuerdos con empresas de ingeniería para la fabricación del dispositivo y con “las principales empresas del campo de las terapias celulares” para probarlo.

Estos no son los únicos acuerdos que Aglaris Cell ha firmado con empresas del sector: la gigante farmacéutica Merck le proporcionará su experiencia en el sector desde el punto de vista técnico y de mercado para llevar a buen puerto este primer hito en el tiempo lo más reducido posible, y la fundación Genoma España le ha concedido una subvención. Además, en sus escasos meses de vida ya ha ganado varios premios, como el reconocimiento a la mejor idea empresarial de base tecnológica -de la fundación Madri+d-, a la mejor iniciativa empresarial -de la revista Emprendedores- o el EmprendeGo de Infoempleo.

Aglaris Cell no fue, no obstante, la primera aventura empresarial de Horna. En 2010, a partir de una patente desarrollada en su tesis doctoral, el joven elaboró un plan de negocio que se convirtió en Sagetis Biotech. Esta empresa -de la que el TR35 sigue siendo socio- cerró el año pasado una ronda de financiación de dos millones de euros con inversores privados y públicos.

Por todo ello, Carmen Eibe, directora de coordinación de proyectos en el grupo Zeltia y miembro del jurado de los premios TR35 Spain, destaca el perfil “altamente emprendedor” del premiado, cuyo proyecto actual es “sumamente innovador” e “imprescindible a medida en que las terapias celulares avancen”. Otro de los jueces -Héctor Ara, presidente del Consejo de Administración de Suanfarma Biotech- resalta también el perfil emprendedor y empresarial “inusualmente alto” del TR35, así como el “alto grado de innovación” de sus proyectos y su “gran capacidad para detectar oportunidades”.

Horna destaca por su valentía, al lanzarse a un campo en el que “solo empresas muy importantes en el mercado tienen antecedentes de trabajo, ya que el uso de biorreactores para producción celular en medicina regenerativa o terapia celular es bastante reciente y es muy costosa su validación clínica”, según Jorge Pedrueza, director de investigación de la asociación de ayuda a pacientes con leucemia Ayuda-Le y experto en este área. “El valor agregado que aporta Aglaris Cell está en el biomaterial y que evita el uso de tripsina, además de ofrecer una mayor rapidez y facilidad para el usuario y de que mejora el proceso de producción, haciéndolo más económico”. Por ello, Pedrueza cree que el impacto de este proyecto “puede llegar a ser alto”. - Esther Paniagua

Ganadores de Innovadores menores de 35 España 2012

David Horna

Tecnología para crear medicamentos ‘vivos’ de manera más segura, económica y rápida

Héctor Perea

Uso de campos magnéticos y biomateriales para crear implantes con células del propio paciente

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