.

Negocios

La dudosa palabra de Tesla: lesiones que no figuran en los registros

1

La compañía presume de que su tasa de accidentes laborales está en la media del sector. Pero este reportaje de periodismo de investigación revela que muchos de ellos no figuran en los registros oficiales, que la seguridad de la planta es insuficiente y que algunos empleados trabajan sin formación

  • por Will Evans | traducido por Mariana Díaz
  • 08 Junio, 2018

*Este reportaje es cortesía de 'Reveal', un medio sin ánimo de lucro del Centro de Informes de Investigación.

Dentro de la fábrica de coches eléctricos de Tesla, un ejército de robots gigantes de color rojo (algunos de ellos han sido bautizados con nombres de los personajes de los X-Men) sujeta partes de automóvil en el aire. Mientras, los trabajadores, que se visten de negro, trabajan duro en las carrocerías de aluminio. Los montacargas y los remolcadores se desplazan por los suelos pintados de un tono gris que los distingue de los pasillos peatonales para humanos, decorados con otro tono de gris distinto. Pero para algunos antiguos responsables de seguridad de Telsa, falta un color: el amarillo, que tradicionalmente se utiliza a modo de precaución para señalar peligros.

Preocupada por las posibles colisiones que machacarían los huesos de cualquier persona, y por la escasez de vías peatonales mejor designadas en la planta de Tesla en Fremont (EE. UU.), la responsable de seguridad de la cadena de montaje Justine White se dirigió a su jefe, quien le contestó: "A Elon no le gusta el color amarillo".

La gran apuesta de Tesla consiste en combinar las últimas tecnologías con un punto de vista basado en salvar el mundo. Muchas personas, incluida la propia White, se incorporaron a la empresa inspirados por el CEO, Elon Musk; un popular emprendedor que hasta ha conseguido enviar su propio cohete al espacio. Pero lo que White descubrió al llegar fue una fábrica caótica donde el diseño y la velocidad primaban sobre la seguridad. El nombre de Musk a menudo se utilizaba para justificar atajos y esquivar preocupaciones, comenta White.

Después de las cada vez más frecuentes lesiones de sus empleados, Tesla anunció una drástica reducción de los accidentes en 2017. Según afirmó entonces, había logrado que su nivel de lesiones fuera de 6,2 por cada 100 trabajadores, una cifra similar a la media de la industria automotriz.

Pero en Tesla, no todo es lo que parece. Una investigación de Reveal del Centro de Informes de Investigación descubrió que Tesla omitió algunas de sus lesiones graves de los informes legalmente obligatorios. Ocular estos datos hace que sus niveles de lesiones parezcan mejores de lo que realmente son.

El pasado mes de abril, Tarik Logan sufrió migrañas a causa de los vapores de un pegamento tóxico que tuvo que usar en la planta. Le envió un mensaje de texto a su madre que decía: "Me duele muchísimo la cabeza, algo no está bien". El dolor se volvió tan insoportable que no pudo trabajar, y lo atormentó durante semanas.

Pero la lesión por inhalación de Logan, tal como fue diagnosticada, nunca apareció en los registros oficiales de lesiones que las empresas están obligadas a mantener por ley. Los informes tampoco mencionaban esguinces, tensiones y las típicas lesiones por esfuerzo repetitivo que se producen al juntar las piezas que componen los elegantes automóviles de Tesla. En lugar de eso, la compañía catalogó esas dolencias como problemas médicos personales o incidentes menores que solo requieren primeros auxilios, según los registros internos de la compañía obtenidos por Reveal.

Ocultar este tipo de lesiones es una señal de que Tesla tiene un problema más fundamental: su objetivo de producir vehículos eléctricos supera a sus preocupaciones de seguridad. Así lo afirman cinco antiguos miembros de su equipo de salud y seguridad ambiental que abandonaron la empresa el año pasado. Aseguran que esta estrategia enfrenta a los trabajadores a un peligro innecesario.

En un momento dado, White recuerda que advirtió a sus superiores sobre un posible riesgo de explosión. Le respondieron que todavía no iban a avisar a los responsables de producción porque para solucionar el problema tendrían que detener la línea de producción. White se encargó de supervisar la seguridad de miles de trabajadores en la cadena de montaje general de Tesla entre septiembre de 2016 y enero de 2017. En esos escasos cuatro meses, debía dar respuesta a los accidentes, revisar los registros de lesiones, dar clases de seguridad y evaluar la fábrica en busca de peligros.

