BasiGo pretende sustituir las decenas de miles de autobuses diésel que circulan por las carreteras del África subsahariana por otros eléctricos que generan muchas menos emisiones. El modelo de negocio de pago por uso de la empresa ha ayudado a que los vehículos eléctricos sean más accesibles y está transformando el funcionamiento del transporte público.
En un intento por contener la pandemia de covid-19 en 2020, el Gobierno de Kenia suspendió temporalmente el transporte público. La suspensión duró solo tres días, pero el cambio en la calidad del aire fue espectacular. El aire estaba tan limpio que el monte Kenia (el segundo pico más alto de África) se podía ver desde Nairobi, a unos 175 kilómetros de distancia. Algunos incluso pudieron divisar el monte Kilimanjaro, la montaña más alta del continente, todavía más lejos.
Esta tregua del esmog inspiró la idea del negocio de autobuses eléctricos de BasiGo. Los fundadores de la empresa vislumbraron lo que podría suceder con el aire si los autobuses y camiones diésel dejaran de contaminar. Desde entonces, han creado una flota de más de 100 autobuses eléctricos para alquilarlos a clientes que operan con ellos en Kenia y Ruanda. Estos autobuses han transportado a 15 millones de pasajeros desde la fundación de BasiGo.
La empresa no fabrica sus propios autobuses: los vehículos proceden de China y se ensamblan en Kenia. La innovación de BasiGo radica en ofrecer una gama completa de servicios que hacen que sus autobuses eléctricos sean más competitivos frente a los de motor de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés), afirma Jit Bhattacharya, cofundador y CEO. En lugar de limitarse a vender sus autobuses a los operadores, como hacen otras compañías de transporte, BasiGo los ofrece en régimen de alquiler, presta servicios de mantenimiento y seguro, y proporciona una red de recarga a sus clientes. Dichos clientes son, principalmente, operadores individuales o cooperativas de autobuses, de las cuales hay más de 300 en Kenia.
Indicadores clave
- Sector: Vehículos eléctricos
- Fundación: 2021
- Sede: Nairobi, Kenia
- Dato destacado: BasiGo es el primer proveedor de servicios autorizado en el África subsahariana de CATL, la mayor empresa de baterías para vehículos eléctricos del mundo. Sus propios autobuses utilizan baterías de CATL y los empleados de BasiGo están formados para reparar las baterías de otros vehículos.
Potencial de impacto
El precio inicial de los autobuses eléctricos es muy elevado en comparación con los modelos de combustión. Sin embargo, los gastos de los vehículos eléctricos son menores a largo plazo gracias al ahorro en combustible. El modelo de BasiGo busca eliminar la barrera del alto coste inicial para los operadores privados de autobuses en África que buscan incorporar un autobús eléctrico a su flota.
Con este modelo, el operador abona un pequeño depósito que, según afirma Bhattacharya, es un 40 % inferior a la entrada que daría por un autobús diésel. A partir de ahí, paga una cuota diaria de arrendamiento por uso ("pay-as-you-drive"). Bhattacharya calcula que el operador obtiene un retorno de la inversión entre 5 y 10 veces superior a lo largo de la vida útil de un autobús de BasiGo en comparación con uno diésel.
En lo que respecta a las emisiones, Bhattacharya y su equipo calculan que sustituir un autobús diésel por uno eléctrico en Kenia permite evitar 50 toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año. Con cerca de 20.000 autobuses operando actualmente solo en Nairobi, las emisiones del transporte podrían reducirse de forma drástica si todos fueran eléctricos.
Dado que sus autobuses funcionan con energía renovable de producción nacional (el 90 % del mix energético de Kenia es renovable), utilizarlos retendrá más dinero en la economía local en comparación con el combustible, que debe importarse. Además, el cambio a los vehículos eléctricos aporta potenciales beneficios para la salud, como una disminución de los casos de asma infantil gracias a una menor presencia de partículas en suspensión en la atmósfera.
Limitaciones
BasiGo compra muchas de las piezas de sus autobuses a empresas chinas, entre ellas King Long y BYD. Sin embargo, los vehículos deben ensamblarse localmente en Kenia. Por ello, la empresa debe dedicar mucho tiempo y recursos a formar al personal para montar, reparar y mantener los autobuses en cada lugar en el que opera, lo que podría suponer un desafío para cualquier expansión futura.
La empresa también afronta elevados costes iniciales para la modernización de las infraestructuras necesarias para soportar nuevas cargas de alta potencia, como los cargadores de vehículos eléctricos. Además, Bhattacharya afirma que conseguir terrenos para las cocheras de recarga es "caro y complicado", ya que la recarga requiere terrenos ubicados directamente en las rutas de autobús y junto a las líneas eléctricas.
Próximos pasos
En la actualidad, más de 150 autobuses de BasiGo están en circulación, y la compañía cuenta con una lista de reservas de 1.200 clientes que desean arrendar vehículos a medida que haya más disponibles.
Tras haberse expandido ya de los autobuses de cercanías a los servicios de autocares interurbanos, BasiGo apunta ahora a los siguientes grandes contaminantes de la carretera: los camiones. La empresa aún no ha anunciado ningún detalle sobre sus planes, pero invita a estar atentos.

