Sinnembargo, a alrededor de dos tercios de los consumidores les siguen preocupandonlos temas de privacidad relacionados con esta tecnología, una cifra que se hanmantenido estable desde una encuesta realizada en 2005.nnnn
La leynde estímulo de 2009 aportó 2 mil millones de dólares a los historiales médicosnelectrónicos (EMR, en sus siglas en inglés), en gran medida en forma denincentivos para que los hospitales y las prácticas médicas adoptasen losnsistemas de ERM. Algunas compañías de seguros y sistemas de salud, tales comonKaiser Permanente en Califo ia, han hecho que estos historiales estén alnalcance de los pacientes como registros personales de salud (PHRs, en inglés),npermitiéndoles concertar citas, pedir recetas, ver los resultados de pruebas, yncontactar con sus médicos electrónicamente. Google y Microsoft también hanncreado programas de PHR libres, capaces de interactuar con un número denfarmacias y dispositivos médicos del hogar, tales como monitores de presiónnarterial.
"Llevamosna cabo esta encuesta para asegura os de que la voz de los consumidores senescuchaba y era incorporada dentro del modo en que los legisladores y lanindustria implementan la reforma de salud de forma más generalizada",nseñaló Sam Karp, vicepresidente de programas de la Fundación de Cuidados denSalud de Califo ia, durante una conferencia de prensa.
Segúnnla encuesta, que reunió algunos de los primeros datos sobre el uso de PHRs, losnconsumidores con acceso por inte et a la información aseguran saber más sobrensu salud y afirman cuidar mejor de sí mismos que cuando esta información estabandisponible sólo en los registros en papel. Como era de esperar, el uso de PHRsnfue más frecuente entre los jóvenes, así como entre aquellos con mayoresningresos y una educación universitaria. Sin embargo, la encuesta tambiénnencontró que los pacientes con menor nivel educativo, ingresos más bajos, y losnenfermos crónicos reportaron un mayor valor del uso de PHRs, a pesar de su usonmenos frecuente en comparación con otros grupos.
Califo iancuenta con el mayor nivel de utilización de PHRs--un 15 por ciento--algo quenprobablemente se deba a sistemas de salud grandes, como Kaiser, que ofrecennPHRs a sus pacientes. Kate Christensen, médico y directora del portal denpacientes de Kaiser, señaló en la conferencia de prensa que el 50 por ciento denlos miembros que reúnen los requisitos necesarios, unos 50 millones denpersonas, se habían registrado en la página web. "Creo que es porque se tratande una fuente en la que confían", afirmó. Según la encuesta, más de lanmitad de todos los adoptantes de PHRs utilizan un sistema proporcionado por susnaseguradoras, y alrededor de una cuarta parte usan sistemas provenientes de susnproveedores médicos.
El descubrimientonde que las personas con menores ingresos y aquellos con enfermedades crónicasnson lo que más se benefician es una buena noticia, afirmó Steve Findlay,nanalista senior de política sanitaria en la Unión de Consumidores, unanorganización sin fines de lucro que publica Consumer Reports, durante lanconferencia de prensa. "La gran tarea en el futuro para las poblacionesnvulnerables será hacer que los PHRs y las herramientas IT de salud resultennfáciles de usar para las personas con menos educación y para las personasnmayores", señala. "Estos grupos son más propensos a tene enfermedades crónicas y están menos cómodos con el uso de ordenadores ynsoftware."