"Todo estaba paralizado a expensas de la producción. Es solo cuestión de tiempo antes de que alguien muera", señala White.

Tesla, valorada en cerca de 42.000 millones de euros, emplea a más de 10.000 trabajadores en su fábrica de Fremont. Y parece que el gran crecimiento de la empresa ha estado acompañado por un aumento de accidentes laborales. Los empleados se han cortado con las máquinas, han sido aplastados por montacargas, se han quemado por culpa de explosiones eléctricas y les ha caído encima metal fundido. El año pasado, Tesla registró 722 lesiones, lo que equivale a unas dos diarias. La más graves, que requieren descanso o incluso una baja laboral, fueron un 30% superiores a la media de toda la industria.

Unas reglas poco estrictas, un crecimiento frenético, cambios constantes, mezclados con un CEO al que los gerentes temían hacer enfadar, crearon una atmósfera en la que pocos se atrevían a defender la seguridad de los trabajadores, según explicaron los antiguos miembros del equipo de salud y seguridad a Reveal. Y además del color amarillo, contaron que a Musk tampoco le gustaba ver demasiadas señales de precaución por la planta y le molestaban los pitidos de advertencia que los montacargas emiten cuando van marcha atrás.

La antigua responsable de cumplimiento ambiental Susan Rigmaiden afirma: "La simple frase de 'a Elon no le gusta algo' hacía que la gente se preocupara por perder su empleo". A los pocos meses de comenzar su trabajo, White se alarmó tanto que escribió a un gerente de recursos humanos. Su escrito decía: "El riesgo de lesiones es demasiado alto. La gente se lastima cada día y los incidentes en los que el personal está cerca de recibir un golpe o quedar aplastado son inaceptables".

Al día siguiente, White le envió un correo electrónico al jefe de personal de Musk, Sam Teller, para informarle de que los responsables de seguridad no estaban solucionando los peligros. El correo decía: "Hay cuestiones de seguridad que pueden mantener a una persona despierta toda la noche. Debo decirte que aquí en Tesla no puedo dormir". Pero, según ella, nunca recibió respuesta. Así que decidió cambiar de departamento hasta que la desilusión pudo con ella y renunció unos meses después.

Los altos cargos de Tesla dijeron que las preocupaciones de White carecían de fundamento. Insistieron en que la empresa registraba las lesiones de forma correcta y se preocupaba profundamente por la seguridad de sus trabajadores. Como prueba, los ejecutivos de la compañía dijeron que una encuesta interna anónima reciente afirmaba que el 82 % de los empleados estaba de acuerdo con la siguiente afirmación: "Tesla está comprometida con mi salud, seguridad y bienestar".

Antes de la publicación de este reportaje, un portavoz de Tesla envió un comunicado en el que acusaba a Reveal de participar en una campaña de sindicalización dando "una imagen completamente falsa de Tesla y lo que realmente significa trabajar aquí". El texto decía: "Desde nuestro punto de vista, lo que describen como periodismo de investigación no es más que un ataque motivado ideológicamente por una organización extremista que trabaja directamente con los partidarios del sindicato para crear una campaña de desinformación calculada contra Tesla". El portavoz también envió fotos de rieles y postes en la fábrica pintados de amarillo.

Reveal entrevistó a más de tres docenas de empleados y gerentes, tanto actuales como antiguos, y revisó cientos de páginas de documentos. Algunos de los trabajadores que hablaron con Reveal apoyan el proceso de sindicalización, mientras que otros, contactados independientemente por Reveal, no habían participado en él de ninguna manera.

Una planta caótica

Tesla cuenta con innovadora maquinaria que logra que los empleados sientan que "trabajan para Iron Man", como lo describió un antiguo operario. Pero los montacargas de la planta no fueron diseñados para levantar pesadas piezas de automóvil, ni se inspeccionaron antes de empezar a ser usados para ese fin, lo que ha causado varios accidentes, según un exmiembro del equipo de seguridad.

La compañía tiene mucha presión para acelerar la producción de su nuevo sedán Modelo 3, su primer vehículo para el mercado masivo con un precio cercano a los 30.000 euros. Musk afirmó que Tesla lograría fabricar 20.000 unidades de estos vehículos al mes para finales de 2017, pero no pudo cumplir su promesa, y tuvo que reducir el objetivo a la mitad.

