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Imágenes extraídas de una solicitud de patente de Magic Leap en EE. UU.

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Aunque la RA de Magic Leap fracase, podrá vivir de las patentes

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Aquellos que han probado las gafas de realidad aumentada Magic Leap One dicen que son prácticas. Pero muy poca gente las ha visto. Aunque aún nadie sabe si su producto tendrá éxito, el gran as en la manga de la empresa es la propiedad intelectual que ha generado gracias a sus inversores

  • por Rachel Metz | traducido por Mariana Díaz
  • 20 Abril, 2018

Hay bastantes motivos para dudar de Magic Leap, esa misteriosa compañía de realidad aumentada (RA) que desde 2011 ha recaudado más de 1.600 millones de euros (ver El misterioso y desconocido casco de realidad aumentada de Magic Leap). En todo este tiempo y con todo ese dinero en el bolsillo la compañía todavía no ha lanzado ningún producto al mercado (ver La increíble RA que Magic Leap usó para seducir a los inversores no llega al público).

A finales de 2017, la compañía con sede en Florida (EE. UU.) anunció que su artilugio, un par de gafas negras con ojos saltones llamadas Magic Leap One, estaría disponible para desarrolladores este mismo año. Y un portavoz de la compañía confirmó que, en las últimas semanas Magic Leap ya ha enviado algunas unidades a los desarrolladores seleccionados para participar en su programa de acceso temprano. Pero aún no sabemos exactamente cuándo llegará al gran público, cuánto costará ni si funciona bien.

Solo un número reducido de personas ajenas a la compañía han visto el dispositivo, pero son muy pocos los que lo han probado. En marzo, Magic Leap lanzó un paquete de herramientas de software para que los desarrolladores pudieran empezar a crear aplicaciones para el dispositivo. Los que no tienen acceso al dispositivo tienen que usar un simulador basado en software para tener una idea de cómo se verán sus creaciones a través del cristal de las gafas.

En los últimos años, la compañía ha acumulado un arsenal de docenas de patentes que podrían licenciar a otras compañías como una especie de plan alternativo si su aparato fracasa. Y, sin embargo, las entrevistas con inversores y empleados actuales y anteriores, junto con algunas imágenes de prueba mostradas en la Conferencia de Desarrolladores de Videojuegos (GDC, por sus siglas en inglés) celebrada el mes pasado en San Francisco (EE. UU.), indican que la empresa podría estar muy cerca de lanzar un producto con algunas capacidades prometedoras. En tal caso, Magic Leap podría llevar ballenas virtuales, robots y otros objetos virtuales de apariencia realista y divertida (y quizás incluso útil) para que interactúe con ellos desde su propia casa.

El socio de Kleiner Perkins Caufield & Byers Bing Gordon, que ha invertido en Magic  Leap probó las gafas por última vez en la GDC, afirma: "Yo creo que ya están listas". Gordon no ha contado demasiado sobre qué se ve a través de sus lentes, pero asegura que las imágenes se veían mejor que con otras gafas de RA que ha probado, como las del rival Microsoft, las HoloLens. Estas gafas fueron lanzadas en 2016 a un precio de entre 2.500 euros y 4.000 euros) que salieron en 2016 y su acceso todavía está limitado a desarrolladores.

El auricular Magic Leap One.

Foto: Gafas Magic Leap One. Crédito: Magic Leap.

Un exresponsable de proyecto de Magic Leap se hizo eco de la experiencia de Gordon cuando se probó las gafas a finales del verano pasado. El antiguo trabajador dijo que tenían el mismo aspecto que las Magic Leap One y que "eran prácticas".

Esta persona, que trabajó en los recursos de desarrollo de la compañía y las herramientas de software hasta que se fue el año pasado, dijo que la última vez que las vio, las capacidades de las gafas eran bastante limitadas. Aún así, afirma que probó una versión de prueba de La Guerra de las Galaxias, que recreaba la batalla nevada en Hoth de El Imperio Contraataca. En la escena había una base rebelde, vehículos AT-TE y naves espaciales que sobrevolaban el territorio. Además, se colocaron unos ventiladores en la sala de demostración para simular efectos de viento. (Lucasfilm, que dirige la franquicia de La Guerra de las Galaxias, es uno de los socios de contenido de Magic Leap).

Aunque el extrabajador afirma que notó algunos problemas, como algunas escenas temblorosas, asegura que "las imágenes eran muy nítidas". Y sentenció: "No están vendiendo humo. Es algo real. Pero obviamente es un trabajo en progreso".

Presumir en secreto

Magic Leap también quiere dar la impresión de que tiene un producto listo para su lanzamiento, aunque no será demasiado específico. En una conversación con el director de Contenido de Magic Leap, Rio Caraeff, durante la GDC, el responsable dijo que ya hay más de 150 desarrolladores trabajando con el hardware. Y afirmó que Magic Leap también hizo demostraciones a "cientos" de desarrolladores durante la conferencia: "Puedo asegurarles que es muy real".

Durante la charla de Magic Leap en la GCD, la empresa mostró algunos vídeos cortos sobre la creación de aplicaciones para lo que denomina "computación espacial". El objetivo era intentaron dirigir a los desarrolladores hacia este espacio, aunque la mayoría de ellos probablemente aún no lo haya probado.

