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Sgt. Eric T. Sheler | Wikimedia Commons

Biomedicina

La terapia génica no salvará a nadie si la detección precoz no aumenta

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Cada vez aparecen más tratamientos capaces de evitar graves problemas genéticos. Pero para que sean eficaces, muchas deben administrarse antes de que se produzcan daños irreparables. Y para eso es imprescindible aumentar la amplitud de las pruebas de diagnóstico en recién nacidos

  • por Emily Mullin | traducido por Mariana Díaz
  • 06 Junio, 2018

Es probable que 15 bebés nacidos recientemente con una rara enfermedad de atrofia muscular estuvieran muertos. Pero los pequeños siguen vivos gracias a un tratamiento experimental que modificó sus genes poco después de su nacimiento.

La enfermedad, llamada atrofia muscular espinal (AME), habría matado a la mayoría a en un plazo de dos años. Pero sorprendentemente, muchos de ellos pueden hablar y sentarse solos, y algunos incluso son capaces de caminar. Todos estos logros hubieran sido imposibles sin el tratamiento. La compañía responsable, AveXis, ha detectado que los mejores resultados se han producido en bebés tratados durante su primer o segundo mes de vida.

Eso significa que es necesario identificar a los pacientes lo antes posible, idealmente nada más nacer. Una antelación suficiente podría marcar una diferencia entre la vida y la muerte. Avexis y otras compañías de biotecnología se apresuran a lanzar terapias génicas revolucionarias, por lo que algunas de estas dolencias son cada vez más son tratables. Pero los gobiernos no están poniendo el mismo empeño en adoptar pruebas de detección temprana para identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de estos nuevos tratamientos.

Las pruebas de detección precoz para recién nacidos cada vez abarcan un mayor número de dolencias. Sin embargo, la AME no suele ser una de ellas, a pesar de que es la principal causa genética de muerte infantil. Cada año, alrededor de 400 bebés nacen con este trastorno solo en EE. UU. La terapia de AveXis actúa contra la forma más común de AME, el tipo 1.

Para los padres de niños con AME, como Krystal Davis, la detección precoz del recién nacido significa que los que la parecen pueden tener posibilidades de llevar una vida relativamente normal. "Estos niños no deberían vivir la vida en una silla de ruedas cuando pueden correr, caminar y jugar", dice Davis, quien ha fundado la Coalición para la Detección de AME en Recién Nacidos de Texas (EE. UU.).

El tiempo es esencial en el tratamiento de AME tipo 1. Una sola mutación en el gen SMN1 provoca daños rápidos e irreversible en las neuronas motoras del bebé, que se encuentran en el tronco encefálico y la médula espinal. Este daño debilita los músculos, lo que provoca que los niños puedan acabar desarrollando problemas para tragar y respirar.

El hijo de Davis, Hunter, que ahora tiene seis años, ya había perdido toda su capacidad motriz a las dos semanas de viva. El pequeño sigue vivo gracias a Spinraza, un innovador medicamento para AME que fue aprobado en diciembre de 2016. Los niños que lo han recibido se han recuperado notablemente. Pero para administrarlo es necesario realizar una punción lumbar una vez cada cuatro meses durante toda la vida. El primero año de tratamiento cuesta la friolera de unos 640.000 euros, después esa cantidad de reduce a los 320.000 euros al año, aproximadamente.

La terapia génica de AveXis solo necesitaría administrarse en una única dosis, mediante un procedimiento intravenoso que solo tarda 60 minutos. El tratamiento utiliza un virus diseñado para entregar copias sanas del gen SMN1 a las células de todo el cuerpo. Una vez allí, el nuevo gen comienza a producir una proteína esencial para la supervivencia de las neuronas motoras.

Pero si el paciente tarda demasiado en recibir el tratamiento, su nivel de "neuronas motoras es demasiado limitado para que la terapia génica penetre y realice su trabajo con éxito", explica el  director médico de AveXis, Sukumar Nagendran.

De media, los 15 niños del ensayo de Avexis recibieron la terapia génica cuatro meses después nacer. Todos respondieron al tratamiento, pero Nagendran señala que, de todos ellos, los que más mejoraron fueron los tratados en sus primeros dos meses de vida. Ambos pequeños son capaces de caminar de forma independiente.

En abril, AveXis comenzó un nuevo estudio en el que ha tratado a los bebés justo después del nacimiento. Los resultados permitirán averiguar si el tratamiento es aún más efectivo cuando se administra en recién nacidos.

Hay otras terapias génicas que también resultarían más eficaces si se administran antes de que el defecto genético cause daños irreparables en el cuerpo. Por ejemplo, Bluebird Bio está desarrollando un tratamiento que ha detenido un trastorno cerebral mortal llamado adrenoleucodistrofia cerebral (ALD), también conocida como enfermedad del aceite de Lorenzo, en 15 niños de un total de 17. En un comunicado proporcionado a MIT Technology Review, la compañía afirma que los resultados son mejores cuando los pacientes son tratados antes de que aparezcan los síntomas.

País por país

El 8 de febrero, un comité nacional de Estados Unidos que supervisa las pruebas en recién nacidos recomendó que la AME se incluya entre las pruebas universales de detección precoz. Pero una recomendación no es más que eso, así que no resulta vinculante. Incorporar nuevas enfermedades a las listas de cribado aumentaría, de forma inevitable, el coste de las pruebas para recién nacidos. Y puede que no todos los países, estados o comunidades autónomas estén dispuestos a incrementar estos gastos.

"Es una pesadilla. Presionar a los estados, uno por uno, es ridículo", critica la defensora de pacientes y fundadora de la Fundación Calliope Joy, Maria Kefalas, que recauda dinero para ayudar a los niños con leucodistrofia. Cuando solo tenía dos años, su hija recibió este mismo diagnóstico. Hay una terapia génica experimental disponible en un solo sitio en Milán (Italia) que ha salvado a otros niños de enfermedad, que de otro modo sería terminal. Pero el tratamiento solo funciona si se administra con la suficiente anticipación. Orchard Therapeutics, con sede en Londres (Reino Unido), está trabajando en la comercialización de la terapia.

El peligro de la información

No todo el mundo cree que sea una buena idea aumentar el número de enfermedades detectables en recién nacidos. Los resultados podrían aumentar la ansiedad de los padres, y también está el problema de los falsos positivos.

Un programa piloto en Massachusetts (EE. UU.) que está realizando pruebas de diagnóstico precoz para la AME en recién nacidos identificó a un bebé que lo padecía, pero unos meses más tarde resultó ser una falsa alarma. "¿Se imagina por lo que pasó esa pareja? Es realmente difícil para las familias", lamenta la neuróloga pediátrica del Hospital General de Massachusetts Kathryn Swoboda, que participa en el programa piloto.

No todos los padres quieren saber si su hijo desarrollará una enfermedad grave, especialmente en los casos en los que la dolencia tardará años en desarrollarse. La AME es un excelente ejemplo de esto. Hay cinco tipos, y aunque la mayoría de los casos aparecen entre los primeros seis y 18 meses de vida, un tipo no aparece hasta la edad adulta. Y lo mismo pasa con la ALD cerebral a la que se dirige la terapia Bluebird. Esta dolencia puede aparecer cuando un niño tiene entre dos y 10 años de edad. Swoboda cree que tener esta información puede reducir la vinculación de los padres con sus hijos.

Pero Kefalas no es la única que considera que los beneficios de la detección precoz son mayores que los riesgos. La defensora del paciente concluye: "Disponer de esta información nada más nacer tiene varias consecuencias diferentes, pero para algunas enfermedades parece que el balance está claro".

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