La compañía suele producir a una velocidad frenética, según cuentan muchos de los antiguos empleados entrevistados por Reveal. Algunos se enfrentaron a jornadas de trabajo de 12 horas, equipos defectuosos y una pobre formación mientras buscaban soluciones alternativas sobre la marcha para sacar los coches de la fábrica.

Ante este frenesí, los protocolos de salud y seguridad podrían quedar enterrados bajo el polvo, literalmente. El año pasado, un equipo de obreros cortó bloques de hormigón para construir la nueva línea de montaje del Modelo 3. Pero en el proceso, esparcieron polvo de sílice, que es cancerígeno, sin contenerlo ni analizarlo previamente, según cuentan Rigmaiden y otros dos exmiembros del equipo de salud y seguridad.

A pesar del interés por conservar la vida y las extremidades, los antiguos miembros de seguridad de Tesla revelaron que la formación de la empresa para evitar accidentes es deplorablemente inadecuada. La compañía afirma que todos los trabajadores reciben al menos cuatro días de entrenamiento. Pero, en general, los nuevos empleados debían abandonar este proceso lo antes posible para cubrir las necesidades de la fábrica, dijeron White y otro exmiembro del equipo de seguridad.

Estos confidentes eran reacios a hablar con periodistas, pero aceptaron colaborar con Reveal para mejorar las condiciones para los trabajadores actuales y futuros de Tesla. Algunos pidieron permanecer en el anonimato por temor a represalias o a perjudicar sus carreras.

En una entrevista, la directora general de Tesla, Gaby Toledano, quien se unió a la compañía en mayo, cuestionó repetidamente las motivaciones de los estos antiguos trabajadores y sugirió que podrían haber estado "fallando en su propio trabajo". La responsable añadió que la contratación de la primera vicepresidenta de Medioambiente, Salud y Seguridad de Tesla, Laurie Shelby, que tuvo lugar en octubre, es una mejora en sí misma.

Por su parte, Shelby, que antes fue vicepresidenta de Seguridad del fabricante de aluminio Alcoa, afirmó: "Cualquiera que entre por las puertas en esta fábrica es responsabilidad nuestra, nos preocupamos por ellos. Tengo una pasión por la seguridad, se trata de cuidar a las personas".

Tesla disputó cada uno de los hallazgos de Reveal. La compañía argumentó que no tenía constancia de que los trabajadores hubieran estado expuestos al polvo de sílice y que la compañía monitoriza aire con regularidad. Aunque la empresa admitió que los fallos de algunos montacargas provocaron lesiones a algunos trabajadores, afirma que estos accidentes no se debieron a un mal diseño ni a una falta de inspecciones, y añadió que todo eso se ha mejorado.

Toledano y Shelby dijeron que nunca habían oído hablar de las supuestas preferencias estéticas de Musk, y señalaron que la fábrica tiene algo de amarillo. Ambas se distanciaron de cualquier cosa ocurrida antes de que ellas llegaran a sus cargos. Seth Woody, que era el responsable del equipo de seguridad antes que Shelby, no respondió a las preguntas.

Dennis Cruz es uno de los empleados que se han lesionado en Tesla. Y, aún así, quiere volver a la línea de producción. Tras sufrir una tendinitis causada por el trabajo, acabó viviendo en su coche porque el dinero de compensación laboral que recibía no le permitía pagarse un alquiler. A finales de 2016, se le metieron en el ojo adhesivos tóxicos (de los que se quejan muchos trabajadores) y dañaron su córnea. Y en septiembre, como inspector de calidad, Cruz apagó un incendio iniciado en la carrocería de un automóvil. Al hacerlo, terminó inhalando vapores de sustancias químicas en combustión.

Ahora, a sus 42 años, Cruz realiza un trabajo sencillo, ya que le cuesta respirar, tose y sufre dolores de cabeza. Pero quiere mantener a su familia, utilizar sus habilidades y ascender. El empleado afirma: "No puedo hacer eso mientras recibo la compensación. Tampoco puedo hacerlo lejos de la fábrica. Por eso hago presión para volver. Empujo para volver al fuego".

