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Tim Lahan

Biomedicina

¿Cómo será el futuro en el que el ADN permita predecir la inteligencia?

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Cada vez se descubren más genes vinculados a la capacidad intelectual, y puede que dentro de poco se vuelvan increíblemente precisos. A la sociedad le toca decidir cómo quiere usar esta información. ¿Estamos al borde de un nuevo orden social dominado por la genética?

  • por Antonio Regalado | traducido por Mariana Díaz
  • 11 Abril, 2018

¿Está listo para un mundo en el que un análisis de ADN que cuesta menos de 50 euros sea capaz de predecir qué probabilidades tiene de obtener un doctorado o si su hijo podrá acceder a las escuelas de prescolar más selectas? El experto en genética del comportamiento Robert Plomin afirma que el futuro va a ser justo así.

Durante décadas, los expertos en genética han buscado, con poca suerte, los factores genéticos hereditarios responsables de la inteligencia. Ahora, los estudios genéticos por fin han adquirido un tamaño suficiente (y por lo tanto una potencia suficiente) para detectar las diferencias genéticas relacionadas con el cociente intelectual (CI).

Hace un año, no se había encontrado ningún vínculo directo entre un gen y el rendimiento en una prueba de cociente intelectual. Pero desde entonces, los estudios genéticos masivos (con más de 200.000 sujetos) han permitido detectar más de 500 genes directamente relacionados con la inteligencia humana. Y la publicación de los resultados de un experimento que correlaciona el ADN de un millón de personas con su éxito académico es inminente.

Estos hallazgos implican que la sociedad ya es capaz de secuenciar el ADN de un niño pequeño para hacerse una idea de lo inteligente que será (ver Eugenesia 2.0: los 'bebés a la carta' ya no se crean, se eligen en el laboratorio). Así lo afirma Plomin desde su despacho en el King's College de Londres (Reino Unido), donde dirige un estudio a largo plazo con 13.000 parejas de gemelos británicos.

En enero, Plomin describió el posibble futuro de las pruebas de inteligencia basadas en el ADN en un artículo titulado La Nueva Genética de la Inteligencia (The New Genetics of Intelligence). En el texto, predice que los padres usarán test genéticos de consumo para predecir las capacidades intelectuales de sus hijos para tomar decisiones sobre su futuro académico. Un concepto que ha bautizado como educación de precisión (ver Pruebas genéticas de consumo, ¿simple entretenimiento o peligro médico?).

De momento, las predicciones no son muy precisas. Las variaciones de ADN que se han relacionado con las puntuaciones de las pruebas explican menos del 10 % de las diferencias intelectuales entre las personas de ascendencia europea (el colectivo que más se ha estudiado a nivel genético).

Ilustración Tim Lahan.

Aun así, MIT Technology Review ha descubierto que algunos aspectos del futuro que describe Plomin ya están sucediendo. A pesar de que ya hay tres servicios online, incluidos el de GenePlaza y DNA Land, que ofrecen servicios para cuantificar el cociente intelectual genético de cualquier persona a partir de una muestra de saliva, otros se están esperando. Por su parte, la compañía más importante de predicciones genéticas para el consumidor, 23andMe, afirma que no revela el resultado intelectual al usuario por temor a que la información sea mal recibida (ver 2017 ha sido el gran año de las pruebas de ADN para el consumidor).

Varios educadores contactados por MIT Technology Review se han mostrado preocupados ante los nuevos desarrollos. En su opinión, las pruebas de ADN no deberían usarse para evaluar las perspectivas académicas de los niños. La socióloga de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.) Catherine Bliss, que también es autora de un libro que cuestiona el uso de la genética en las ciencias sociales, critica: "La idea es que tengamos esta información disponible independientemente de donde vayamos, como una etiqueta de identificación por radiofrecuencia. Todos lo sabrán todo sobre usted. Para mí eso es realmente aterrador".

La experta añade: "Un mundo en el que las personas se dividen según su capacidad innata… bueno, eso es como un escenario de la película Gattaca. Es eugenesia".

Encontrar los genes

Para los psicólogos, las pruebas de cociente intelectual miden un concepto llamado "factor G": el factor general de la inteligencia. Las personas que son mejores en matemáticas, razonamiento espacial, capacidad verbal y otras habilidades medidas en las pruebas obtienen un factor G más alto.

