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Innovadores menores de 35

Visionarios

Estos jóvenes ven el mundo bajo un prisma distinto al del resto de la gente que les permite descubrir nuevos y potentes usos para las tecnologías

Dave Hakkens (Países Bajos), 28

Precious Plastic

Cualquiera puede convertirse en un artesano del plástico con su taller doméstico de reciclaje 'do it yourself', accesible a todo el mundo

Tic, tac, 200 kilos. Tic, tac, otros 200 kilos. Cada segundo que pasa, ésta es la cantidad de plástico que es arrojada al océano, según datos de Greenpeace. Los residuos almacenados en el mar suman la apabullante cifra de dos millones de toneladas anuales, cantidad suficiente para equilibrar una balanza con 800 Torres Eiffel. Consciente de la enorme cantidad de plástico que se desecha, el altruista diseñador neerlandés Dave Hakkens decidió hacer algo al respecto. El resultado es una plataforma para que cualquiera pueda construir una pequeña planta de reciclaje de plástico en su casa. Gracias a esta idea, Hakkens se ha convertido en uno de los Innovadores menores de 35 Europa 2017 de MIT Technology Review en español.

Lanzado en marzo de 2016, Precious Plastic, pretende ser una solución casera a las tecnologías necesarias para reciclar, especialmente inaccesibles en países en vías de desarrollo. Su creador asegura que, en ese tipo de regiones, "el proyecto es muy popular porque hay plástico por todas partes y la gente puede acceder fácilmente a él". Más allá del reciclaje industrial y de la acción ciudadana de separar los residuos en el contenedor amarillo, la idea de este titulado por la Design Academy de Eindhoven (Países Bajos) consiste en que cada persona pueda construir un taller de reciclaje propio. Para ello, ofrece de forma gratuita manuales, planos y vídeos donde se explica minuciosamente cómo montar una serie de máquinas, con materiales y herramientas básicas, económicas y fáciles de encontrar en todo el mundo.

"Todo está diseñado para que gente con recursos limitados pueda crearlo, y que se pueda así reciclar en Occidente y en mitad de África", indica el innovador. De momento, la planta casera se compone de hasta cuatro máquinas: una sirve para triturar residuos plásticos y obtener una materia prima nueva, con la que se puede ser creativo mezclando tamaños y colores; las otras tres permiten crear nuevos objetos, ya sea calentando el plástico y vertiéndolo en un molde, dándole forma de cable con la máquina de extrusión, o utilizando un horno para comprimirlo.

Combinando técnicas, la planta de reciclaje de Hakkens permite crear picaportes, contenedores, lámparas, mangos para utensilios y cualquier cosa que la imaginación sugiera. Lo mejor es que aprender a hacerlo es gratis. "Este proyecto de reciclaje es el más grande del mundo en el que toda la información es de código abierto, y ése es un aspecto crucial que lo hace único", sostiene el diseñador. "Cualquier persona en el mundo puede empezar a reciclar y compartir su aprendizaje con los demás", añade.

Hakkens ha sabido aprovechar, por un lado, la fiebre del Do It Yourself (hazlo tú mismo) que empezó a surgir hace unos años gracias a Pinterest, Instagram y YouTube; y por otro, el apogeo de las redes sociales. Así, ha construido una comunidad online de más de 6.000 miembros alrededor de todo el mundo donde la gente comparte sus creaciones, y que le aporta también financiación y mano de obra. "Actualmente, el equipo está formado por nueve personas, voluntarios que cooperan desde México, España, Islandia e Italia, y funcionamos con donaciones, lo que nos permite sacar adelante el proyecto a nuestro gusto", explica el diseñador. Su criterio parece funcionar: aproximadamente dos veces a la semana les llegan correos de gente que ha empezado a montar su taller de reciclaje.

El equipo de Hakkens también está trabajando en un mapa virtual que señale todos aquellos puntos en los que se han construido sus máquinas. Éste es uno de los objetivos que incluye la versión 3.0 del proyecto, que se lanzará en octubre de este año, y que también ampliará las técnicas y los ejemplos de productos que pueden crearse. Una de las novedades más destacadas es la creación de un mercado en línea. Su creador detalla: "El marketplace online, al que llamamos bazar, permitirá a gente de todo el mundo vender las cosas que han fabricado con plástico reciclado, y también ofrecer partes de las máquinas y herramientas para construirlas". Afirma que el objetivo final consiste en "impulsar pequeños negocios basados en el reciclaje de plásticos".

El objetivo de Hakkens de mejorar la situación de los residuos plásticos va encaminado, y la comunidad de entusiastas de Precious Plastic ha surgido con rapidez, como señala la directora ejecutiva de Instituto Nacional de Emprendimiento e Innovación de Brasil y miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Europa 2017, Ingrid Stoeckicht. En su opinión, "el proyecto permite a emprendedores sociales de todo el mundo comenzar su propio negocio de reciclaje". La experta considera que "el trabajo de Hakkens es increíble, con un fuerte atractivo tanto social como empresarial".

- Por Patricia R. Guevara