Registros de lesiones que no cuadran

En el sistema interno de seguimiento de lesiones de Tesla, un supervisor escribió que un trabajador no podía ir a trabajar porque "su brazo izquierdo le dolía por instalar motores Wiper durante su turno". Otro trabajador "se desmayó y se golpeó la cabeza contra el suelo" porque "estaba trabajando en grupo y la temperatura subió demasiado". Otro empleado, según anotó el supervisor, era "altamente confiable" pero se había lesionado el hombro por un movimiento repetitivo debido a un "proceso antiergonómico".

La ley exige que Tesla informe de todas las lesiones laborales que requieran días de baja, restricciones laborales o tratamiento médico más allá de los primeros auxilios. Sin embargo, esas tres lesiones fueron etiquetadas como casos de "medicina personal", lo que significa que el trabajo no tuvo nada que ver con ellos. Por lo tanto, no se incluyeron en el registro de lesiones que Tesla está obligada a hacer.

La lista continúa. Un trabajador sufría espasmos en la espalda cuando buscaba cajas, otro tuvo una esguince en la misma zona por cargar peso y otro sufrió un pinchazo en la espalda al inclinarse para aplicar el sellador. Por ley, si algún elemento laboral contribuye a una lesión, incluso aunque no sea responsable al 100 %, la lesión debe figurar en los informes.

Un antiguo trabajador de seguridad de Tesla, reveló que la compañía etiquetaba incorrectamente muchas lesiones de forma sistemática para no contabilizarlas. El testigo, que prefirió permanecer en el anonimato, afirmó: "Vi huesos rotos y laceraciones que decían que no hacía falta registrar [como lesiones]. Vi muchas cosas que me hacían pensar: 'Vaya, esto es una locura'".

Reveal comparó los registros del sistema de seguimiento interno de Tesla, obtenidos de una fuente, con los registros oficiales, que un empleado solicitó y proporcionó a Reveal. En una docena de ejemplos proporcionados por Reveal, Tesla se mantuvo firme con su decisión de no registrarlos. Dijo que aunque los trabajadores y sus supervisores pudieran pensar que la lesión había sido causada por su trabajo, un profesional médico (a veces contratado o afiliado a la compañía) era quien había determinado que la lesión no estaba relacionada.

Shelby defendió: "Estoy muy segura de nuestra posición. En Tesla estamos haciendo un registro adecuado".

Reveal también habló con el director ejecutivo de Worksafe, Doug Parker, cuya empresa había analizado los registros de lesiones oficiales de Tesla en el pasado. La organización le dio acceso a las descripciones que Tesla hacía de las lesiones y de las respuestas que la compañía había dado en cada caso. Parker dijo: "Estos ejemplos son preocupantes. Sugieren que Tesla no registra todas las lesiones laborales sobre las que debería informar".

La División de Seguridad y Salud Laboral de California (EE. UU.) citó a Tesla por más de 40 infracciones desde 2013. La tasa de lesiones graves  que requirió descansos o bajas laborales era un 83 % más alta que la media del sector en 2016. Desde entonces, Tesla afirma que ha cambiado las cosas para "convertirse en la fábrica de automóviles más segura del mundo".

El año pasado, Musk afirmó en un correo electrónico dirigido a todo el personal y en una reunión de accionistas que la tasa de lesiones de la compañía era mucho mejor que la media del sector. Una publicación en el blog de la compañía afirmaba que mantenerse en la media sería como "ir hacia atrás".

Pero entonces, Tesla fue marcha atrás. "Nuestros datos de 2017 demuestran que estamos en la media de la industria, así que estamos contentos", dijo Shelby, y explicó que las afirmaciones anteriores no eran más que "instantánea en el tiempo".

El año pasado, Musk también envió un correo electrónico a sus trabajadores en el que decía que se estaba reuniendo semanalmente con el equipo de seguridad y añadió: "Me gustaría conocer a cada persona lesionada en cuanto se encuentre bien, para que pueda entender por ellos exactamente lo que debemos hacer para mejorar".

Toledano dijo que Musk habló con algunos trabajadores lesionados, pero que ha dejado de reunirse cada semana con el equipo de seguridad porque ya no es necesario. Y añadió: "No puedo afirmar que se haya reunido con todos los trabajadores lesionados. Creo que eso es absurdo".

Varios exmiembros del equipo de medioambiente, salud y seguridad dijeron que tenían motivos para dudar de los números oficiales de Tesla. Por ejemplo, afirmaron que la compañía, no siempre registraba las lesiones de los trabajadores temporales. Tesla ocupa algunos de sus puestos con empleados temporales que posteriormente pueden optar a un puesto fijo. Las empresas deben contar esas lesiones si supervisan a los trabajadores temporales, como lo hace Tesla.