Además, el factor G está fuertemente correlacionado con los ingresos económicos, la felicidad, la salud y la esperanza de vida. Tener un factor G más alto parece ser algo bueno por todos lados. Para Plomin es la "variable omnipotente" en la vida.

También es altamente hereditario. Las comparaciones de gemelos, tanto idénticos como fraternos, independientemente de si han crecido juntos o si han sido separados al nacer, demuestran que la genética debe ser responsable de más de la mitad de la inteligencia. El resto se debe a sus escuelas, su dieta y otros factores ambientales.

Pero, ¿qué genes específicos son responsables? Al principio, la búsqueda no no tuvo demasiado éxito. Tras examinar los genomas de 7.900 niños en 2010, Plomin no descubrió ningún vínculo. Más tarde, se vio involucrado en una aventura con la empresa china de secuenciación BGI, a la que suministró el ADN de más de 1.000 genios estadounidenses. El proyecto se fue al traste después de que la prensa acusaran a los chinos de tramar un plan para criar "bebés genios".

La búsqueda genética no empezó a dar sus frutos hasta mayo de 2017. Un estudio liderado por un equipo holandés sobre la composición genética de 78.308 personas cuyo ADN había sido secuenciado (incluyendo los 2.825 gemelos de Plomin) descubrió variaciones en 22 genes vinculadas con las puntuaciones de CI. En marzo de este año, las cifras habían aumentado rápidamente a 199.000 personas y 500 genes. Plomin dice que un próximo informe establecerá enlaces a 1.000 genes.

El efecto sobre el intelecto de cada variable genética encontrada hasta es muy pequeño, ya sea para bien o para mal. ¿Cómo se concierte esto en una prueba personal de ADN? Lo único que hay que hacer es combinar todas las ventajas y desventajas presentes en el genoma de cada persona.

Este tipo de evaluaciones se denominan "puntuaciones poligénicas" y se están convirtiendo en un asunto de gran relevancia (ver 10 Tecnologías Emergentes 2018: videncia genética) porque funcionan para cualquier rasgo, incluidas las enfermedades cardíacas, la diabetes y la esquizofrenia. En total, funcionan en más de 2.000 rasgos hasta ahora.

El psicólogo Robert Plomin escupe en un tubo de recolección de ADN. Él aprendió su riesgo genético por docenas de rasgos.

Foto: El psicólogo Robert Plomin escupe en un tubo de recolección de ADN. Ya conoce su riesgo genético para docenas de rasgos. Cortesía del Dr. Robert Plomin.​

Plomin no tardó en registrarse. Así que el año pasado, escupió dentro de un tubo y un centro de investigación estimó sus puntuaciones poligénicas, las cuales suele compartir en cualquier conversación. Según sus resultados, tiene el mayor riesgo de parecer artritis (de hecho ya la sufre un poco), el menor de sufrir la depresión y está en el percentil 94 del sobrepeso.

Para Plomin, cuyo peso a veces roza los 110 kilos, la predicción genética explica por qué lleva toda la vida luchando contra los almidones y dulces. El investigador afirma: "La gente dirá: 'Oh, no hay nada que pueda hacer, usted es un gordo genético', pero me ayuda a saberlo. Es una batalla constante contra el sobrepeso".

Por supuesto, también sabe a qué percentil de logros académicos pertenece. "Es de 99 coma algo, es vergonzoso", explica.

¿Usted es un Albert Einstein o un Homer Simpson?

Varios científicos han declarado a MIT Technology Review que no creen que las pruebas genéticas de cociente intelectual ofrezcan información útil y no están seguros de por qué Plomin afirma lo contrario.

La responsable del gran estudio de CI 2017, Danielle Posthuma, afirma: "Nunca seremos capaces de examinar el ADN de alguien y decir que su cociente intelectual será de 120. No creo que tenga mucho sentido usarlo de esa manera. Yo simplemente le daría a la gente una prueba de CI". La experta afirma que su principal objetivo consiste en descubrir cómo funciona el cerebro en un nivel básico, y la búsqueda de genes asociados a la inteligencia podría ayudar a hacerlo.

Pero Plomin señala que las pruebas de CI con bloques de colores apenas funcionan para los niños pequeños y no logran capturar con precisión qué rendimiento tendrán en otras pruebas a lo largo de su vida. Pero su ADN está ahí desde el día en el que nacen y no cambia. Explica que en las primeras etapas de la vida, el ADN ya puede proporcionar una mejor predicción de inteligencia que cualquier prueba.

