Form Energy está fabricando baterías a base de hierro capaces de almacenar energía durante varios días. La compañía está aumentando la producción en su fábrica y cerrando acuerdos para proyectos comerciales.
Las nuevas instalaciones solares y eólicas producen electricidad de forma más asequible que los combustibles fósiles en la mayoría de los lugares, pero su generación varía según la estación, la hora del día y la meteorología. Para compensarlo, las compañías eléctricas están invirtiendo cada vez más en sistemas de almacenamiento en baterías, que pueden cargarse cuando la energía es abundante y descargarse cuando la red eléctrica necesita un refuerzo.
Las baterías de iones de litio son la tecnología de almacenamiento que más rápido crece. Aunque son ligeras y de alta densidad energética, requieren metales caros y escalarlas resulta costoso, y pocas de las grandes baterías de este tipo utilizadas en la industria están diseñadas para almacenar energía durante más de cuatro a seis horas.
Form Energy quiere desarrollar una tecnología de almacenamiento de energía de larga duración más económica. La empresa ha desarrollado un nuevo tipo de batería, fabricada con un metal mucho más abundante y barato, el hierro, capaz de almacenar energía durante 100 horas. Utiliza un proceso que Form denomina «oxidación reversible». Durante la descarga, el oxígeno del aire convierte el hierro metálico en óxido y libera electrones. Al cargarse, la corriente vuelve a transformar el óxido en hierro metálico.
En los últimos dos años, Form ha ganado tracción comercial. La empresa comenzó a fabricar baterías en su planta de Virginia Occidental para su primer despliegue comercial: un sistema de 150 megavatios-hora para el proveedor de electricidad de Minnesota Great River Energy, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2027. Además, Form ha cerrado varios acuerdos más con suministradores de energía. El mayor de ellos es un proyecto con otra compañía eléctrica con sede en Minnesota, Xcel Energy, en el que la energía eólica y solar, respaldada por 30 gigavatios-hora de baterías de Form, servirá para alimentar un nuevo centro de datos de Google. Se prevé que este proyecto entre en servicio por fases entre 2028 y 2031.
Indicadores clave
Potencial de impacto
La energía eólica y la solar desempeñan un papel crucial a la hora de frenar el crecimiento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Aun así, muchos operadores de la red eléctrica siguen dependiendo de las centrales de combustibles fósiles, especialmente las de gas natural, para cubrir los desajustes provocados por periodos de baja generación renovable o de alta demanda. Las baterías de Form están diseñadas para cubrir desequilibrios de varios días entre la oferta y la demanda, como los que surgen durante olas de calor, heladas intensas o rachas con poco sol o viento. La empresa declinó compartir el coste actual de sus sistemas de baterías, pero asegura que su objetivo es alcanzar los 20 dólares por kilovatio-hora, lo que las haría competitivas en costes frente a la alternativa del gas natural.
La tecnología de la compañía podría ayudar a reducir las emisiones derivadas del auge de los centros de datos de IA. La sed energética de la IA ya ha retrasado el cierre de centrales de carbón obsoletas, motivado la construcción de nuevas plantas de gas natural y provocado subidas de precios para los consumidores. Un almacenamiento de energía económico podría ayudar a que las renovables cubran una mayor parte de este aumento en la demanda de electricidad impulsado por la IA.

Inconvenientes
El mercado del almacenamiento de larga duración aún es incipiente. La tecnología de hierro-aire de Form se enfrenta a un concurrido abanico de alternativas, entre las que se incluyen el bombeo hidroeléctrico, el gas comprimido, las pilas de combustible, los dispositivos gravitacionales y las baterías de flujo que almacenan energía en líquidos. La viabilidad económica de las baterías de varios días, que exigen cuantiosas inversiones de capital y, sin embargo, a menudo permanecen inactivas, sigue siendo compleja.
Aunque la financiación de los promotores de centros de datos podría suponer un gran impulso, Form también tiene que demostrar que puede cumplir: su capacidad de producción actual, de 2 gigavatios-hora de almacenamiento en baterías al año, es solo una fracción de los 80 gigavatios-hora que ha prometido mediante acuerdos comerciales. El éxito dependerá de su capacidad para escalar.
Otra cuestión pendiente es la huella física de esta tecnología. Las baterías de Form, que se apilan en recintos del tamaño de contenedores marítimos, requieren un acre por cada dos o tres megavatios. Esto significa que su instalación para Google ocuparía el equivalente a al menos 75 campos de fútbol.
Próximos pasos
Además de ultimar su primer proyecto comercial, Form está equipando su fábrica con nueva maquinaria que le ayudará a escalar la fabricación para hacer frente a su cartera de pedidos acumulados. Lo hará con la ayuda de nueva financiación, anunciada en agosto, que eleva el total de fondos recaudados, sumados a las subvenciones del estado de Virginia Occidental y a las ayudas federales de EE. UU., a más de 2000 millones de dólares.