Shelby admitió: "Esa es la ley, y según mi revisión de nuestros datos, siempre lo hemos hecho". Pero White afirma que una vez le preguntó a su supervisor por qué la tasa de lesiones parecía extraña, y él mismo le respondió que la razón era que el registro no incluía las lesiones de los trabajadores temporales.

La antigua responsable de seguridad sentenció: "Sabían que estaban dando números falsos. Esos trabajadores se estaban lesionando en la planta pero eso no estaba siendo registrado, y ellos lo sabían". Cree que Tesla comenzó a solucionar el problema en 2017, pero no está segura de hasta qué punto ha mejorado la cosa.

Después de que los trabajadores solicitaran los registros de lesiones de la compañía el año pasado, Tesla modificó su informe original de 2016 para agregar 135 lesiones que no se habían contabilizado en un primer momento. Dijo que cambió los números después de descubrir lesiones que las empresas de trabajo temporal no habían compartido con Tesla.

Productos químicos tóxicos

En abril de 2017, el trabajador temporal de Tesla Tarik Logan fue asignado para remendar piezas de los paquetes de baterías de Tesla. Para su tarea debía usar Henkel Loctite AA H3500, un poderoso adhesivo que contiene productos químicos tóxicos que pueden causar reacciones alérgicas e incluso defectos genéticos. Logan y un excompañero dijeron que utilizaban más de 100 tubos de pegamento al día sin una ventilación adecuada ni protección contra los vapores.

Primero tuvo mareos, luego dolores de cabeza, el peor dolor de su vida, explicó Logan. Su madre, Toni Porter, dijo: "Es una persona fuerte, gritar fue aterrador para él". Tesla envió a Logan, que entonces solo tenía 23 años, a una clínica médica que diagnosticó una "reacción aguda al pegamento adhesivo del automóvil que le causaba dolores de cabeza, mareos y algunas molestias respiratorias". El médico le recetó analgésicos y le dijo que evitara el pegamento.

En un mensaje de texto, el hijo le decía a su madre: "Aún me duele la cabeza. ¡Esta porquería duele!". Tuvo que faltar al trabajo y terminó en el hospital varias veces, explicaron Logan y Porter. Después, Tesla se negó a aceptarle como empleado permanente, alegando problemas de asistencia.

En respuesta a las preguntas de Reveal, Telsa dijo que no estaba de acuerdo con la afirmación médica de que el dolor de Logan estaba relacionado con el trabajo. Y aun así, según la empresa, el episodio no contaría como lesión porque no requirió ningún tratamiento médico. Sin embargo, la ley establece que hasta la prescripción de medicamentos para el dolor, documentada en los registros médicos obtenidos por Reveal, requiere que se cuente su lesión.

Telsa aseguró que Logan solo manejó una cantidad muy pequeña del químico y que los niveles de exposición estaban dentro de los estándares. También dijo que Logan no se quejó de dolores de cabeza hasta que se lo contó a un médico un mes después.

Esa declaración contradice los registros médicos y los registros internos de la compañía, que muestran que el supervisor de Logan lo incluyó en el sistema de seguimiento de lesiones de Tesla, y Logan fue diagnosticado por un médico una semana después de que comenzaran sus dolores de cabeza.

El exmiembro del equipo de seguridad que pidió permanecer en el anonimato contó que Tesla les dijo a los trabajadores que sus reacciones a los productos químicos eran problemas médicos personales en lugar de tratarlos.

El antiguo trabajador añadió: "Tenemos empleados que no saben a qué están expuestos, y nadie les está cuidando, es desgarrador".

Los registros internos también cuentan el caso de un trabajador que acudió a la enfermería de Tesla para "expresar su preocupación por los gases en el área. Decía que se sentía como si estuviera muriendo". El caso también fue clasificado como un problema médico personal, con una nota que decía: "Supera mis capacidades".

La vicepresidenta de Seguridad, Shelby, dijo que Tesla verifica a fondo las exposiciones químicas y añadió: "En ninguna parte superamos ninguno de los límites de exposición". Este año, los reguladores citaron a la compañía por no haber "evaluado efectivamente el lugar de trabajo" en busca de riesgos químicos, a lo que Tesla está recurriendo.

