Innovateurs De Moins De 35 Mexico La edición en español de
MIT Technology Review elige a los 10
innovadores menores de 35

Alejandro Maza, 26

Recogida y análisis de propuestas ciudadanas para afrontar problemas sociales

OPI

Alejandro Maza

A principios del año pasado, en las calles de las cuatro colonias más peligrosas de Acapulco, el Gobierno Federal de México intentaba implementar su programa de prevención de la adicción al alcohol y a las drogas ilegales, una verdadera epidemia en estas zonas asoladas por el narcotráfico. La respuesta de siete de cada diez vecinos era la misma al ver acercarse a los funcionarios: "Si eres del Gobierno no quiero hablar contigo, no quiero colaborar, no quiero saber nada".

Unos meses después la situación ha cambiado radicalmente gracias al sistema diseñado por Alejandro Maza, cofundador de la start-up OPI. Tras recorrer la zona y hablar directamente con la gente, el equipo de Maza logró identificar a varios líderes locales y reclutó a un equipo de breakdancers a los que equiparon con tabletas y su nueva herramientas de videoencuestas. "Eran gente de estos barrios, no de fuera", remarca Maza. "Fueron ellos quienes se pusieron a trabajar y a lograr que los vecinos participaran". El cambio fue espectacular: en seis días, con un equipo de 8 personas, recogieron propuestas sobre formas de prevenir las adicciones de cerca del 20 por ciento de la población total de las cuatro colonias.

"Lo primero es construir la confianza con la gente", explica este innovador social de 26 años. "En pocos días teníamos filas de gente deseando participar mientras el Gobierno había estado todo el año anterior gastando millones de pesos en estudios, en tratar de llegar a la gente, con una tasa de rechazo del 70 por ciento", recuerda Maza, satisfecho porque el proyecto va a establecerse permanentemente en Acapulco.

Maza estudió Matemáticas Aplicadas y Teoría Económica en el Instituto Tecnológico Autónomo de México antes de fundar OPI en 2010. Ahora, como director de esta empresa de base tecnológica, ayuda a los Gobiernos a conocer la opinión de los ciudadanos sobre temas sociales relevantes -como la buena gestión de espacios públicos o los accidentes de coche relacionados con el consumo de alcohol- antes de tomar decisiones que afectan directamente a su vida.

La diferencia entre el sistema que ha creado Maza y otras herramientas de participación ciudadana ya existentes no solo radica en su avanzada tecnología -además del software de videoencuestas han creado también un eficiente sistema de análisis de datos- sino en su capacidad para llegar a personas cuyas opiniones generalmente no son escuchadas. Según Maza, las plataformas de participación convencionales logran que se involucre menos del 1 por ciento de la población objetivo. Para llegar a todos los demás, por ejemplo, a personas sin acceso a Internet o a un móvil, el sistema que propone este joven habilita todos los canales posibles y hace especial hincapié en los que está acostumbrado a utilizar el público al que se dirigen.

"Las personas tienen un 70 por ciento más de propensión a compartir información oralmente que a hacerlo a través de medios como redes sociales, SMS o encuestas escritas", explica Maza. "Hasta ahora nuestro software de videoencuestas, que puede ser operado por personas de la misma comunidad tras una capacitación de dos horas, ha sido el canal más versátil y eficiente", afirma el joven.  Además de este método, los ciudadanos pueden usar otros muchos: SMS, Twitter, Facebook, widgets en blogs de ámbito local, webs creadas específicamente o aplicaciones descargadas en su móvil, cualquier canal es válido para enviar una opinión.

La estrategia de OPI se basa precisamente en poner el mínimo de requisitos a la participación aún a costa de incrementar la dificultad en el procesado de la información que les llega en formatos tan diversos. "Primero los homologamos, pasamos todo a texto y a una base de datos unificada utilizando algoritmos de inteligencia de máquina y software como el de Siri o Sherpa", explica el joven. En esta etapa, reconoce Maza, sigue habiendo un "componente de análisis humano", pero asegura que desde que empezaron en 2010 han aumentado "casi 100 veces" la eficiencia de los analistas gracias a la tecnología.

Tras esta homologación, explica el joven, el siguiente paso es clasificar los datos utilizando modelos predictivos de estadística clásica y moderna, análisis semántico y modelos bayesianos. Por último esta información, procesada en tiempo real, se presenta de forma sencilla para que las autoridades puedan implementar respuestas que saben que los participantes apoyan.

Según Maza, la traducción de miles de conversaciones a "un formato accionable" es uno de los mayores atractivos de OPI y el principal valor que aportan a las organizaciones con las que trabajan. Además, todos los datos son almacenados para ofrecer un seguimiento personalizado a cada ciudadano, mostrarle el avance de sus propuestas -por ejemplo, mediante Facebook o SMS- y fomentar que siga participando.

Hasta ahora, el uso de la tecnología de análisis de datos de OPI ha reducido el coste por cada ciudadano que se involucra a menos de un dólar. En 2014 esperan sofisticar aún más sus algoritmos de aprendizaje estadístico para que todo el proceso de identificación, acercamiento, análisis y seguimiento se pueda realizar por 10 céntimos por persona, lo que incrementaría masivamente el número de participantes potenciales.

En opinión de Constanza Nieto, fundadora de la consultora de negocios de tecnología Globaltech Bridge y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 México, Maza es "un ejemplo de emprendedor innovador" cuyo trabajo centrado en "llevar la tecnología a las comunidades menos favorecidas e incorporar sus opiniones en las decisiones gubernamentales" está teniendo ya "un impacto impresionante".

De hecho, desde 2010, OPI ha afinado su estrategia para acrecentar dicho impacto. "Empezamos gestionando miles de propuestas individuales para lograr iniciativas de ley de denuncias ciudadanas, cambios en reglamentos o en proyectos de espacios públicos importantes", explica el joven. Ahora, gracias su trayectoria, los Gobiernos les contratan antes de decidir qué programas implementar y cómo. Entre sus clientes están las Secretarías de Gobernación, Desarrollo Social y Salud, Telmex, Kimberly Clark o el Ayuntamiento de Ciudad Juárez, y aseguran haber cerrado ventas por valor de 5 millones de pesos (316.000 euros) en el último año. Su éxito más reciente: ser adoptados como la metodología oficial para la participación ciudadana en la generación del Programa General de Desarrollo del DF, que regirá la estrategia de la ciudad durante los próximos seis años. - Elena Zafra

Ganadores de Innovadores menores de 35 México 2013

Alejandro Maza (video)

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