Ingeniero físico e industrial, Serdio aplicó su experiencia en el diseño de nanoestructuras al desarrollo de su primer prototipo, y añadió la capacidad de detectar biomoléculas. El resultado es un chip biosensor de unos pocos nanómetros de tamaño que puede detectar la proteína ErbB2 asociada al cáncer de mama.
La innovación más importante en el trabajo de Serdio es la capacidad de crear sensores cuyos electrodos están separados por unos pocos nanómetros, lo que aumenta la probabilidad de detectar las proteínas marcadoras».