'Lanzar a los trabajadores a los lobos'

Aunque Tesla haya mejorado, no lo está haciendo a la velocidad suficiente, según el técnico ingeniero Alaa Alkhafagi, quien se unió a Tesla en 2017 para el mantenimiento de robots que rocían pintura en carrocerías. Alkhafagi dijo que no recibió instrucciones de seguridad específicas para el departamento de pintura. También dijo que le pidieron que se metiera debajo de la cabina de pintura para quitar el exceso de una manguera obstruida.

A sus 27 años, no estaba seguro de cómo llegar hasta allí, así que pidió ayuda a unos compañeros para levantar un trozo del suelo de metal y saltar dentro. El pie de Alkhafagi se atascó en la pintura, su mano se resbaló y cayó hacia adelante, golpeándose la cabeza y el brazo. Terminó sin poder cerrar el puño ni volver a su trabajo, así que presentó una demanda de compensación laboral.

Este incidente tampoco figura en los registros de lesiones oficiales de Tesla. La compañía dijo que no se registró porque inicialmente recibió solo primeros auxilios. Pero la incapacidad de Alkhafagi para volver a sus deberes normales de trabajo implica que su lesión debería haberse incluido. "Va más allá del accidente. Nadie ha recibido un entrenamiento adecuado", dijo Alkhafagi.

Tesla dijo que después de su lesión, la compañía se aseguró de que solo los trabajadores especialmente capacitados realizaran ese trabajo en el futuro. La falta de capacitación adecuada fue un problema en toda la fábrica, dijo Roger Croney, que supervisó a los trabajadores de tres departamentos diferentes.

Pero más nuevos empleados sin experiencia de fábrica fueron enviados a la operación de fundición a presión de Tesla, donde el aluminio se funde y se moldea en partes, sin una capacitación básica específica para el trabajo, según explicó el antiguo gerente asociado de ese departamento Roger Croney. Algunos no sabían que iban a trabajar con metal fundido a 1.200 °C.

Era muy diferente a la planta de General Motors en Ohio (EE. UU.), donde Croney había trabajado durante ocho años. Así que Croney se encargó de desarrollar su propio programa de formación. Una ráfaga de metal líquido le había quemado la cara y las manos no mucho después de llegar a Tesla en 2012, y se tomó la seguridad en serio. Pero otros supervisores no lo hicieron.

Croney explicó: "A muchos trabajadores que entran los arrojan a los lobos". Renunció a su puesto en marzo de 2017 con una carta en la que se alegaba un patrón de trato discriminatorio. Croney, que es negro, dijo que fue rechazado en repetidas ocasiones por personas blancas con menos experiencia y luego degradado a supervisor.

En una declaración, Tesla dijo que Croney no mencionaba la discriminación racial en su carta ni en entrevista de salida. Croney tiene pendiente una reclamación de discriminación racial en Tesla con la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo de EE. UU.

Los reguladores de seguridad del estado han citado a Tesla ocho veces desde 2013 por una capacitación deficiente, incluyendo dos en el último año, según una revisión de registros de Reveal.

Tesla defendió su programa de formación, alegando que todos los nuevos empleados de producción reciben un día de orientación, un día de instrucción en el aula y dos días de capacitación práctica en la que se les muestra cómo sostener y usar herramientas mientras se evitan las lesiones. Los trabajadores que fabrican el Modelo 3 tienen dos días adicionales de capacitación virtual en ordenadores. "Cuatro días es bastante y luego hay capacitación continua, por lo que el entrenamiento es fundamental", dijo Toledano.

Lesiones por esfuerzo repetitivo

Dado que las lesiones por esfuerzo repetitivo son las más comunes en Tesla, los funcionarios enfatizan las mejoras ergonómicas en la nueva línea de ensamblaje del Modelo 3. Shelby comentó: "Lo hemos rediseñado para que sea más seguro para nuestros empleados. Cuando estás en la línea de montaje, es genial ver lo fácil que resulta fabricar un Modelo 3".

Pero Tesla no permitió que los periodistas de Reveal accedieran a esa cadena de montaje.

Al construir otros modelos de Tesla, los extrabajadores dijeron que tenían que sacrificar sus cuerpos para ahorrar tiempo. Algunos, por ejemplo, levantaban asientos pesados ​​sobre sus hombros porque las ayudas mecánicas diseñadas para aliviar la carga eran demasiado lentas, dijo el exasociado de producción Joel Barraza.

