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Innovadores menores de 35

Visionarios

Estos jóvenes ven el mundo bajo un prisma distinto al del resto de la gente que les permite descubrir nuevos y potentes usos para las tecnologías

Tracy Chou, 29

Proyecto Include

Está intentando luchar contra el sexismo en tecnología, y las cifras son sus armas

Silicon Valley (EE. UU.) ama los datos. Pero hasta hace poco, había un tema cuyas cifras no interesaban demasiado a las empresas tecnológicas: la diversidad de su fuerza de trabajo. No es que se restara importancia a las estadísticas; es que los números ni siquiera existían.

En la actualidad, la mayoría de las grandes empresas tecnológicas publican informes sobre la diversidad, y en GitHub existe un repositorio de datos independiente de fuentes múltiples que recopila información sobre la mano de obra tecnológica. Y esto ha sucedido en gran parte porque Tracy Chou, una ingeniera de software de Pinterest en ese momento, publicó una actualización en Medium en otoño de 2013 titulada simplemente: ¿Dónde están las cifras?

Chou escribió la publicación tras una conferencia en la que escuchó a la COO de Facebook, Sheryl Sandberg, decir que la cantidad de mujeres trabajando en tecnología estaba bajando. Chour recuerda: "No creía que estuviera equivocada. Pero también pensé: '¿Cómo lo sabe? No hay números'. Yo sabía que existía este problema".

La actualización en Medium de Chou se volvió viral. Y pronto las cifras comenzaron a fluir, primero a través de Twitter, y luego a través de ese repositorio de GitHub, creado por Chou. En cuestión de pocas semanas, la joven disponía de datos de más de 50 compañías (ahora la cifra es de cientos), y en verano de 2014, muchas de las compañías más poderosas de Silicon Valley habían publicado informes demográficos sobre sus fuerzas laborales. Los números eran sombríos; en general, entre el 10% y el 20% de los trabajadores que ocupan puestos tecnológicos eran mujeres, y un estudio encontró que el 45% de las empresas de Silicon Valley no tenían ni una sola mujer ejecutiva. Pero al menos los datos ahora existían.

"Tenía serias dudas sobre quedarme en el sector tecnológico. Y realmente creía que el problema era yo".

Mientras pasaba esto, Chou seguía en su puesto como programadora en Pinterest, pero también se encontró demandada como ponente y conferenciante. La pasada primavera, unió fuerzas con un grupo de siete mujere, incluida la inversora de capital riesgo Ellen Pao y la ingeniera de Slack Erica Joy Baker, para crear Project Include (Proyecto Inclusión), una organización diseñada para ayudar a los CEO implementar estrategias de diversidad e inclusión en sus empresas.

Chou no es, ni quiere ser, activista profesional. La joven afirma: "Resulta gratificante trabajar en este problema, y puedo generar impacto. Pero lo veo como algo complementario a mi trabajo principal, que consiste en desarrollar cosas y productos". Pero sin quererlo, se ha convertido en una autoridad sobre el problema de diversidad del mundo tecnológico porque se le da especialmente bien articular las conexiones entre la experiencia de las mujeres en Silicon Valley (EEUU) y el sexismo sistémico al que se enfrentan. Por ejemplo, está claro que hay un problema de base: no hay suficientes mujeres jóvenes que estudien ni se gradúen en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Pero también es cierto, como argumenta Chou, que el problema este problema no explica la alta tasa de deserción de las mujeres en el sector tecnológico, ni la ausencia de mujeres en puestos altos. En otras palabras, la cantera de mujeres se reduce aún más una vez dentro de una empresa.

A veces, eso se debe a una variedad común de sexismo extraordinariamente retrógrado ejemplificado por los recientes problemas de Uber o los hombres que, con frecuencia, le decían a Chou: "Eres demasiado guapa para ser programadora". También se debe al hecho de que en muchas empresas, se presupone que las mujeres son naturalmente menos hábiles en la programación y están menos dispuestas a trabajar duro.

Chou, por ejemplo, estudió ingeniería eléctrica y también un posgrado en informática en la Universidad de Stanford (EEUU) y fue becaria de Facebook y Google. Pero en su primer empleo topaba regularmente con un sexismo descalificador y casual, llevándole a cuestionar si realmente encajaba en la industria. La joven recuerda: "Me encantaba la programación, pero sentía que algo fallaba. Me sentía fuera de lugar, y tenía serias dudas sobre quedarme en el sector tecnológico. Y realmente creía que el problema era yo".

Cada vez más investigaciones demuestran que aumentar la diversidad de las organizaciones y los equipos mejora la productividad. La diversidad hace que los equipos estén menos susceptibles a caer presa del pensamiento de grupo y ayuda a las empresas a llegar a nuevos mercados. Chou matiza: "Los productos tienden a ser desarrollados para resolver los problemas de las personas que los desarrollan. Eso no necesariamente malo, pero significa que en Silicon Valley invierten mucha energía y atenciones en resolver los problemas de los hombres urbanos jóvenes con muchos ingresos disponibles, y que se dedica mucho menos esfuerzo a resolver los problemas de las mujeres, las personas de tercera edad, los niños, y así sucesivamente".

A pesar de las pruebas, bastantes empresas aún necesitan ser convencidas. La joven concluye: "Hay muchos teatrillos de diversidad y muchas palabras vacías sobre el concepto. Y tal vez hayamos ayudado a eliminar algunos de los actores más flagrantes. Pero aún queda mucho por hacer". 

Vídeo: Tracy Chou describe su proyecto (en inglés)

Por James Surowiecki