La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) afecta a más de cinco millones de personas en todo el mundo. Y hasta ahora, ningún tratamiento había logrado restaurar la visión. El sistema Prima, aprobado en Europa en julio y a la espera de la autorización de la FDA en Estados Unidos, cambia esta realidad. Combina un implante retiniano con unas gafas equipadas con cámara para mejorar la vista de los pacientes que desarrollan un punto ciego en el centro de su campo visual debido a una DMAE avanzada. Tras varias sesiones de entrenamiento, más del 80 % de quienes lo recibieron pudieron leer, hacer crucigramas y usar el móvil.

Desarrollado por Science Corporation, con sede en California, el sistema aprovecha que la DMAE no daña todos los circuitos retinianos; solo mueren los fotorreceptores —las células que convierten la luz en una señal eléctrica—. El implante de Prima imita esas células y transmite la información visual directamente a los circuitos sanos del ojo y, desde allí, al cerebro. «Aprovechamos todas las funciones naturales del propio cuerpo para procesar y transmitir la información», afirma Frank Brodie, oftalmólogo de la Universidad de California en San Francisco y director médico de Prima.


Linda Marsa es exreportera de Los Angeles Times y autora que cubre medicina, salud, ciencia y medioambiente.