El antiguo empleado dijo: "La gente cargaba los asientos porque decían: 'tengo que terminarlo'. Yo cargué un asiento. Se supone que no se puede parar nada. Muévalo, muévalo, mantenga la línea en marcha".

La exlíder de seguridad White también dijo que los trabajadores a veces levantaban los asientos manualmente, pero Tesla dijo en un comunicado que eso no era cierto.

Barraza dijo que fue despedido junto a otros cientos de trabajadores el otoño pasado. Tesla explicó que estos despedidos en masa se debieron a problemas de rendimiento, aunque algunos trabajadores afirman que fueron despidos para reducir costes o para castigar a los partidarios del sindicato.

Barraza dijo que él y otros se lastimaron la espalda con movimientos repetitivos, pero pocos se quejaron porque "los supervisores les hubieran dicho: 'No sea nenaza'".

Las historias de los trabajadores de 2017 no parecían muy diferentes de las de otros años antes. En 2014, Mark Eberley fue diagnosticado con el síndrome del túnel carpiano. Se arruinó la mano soldando miles de postes en las cabinas de los coches durante casi 12 horas diarias, explicó Eberley. Necesitó cirugía y estuvo desempleado y cobrando una compensación laboral durante años.

"No importa lo que estuviéramos haciendo, había prisa, bullicio, ajetreo. Si no se alcanzaban los números, había quejas", explicó Eberley.

Pero la presión también afectaba a los trabajadores de las oficinas de Tesla. En la fábrica de Fremont, el analista sénior Ali Khan preparó los informes financieros de Tesla requeridos por la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. En 2016, la oficina no tenía suficiente personal y trabajó al menos 12 horas todos los días, sin fines de semana, días festivos ni días libres.

El dolor del movimiento repetitivo comenzó en sus muñecas, irradiaba por sus brazos, luego se dirigió hacia su cuello y espalda. Tenía problemas para sostener un vaso de agua y no podía jugar con su hija de un año.

Khan pidió una evaluación ergonómica, pero el equipo de seguridad de Tesla le dijo a su gerente que estaban demasiado ocupados. El analista contó: "Mi jefe me dijo: 'Si vas a tomar un tiempo libre, nos vas a retrasar, vas a afectar a las revisiones'".

Tesla finalmente le envió a una de sus clínicas de salud preferidas. Un médico le diagnosticó tensiones musculares relacionadas con el trabajo y tendinitis, le prescribió analgésicos varias veces y restricciones laborales, según los registros médicos.

Eso significaba que Khan tenía que aparecer en los registros de lesiones de Tesla. Pero no estaba.

Khan dijo que todavía no se le permitía disfrutar de los descansos ordenados por el médico. Al perder el derecho a acciones, presentó su renuncia en agosto de 2016. Pero su cuerpo sigue sin recuperarse. El ahora extrabajador concluyó: "Lo que más me molesta es que todo esto se podía haber evitado. Todo se podía haber abordado, pero simplemente no se hizo".

Puede contactar a Will Evans en wevans@revealnews.org y a Alyssa Jeong Perry en alyssaperry@kqed.org. Sígalos en Twitter: @willCIR y @alyssajperry.

Negocios

Los avances tecnológicos están cambiando la economía y proporcionando nuevas oportunidades en muchas industrias.

  1. Un gigante chino quiere ayudar a Google a superar el 'gran cortafuegos'

    El CEO de Sogou, Wang Xiaochuan, quiere aprovecharse de la tecnología del gigante a cambio de ayudarle a adaptarse a la censura y las regulaciones del Gobierno chino y darle acceso a la enorme base de datos de usuarios del país. Google no se ha pronunciado al respecto

  2. "Los ordenadores cuánticos no valen para todo"

    El director de Tecnología de Alibaba, Jeff Zhang, tiene una visión clara de lo que necesitan las empresas y clientes del futuro, y todo se basa en IA, chips y computación cuántica. Pero lo más importante de su estrategia se basa en pensar con cabeza quién necesita qué y para qué

  3. El 'hyperloop' español: un transporte de ficción cada vez más real

    España está ganando posiciones en la carrera internacional por cumplir el sueño de este tren del futuro que promete alcanzar los 1.200 kilómetros por hora. Aunque el concepto parece viable técnicamente, queda por ver si lo será a escala económica y si la sociedad lo aceptará