Unos 180 millones de niños no tienen suficiente comida, y más de tres millones mueren cada año a consecuencia de ello. También provoca retrasos de crecimiento, un trasto o sobre todo irreversible que dificulta el desarrollo físico y cognitivo y puede hacer a las personas afectadas más suceptibles a las enfermedades.
Tres estudios publicados la semana pasada en Cell y Science indican que los microbiomas de los niños desnutridos tampoco se desarrollan correctamente. Este fenómeno agrava su malnutrición y contribuye a sus consecuencias a largo plazo. Y tal vez el microbioma subdesarrollado tenga la culpa de que los suplementos dietéticos a menudo no sirvan para combatir la malnutrición infantil.
Foto: Una enfermera mide el brazo de un niño gravemente malnutrido en una clínica en Darfur septentrional.
Hace varios años, los investigadores analizaron datos de las muestras de heces de niños malnutridos en Malawi y encontraron que sus microbiomas instestinales estaban en un estado "inmaduro" en comparación con los individuos que no sufren de malnutrición durante la infancia.
El mismo grupo ahora ha descubierto que los microbiomas "inmaduros" se asocian a un peor desarrollo, tal y como demuestran sus ensayos llevados a cabo en ratones. Para ello, alteraron el microbioma de un grupo y lo compararon con otro control. Paralelamente, otro equipo publicó un resultado similar en ratones, y encontró que los microbiomas ejercen algún tipo de influencia sobre las hormonas del crecimiento. Por último, un tercer estudio encontró que la leche mate a de las madres de niños malnutridos, también en Malawi, contenían cantidades inferiores de una determinada molécula de azúcar crucial para el desarrollo temprano del microbioma intestinal.
Estos resultados son preliminares y aún no está claro cómo se podrán convertir en tratamientos para las personas. Pero las actuales terapias para repoblar las bacterias intestinales beneficiosas pueden funcionar, así que existen motivos para creer que este tipo de investigaciones puedan dar paso a un arma para combatir los efectos de la malnutrición.
(Lean más: The Atlantic, Science, Dos empresas buscan alte ativas a los trasplantes de heces)