De todas formas, el problema es la precisión, o la falta de ella. En este momento, las puntuaciones poligénicas solo captan una pequeña parte de los determinantes genéticos de la inteligencia y ninguno de los ambientales. Eso significa que las predicciones todavía no son claras.

Esto está claro a partir de los propios datos de Plomin. Su centro calculó las puntuaciones poligénicas de cientos de gemelos que ha seguido desde su nacimiento y cuyo ADN tiene archivado. Después comparó dichas puntuaciones genéticos con los resultados que obtuvieron los gemelos (ahora en sus 20 años) en un examen realizado en el Reino Unido cuando eran adolescentes.

Los estudios genéticos de la inteligencia pueden arrojar luz sobre las elecciones escolares y la movilidad social. Aquí, los niños de la élite de la escuela británica Harrow tienen curiosos.

Foto: Los estudios genéticos de inteligencia pueden arrojar luz sobre las elecciones escolares y la movilidad social. En esta foto los niños de la élite británica de la escuela Harrow son observados por curiosos. Jimmy Sime / Central Press / Archivo Hulton / Getty Images.​

Al comprarlos, los resultados se parecen más una nube de puntos ligeramente alargada que una línea recta. Es decir, las predicciones de ADN y los resultados de las pruebas teóricas tendieron a alinearse, aunque no perfectamente. Algunas personas puntuaciones genéticas bajas obtuvieron excelentes resultados como adolescentes. Por el contrario, otros se descarrilaron a pesar de la promesa que había en sus genes.

Para el sociólogo de ciencias de la Universidad de California en Los Ángeles (EE. UU.) Aaron Panofsky, esto es un gran problema. Esta tecnología podría hacer que alguien muy inteligente como Einstein acabe clasificado como un Homer Simpson y viceversa. "¿El objetivo es que los niños de preescolar escupan en tubos de ensayo para obtener algo de empuje sobre sus logros cuando se gradúen? Creo que, en general, parece mejor que echarlo a suertes", dice Panofsky, aunque matiza: "Pero, ¿y si lo que queremos es determinar si su hijo debería estar en el programa de superdotados o en uno de educación especial?"

Cuando se trata de usar pruebas de ADN en el mundo real, Panofsky afirma: "No creo que lo hayan pensado a fondo".

Puntuaciones de CI a la venta

MIT Technology Review ha descubierto que ya hay sitios web que ofrecen puntuaciones genéticas del cociente intelectual CI a personas que ya han secuenciado su ADN con 23andMe o Ancestry.com.

Los usuarios de GenePlaza, por ejemplo, pueden enviar los datos que obtuvieron de 23andMe y pagar unos tres euros para acceder a una "aplicación de inteligencia". Este servicio clasifica su ADN a partir de los datos del gran estudio de 2017 sobre los genes de cociente intelectual. La plataforma muestra a los usuarios en qué posición están sus genes dentro en una campana de Gauss de menor a mayor cociente intelectualDNA Land ofrece un servicio similar.

Una captura de pantalla muestra cómo la "aplicación de inteligencia" a la venta en GenePlaza.com usa una prueba de ADN para evaluar el coeficiente de inteligencia de una persona.

Foto: Una captura de pantalla muestra cómo la "aplicación de inteligencia" de GenePlaza.com, usa una prueba de ADN para evaluar el cociente intelectual de una persona. Crédito: Geneplaza.​

Los resultados vienen acompañados de un aviso legal que dice que los resultados no significan mucho todavía, porque solo predicen alrededor de 5 puntos de todo el CI. El científico bioinformático y fundador de GenePlaza, Alain Coletta, afirma: "Espero que la gente no crea que esta es una verdadera medida de su inteligencia". Y añade que solo lanzó la aplicación "por diversión".

Hasta el momento, las principales compañías de prueba de ADN de consumo se han mantenido al margen de los informes de inteligencia. "Obviamente hay preocupaciones sobre cómo se usa y lo que se dice", admite el  cofundador de Helix James L, una tienda de aplicaciones de ADN líder en pruebas genéticas.

Dada la historia de la eugenesia, a las grandes empresas les debería preocupar que se las catalogue de nazis y racistas. Además, es posible que a los clientes no les haga gracia recibir una predicción de inteligencia inferior a la media.

