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23andMe lanza un estudio masivo para encontrar la relación entre genética y dietas

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La compañía de pruebas de ADN contará con 100.000 voluntarios para estudiar si las características genéticas influyen en la pérdida de peso al seguir una dieta. Se trata de la investigación de este tipo con más participantes en todo el mundo. 

  • por Antonio Regalado | traducido por Maximiliano Corredor
  • 03 Enero, 2018

Este invierno muchas personas han sacando sus esquís del ático y han tratado de embutirse en los pantalones de nieve del año pasado. Y más de uno se ha arrepentido de haber comido ese polvorón de más.

Justo cuando empiezan las dietas tras las comilonas de Navidad, la empresa de pruebas de ADN para el consumidor 23andMe (ver 23andMe, la empresa de secuenciación de ADN que triunfa por ser como Facebook) está dando comienzo a lo que denomina un "estudio masivo" sobre la base genética de la pérdida de peso que, según dice, involucrará en última instancia a 100.000 personas.

La compañía, con sede en Mountain View, California (EE. UU.), ha anunciado que a partir de esta semana comenzará a contactar a 1,3 millones de sus clientes con una oferta para participar en el proyecto, que consistirá en seguir durante tres meses una de las dietas propuestas o un plan de ejercicios, e informar posteriormente sobre si la talla de sus cinturas aumentó o se redujo.

Este estudio colaborativo puede llegar a ser el intento más completo hasta el momento para discernir los vínculos entre los genes de las personas y el éxito a la hora hacer una dieta. 23andMe espera que los resultados de la investigación le permitan crear modelos predictivos que brinden asesoramiento personalizado sobre pérdida de peso como parte de sus informes genéticos para el consumidor.

Actualmente, los consumidores pueden elegir entre más de una docena de pruebas de ADN que prometen dar más información sobre la dieta más adecuada según su perfil genético. Pero estas pruebas han sido criticadas por prominentes médicos que dicen que no son mejores que los consejos que recibirías de un nutricionista o de un amigo en el gimnasio. El consejo no está mal; es la prueba de ADN la que supone una pérdida de dinero (ver Pruebas genéticas de consumo, ¿simple entretenimiento o peligro médico?).

Según 23andMe, los estudios previos que intentan vincular el ADN con los resultados de la dieta no han tenido suficientes participantes para encontrar los factores genéticos verdaderamente determinantes. Su nuevo proyecto involucrará de 10 a 50 veces más voluntarios que otros trabajos anteriores, afirma el jefe de I+D en salud de la compañía, Geoffrey Benton.

La empresa posee datos del ADN de aproximadamente dos millones de clientes que han enviado muestras de saliva. Eso la convierte en uno de los dos o tres biobancos más grandes del mundo. Después de analizar su ADN, los clientes reciben informes sobre su ascendencia geográfica, cuántos genes de neandertal tienen y algunos riesgos de salud hereditarios.

Los consumidores también reciben una predicción de su masa corporal basada en sus genes, una especie de informe que les descubre si tienen una tendencia innata a ser más obesos ​​o más delgados. El problema es que 23andMe todavía no puede decirles qué hacer al respecto, por lo que los resultados son, en su mayoría, irrelevantes.

23andMe siempre ha enviado a sus clientes encuestas de salud para completar la información. Desde el pasado mes de mayo, comenzó a explorar también si podría convencerlos de llevar a cabo experimentos en el hogar. Comenzó con una prueba de tolerancia al dolor en la que pedía a los clientes que vieran cuánto tiempo podían mantener una mano en un recipiente con agua helada. Después le siguió un estudio del sueño en el que a alrededor de 6.000 voluntarios se les asignaron aleatoriamente cambios en su comportamiento de maneras específicas, como evitar el café o no mirar ninguna pantalla treinta minutos antes de acostarse.

"Queríamos descubrir si podíamos hacer una prueba de intervención de principio a fin de forma remota desde 23andMe", señala Benton.

Con este nuevo estudio de dietas, 23andMe asignará aleatoriamente a los participantes uno de los tres planes. Algunos evitarán el pan, los pasteles y otros carbohidratos. Otro grupo consumirá más fibra, pero evitará la grasa animal. Un tercero comerá como de costumbre pero añadirá ejercicio a sus actividades. Cada usuario informará periódicamente a la compañía sobre la frecuencia con la que tienen "antojos", si están estresados ​​y si consiguen seguir las dietas.

La empresa cree que todos los participantes, en promedio, tendrán aproximadamente los mismos resultados aún siguiendo diferentes planes. Sin embargo, lo que se podría descubrir es si existen razones genéticas o personales por las cuales algunas personas terminarán perdiendo 18 kilos y otras ganando 4,5 kilos, sin importar qué consejo o dieta sigan.

A través de este estudio 23andMe también podría demostrar que su "plataforma" es adecuada para llevar a cabo ensayos clínicos muy grandes, como los que realizan universidades y centros de investigación o empresas farmacéuticas. Un hecho que podría ser comercialmente valioso, ya que 23andMe ya vende datos genéticos a compañías farmacéuticas y, a veces, ayuda a localizar personas con enfermedades específicas, como el lupus (ver 23andMe revolucionará la investigación médica con los datos de ADN de sus clientes).

Por el momento, la compañía trabaja dentro de unos límites definidos. Sus clientes son auto-seleccionados y no padecen necesariamente enfermedades graves como las que la mayoría de los científicos quieren examinar. Como resultado, sus estudios generalmente involucran afecciones comunes como el insomnio, la depresión o, en este caso, la obesidad. Alrededor del 37% de los adultos estadounidenses son obesos, según datos del gobierno. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 20% de la población adulta puede ser considerada obesa en gran parte de los países de Latinoamérica y en España. 

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