Uno de los vídeos mostraba coloridas chispas digitales que emergían de los laterales de las lámparas reales. La directora de Interacción de Magic Leap, Aleissia Laidacker, quien habló en el panel, dijo que se entusiasmó con las imágenes experimentales, ya que le dieron la idea de incorporar dispositivos conectados a internet, como luces inteligentes, en las creaciones de realidad aumentada de los desarrolladores.

En otro clip se veía a un hombre virtual robótico parado delante de un sofá de verdad, después se sentó en él de forma convincente y luego caminó por detrás, lo que hizo que la parte inferior de su torso virtual quedara perfectamente oculta tras el mueble. Estos son ejemplos de varias cosas que cuesta mucho hacer de forma realista en realidad aumentada y que, supuestamente, son posibles de construir y mostrar con Magic Leap One.

No obstante, aún quedan preguntas sobre el funcionamiento de gafas de Magic Leap en entornos cotidianos como el hogar y la oficina. Magic Leap solo ha hecho públicas algunas imágenes y vídeos capturados con su tecnología. Muchos de ellos, incluidos los que se mostraron en la GDC, se grabaron en habitaciones con poca luz. Ese es justo el tipo de cosa que podría sugerir que la tecnología es incapaz de proyectar imágenes virtuales en ambientes muy luminosos.

Cuando se le preguntó por esto, Caraeff dijo que no sabía y no podía hacer comentarios al respecto. Luego añadió que las gafas "funcionan en cualquier habitación y en una variedad de condiciones de iluminación". También señaló que el producto aún está en desarrollo y que los vídeos, como los que se exhibieron en la GDC, fueron simplemente un adelanto.

El responsable detalló: "Esto es en bruto, es solo una muestra de lo que estamos haciendo, en lo que estamos trabajando. No es más que de eso".

El exresponsable de proyecto de Magic Leap dijo que las demostraciones que él vio solían tener lugar en una sala de demostración preparada, pero con buena iluminación, y cuenta que también probó la tecnología en un entorno de oficina regular.

El precio de las gafas, tanto para desarrolladores como para consumidores, tampoco está claro. En una entrevista en febrero con Recode, el fundador y CEO de Magic Leap, Rony Abovitz, dijo que inicialmente el precio de las gafas sería el mismo que el de un "ordenador premium", lo que  estaría en torno a los 800 euros y los varios miles de euros. En esa misma entrevista, también indicó que unas futuras gafas más orientadas al consumidor, costarían alrededor cerca de 800 euros.

El valor de la propiedad intelectual

Los desarrolladores pueden estar dispuestos a utilizar las gafas, pero es probable que los consumidores rechacen esos precios, incluso aunque el aparato funcione de maravilla. Afortunadamente, el hardware no es la única apuesta de Magic Leap. Durante años, la empresa ha canalizado parte de su financiación en el desarrollo de una serie de patentes relacionadas con su tecnología de imágenes y gafas. A principios de abril había presentado más de 230 solicitudes de patente y se le habían concedido a casi 50. Las solicitudes aprobadas están relacionadas con la tecnología para proyectar y mostrar imágenes virtuales en entornos del mundo real.

Aparentemente, las patentes están destinadas a proteger la propiedad intelectual de Magic Leap e impedir que otros copien su tecnología. Algunas de ellas son simples patentes sobre el diseño del aparato y de los componentes, como unas gafas y un controlador. Pero la compañía también podría generar negocio conceciendo licencias de uso de su propiedad intelectual a terceros. Esta estrategia podría calmar a los inversores en caso de que las gafas sean un fracaso (o incluso si son un éxito).

"Este tipo de cosas son potencialmente muy valiosas", afirma el director del Centro Berkeley de Derecho y Tecnología de la Universidad de Berkeley (EE. UU.), Peter Menell. Además, considera que los costes de presentación de patentes no son tan altos teniendo en cuenta cuánto dinero ha recaudado la empresa.

El especialista en holografía y óptica difractiva Pierre-Alexandre Blanche, que también es profesor de investigación en la Universidad de Arizona (EE. UU.), conoce a algunas de las personas que trabajan en estas patentes. Una de ellas es su colega Hong Hua, un profesor de ciencias ópticas que también trabaja con Magic Leap. Teniendo en cuenta los antecedentes de estas personas en holografía, difracción y tecnología 3D, Blanche cree que las patentes, por lo menos, deben ser válidas. "No es solo polvo", afirma.

El fundador de la firma VC K2 Global, Ozi Amanat, que invirtió más de 440 millones de euros en la ronda de financiación serie B de Magic Leap en 2014 junto con Kleiner Perkins, Google y otros, dijo que veía la propiedad intelectual como un amortiguador de su inversión. Amanat afirma: "Definitivamente me reconfortó mirar a la compañía".

Dicho esto, Magic Leap también sigue siendo un misterio para él. A pesar de su enorme inversión, aún no ha visto una demostración de su tecnología. Decidió invertir porque confió en las opiniones positivas de otros inversores. Aún así, Amanat concluye: "Creo que algo bueno está por venir".

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