Tomemos a 23andMe como ejemplo. La compañía ha estudiado el ADN de más de cinco millones de personas y ofrece informes sobre 21 características que incluyen desde las posibilidades de tener una barbilla partida hasta la probabilidad de desarrollar calvicie. De estos informes de rasgos, 16 se elaboran mediante puntuaciones poligénicas.

Pero 23andMe no ofrece ningún informe sobre facultades intelectuales. Y no es porque no tenga los datos; la empresa sí los tiene. La compañía realiza una encuesta a sus clientes que incluye el tiempo que permanecieron en la escuela (un factor asociado a la inteligencia). Gracias a esto, 23andMe, que está respaldada por Google, ha desempeñado un papel de apoyo en la búsqueda de genes de inteligencia al aportar los datos de ADN de sus clientes a la mayor búsqueda de genes.

Entonces, ¿por qué no da esta información a sus clientes? En respuesta a la pregunta de MIT Technology Review, la directora de ciencia de productos de 23andMe, Shirley Wu, afirma. "El logro educativo es algo que hemos estudiado anteriormente pero que actualmente no perseguimos para nuestro negocio por varias razones. Una de esas razones es el reto que supone la posible interpretación errónea de tal informe".

Genocracia

Aunque todavía es un tema tabú, algunos científicos médicos están intentando descubrir cómo usar las puntuaciones poligénicas de inteligencia para seleccionar al embrión más inteligente de una placa de fecundación in vitro (FIV), elegir el mejor donante de esperma y descubrir fetos con un alto riesgo de sufrir un abanico de de trastornos cognitivos, como el autismo.

El sociólogo de la Universidad de Princeton (EE. UU.) Dalton Conley, cree que en cuanto las predicciones de cociente intelectual alcancen los dos dígitos (algo que podría ocurrir muy pronto) hará falta tener un "debate de político serio" sobre tal "eugenesia personal". Una preocupación es que la FIV es muy cara, lo que podría crear una brecha entre ricos capaces de usar la tecnología para elegir niños con los mejores genes mientras y los pobres incapaces de asumir esos costes. Esto daría lugar a una sociedad desigual que Conley denomina como "genocracia".

Otros sugieren que los modelos genéticos de inteligencia podrían servir para comparar razas, grupos étnicos y personas de diferentes partes del mundo. En un editorial sobre la genética de la raza publicado en The New York Times el 23 de marzo, el biólogo de la Universidad de Harvard (EE. UU.) David Reich mencionaba los nuevos predictores genéticos de CI y señalaba que "se espera que todos los caracteres genéticos influyan en las poblaciones".

La advertencia está implícita: las diferencias en el cociente intelectual podrían deberse a los genes, no a las circunstancias, y las puntuaciones poligénicas podrían demostrarlo.

Para los psicólogos que trabajan en genética, los avances del último año han conseguido que la predicción del comportamiento a partir del ADN esté mucho más cerca del uso práctico. Pero en la calle, la opinión pública está dominada por el escepticismo de que esta ciencia es engañosa o completamente desconocida.

El psicólogo de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) Stuart Ritchie afirma: "Estamos en una situación en la que si menciona que alguien trabaja en inteligencia, la gente dice: 'Oh, eso no se puede medir'. ¿Qué es inteligencia? El debate que debemos tener es sobre las implicaciones éticas de esta predicción genética, ya sea midiendo a los niños para predecir su desempeño en la escuela o seleccionando embriones".

Otros dicen que la gran pregunta es cuándo es aceptable prejuzgar a personas en función de sus perfiles de ADN. Probablemente querríamos poder saber si el ADN de la gente predice que tiene un riesgo alto de desarrollar una acción. En tal caso, tal vez no se fumarían ese primer cigarro. Pero, ¿qué consecuencias tiene el decirle a los padres que su hijo corre el riesgo de ser inteligente o tonto?

Para Plomin, al menos, la respuesta ya está clara. Considera que las puntuaciones poligénicas de inteligencia descubrirán qué papel juega la inteligencia a la hora de determinar el salario de una persona, la elección de socios que realizará e incluso la propia estructura de la sociedad. La gente querrá saberlo.

El investigador explica que está escribiendo un libro, titulado Blueprint, que cree que "va a hacer enojar a mucha gente" al argumentar que el ADN es la "fuerza principal y sistemática para hacer que las personas sean lo que son".

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