La demanda de almacenamiento de energía se está disparando y se prevé que su capacidad se multiplique por ocho en la próxima década. Para responder a esa demanda, Moment Energy quiere acortar una cadena de suministro que actualmente pasa en gran medida por China, reutilizando en el mercado nacional baterías de vehículos eléctricos para crear nuevos sistemas de almacenamiento conectados a la red.
Los cuatro fundadores de Moment Energy se conocieron mientras estudiaban Ingeniería Mecatrónica en la universidad y colaboraron en un equipo que construía y competía con coches eléctricos. Tras graduarse, se dispersaron por empresas como Tesla y Apple, pero con la meta de volver a trabajar juntos algún día.
Entonces, después de que dos tornados arrasaran varias zonas de Ottawa en 2018, dejando sin servicio a hospitales y torres de telefonía (y haciendo que el actual director ejecutivo viviera su primer gran apagón), el cuarteto vio una oportunidad. El equipo comenzó a desmontar baterías de Nissan Leaf en un garaje de la Columbia Británica y a reacondicionarlas para ofrecer sistemas de respaldo a hogares y empresas. El negocio de las baterías crecía con rapidez: en 2019, justo cuando nació Moment Energy, se esperaba que la capacidad de almacenamiento en baterías se multiplicara por 40 para 2040.
Hoy, su visión parece profética. Catástrofes como los huracanes y los incendios forestales siguen provocando apagones, y la creciente demanda de los centros de datos ha expandido aún más el mercado del almacenamiento de energía. Ahora, Moment trabaja con empresas tecnológicas que buscan formas de gestionar su suministro eléctrico, así como con clientes que se preparan para posibles cortes de energía.
Las continuas disputas comerciales entre Estados Unidos y China han supuesto un auténtico espaldarazo para la empresa. Casi toda la fabricación de baterías se concentra en China y las baterías importadas a Estados Unidos se enfrentan a elevados aranceles (aunque el futuro de algunos de estos gravámenes sigue siendo incierto). Mientras tanto, Moment pronto podrá catalogar sus baterías reutilizadas como productos nacionales tanto en Canadá como en Estados Unidos, donde está construyendo su próxima planta. La compañía también afirma ser la única empresa de baterías de "segunda vida" que ha obtenido importantes certificaciones del evaluador independiente de seguridad UL, las cuales utilizan entidades financieras y aseguradoras para determinar si un sistema de baterías representa una inversión segura.
Indicadores clave
- Sector: Reutilización de baterías
- Fundación: 2019
- Sede: Vancouver, Canadá
- Dato destacado: Los estatutos de la empresa incluyen el compromiso de que nunca enviará una batería a un vertedero.
Potencial de impacto
El año pasado, en todo el mundo se desplegaron 1,2 teravatios-hora de capacidad en baterías para vehículos eléctricos, según la Agencia Internacional de la Energía. Y, aunque los vehículos eléctricos representan la gran mayoría del uso de baterías a escala global, el almacenamiento en baterías es ya la tecnología energética que más rápido crece.
Fabricar todas esas baterías, no obstante, requiere un uso intensivo de recursos: los minerales deben extraerse y procesarse, transformarse en un producto final y, después, enviarse (a menudo desde China) a puertos de todo el mundo. Es más: cuando un vehículo eléctrico llega al final de su vida útil, aún conserva hasta el 80 % de la capacidad de su batería.
El reciclaje es un proceso costoso y la gran mayoría de la capacidad de reciclaje de baterías se encuentra en China. Por tanto, los materiales de las baterías procedentes de Norteamérica deben enviarse de vuelta al otro lado del océano para extraer de ellos los minerales y metales útiles. (Aunque el Gobierno de Trump anunció en agosto que prohibiría esta práctica, en un intento de frenar el flujo de materiales críticos destinados a reciclarse en China).
La reutilización puede tender un puente entre el primer uso y el reciclaje. Tras recibir un paquete de baterías usadas, Moment examina el estado y la seguridad de cada celda, introduce estas métricas en modelos propios de IA que cuantifican su vida útil restante y recicla aquellas que no dan la talla. El resto se conectan entre sí y se reempaquetan en contenedores de acero de unos 6 o 12 metros de largo. Los sistemas de Moment están diseñados para prolongar la vida útil de una batería entre 10 y 30 años más. El potencial de calentamiento global, el uso de recursos y el impacto en la salud humana se reducen al reutilizar una batería antes de reciclarla, según un análisis de 2023.
Más de un millón de baterías de vehículos eléctricos en todo el mundo podría llegar al final de su vida útil para 2030. Moment afirma que su modelo podría desviar cada año más de dos gigavatios-hora de baterías de los vertederos o las plantas de reciclaje.
Limitaciones
Hoy en día, Moment representa una porción ínfima del mercado general de almacenamiento de energía. La empresa ha desplegado 11 sistemas desde su fundación, al principio para viviendas desconectadas de la red y, más recientemente, para hospitales conectados a la red, aeropuertos y otras instalaciones comerciales e industriales que necesitan suministro eléctrico adicional o quieren evitar costosas ampliaciones del sistema para nuevos puntos de alto consumo, como los cargadores de vehículos eléctricos.
Hasta qué punto puede crecer la empresa dependerá, en gran medida, del flujo de baterías de vehículos eléctricos que logre obtener y de la rapidez con la que pueda probarlas y reempaquetarlas. En la actualidad, la compañía se abastece de baterías usadas de unos 20 fabricantes de automóviles, entre ellos Nissan y Mercedes-Benz.
Moment también debe competir con las baterías nuevas y baratas procedentes de China. La empresa afirma que sus sistemas cuestan ahora menos de 90 dólares por kilovatio-hora. El coste medio de las baterías para almacenamiento de energía alcanzó los 70 dólares por kilovatio-hora a principios de 2026. Incluso teniendo en cuenta los aranceles y los costes de envío, algunas baterías nuevas podrían seguir resultando más baratas que los modelos reutilizados.
Próximos pasos
En junio, la empresa inauguró su Megafactory 1 en Vancouver. Con la previsión de reutilizar un gigavatio-hora de capacidad de baterías al año para 2030, es la mayor instalación del mundo dedicada a la reutilización de baterías de vehículos eléctricos. Solo hicieron falta seis semanas para poner en marcha la instalación.
Con fondos del Departamento de Energía de Estados Unidos y parte de los 100 millones de dólares que la empresa ha recaudado hasta la fecha de inversores como Amazon y Liberty Mutual, Moment está ultimando unas instalaciones aún mayores en Texas. Sin embargo, incluso juntos, ambos centros solo podrán procesar una fracción de las baterías que se retiran de las carreteras norteamericanas. Para alcanzar todo su potencial climático, la startup tendrá que mantener su impulso inicial y escalar de forma drástica.

