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El hombre que graba cada minuto de su vida para entender la memoria

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Mostafa "Neo" Mohsenvand vive con una cámara atada al pecho, una muñequera de registro fisiológico y un casco con electrodos. Su objetivo es analizar cómo cambian sus parámetros físicos en función de lo que pasa en cada momento para entender qué hace que algo sea memorable

  • por Rachel Metz | traducido por Mariana Díaz
  • 20 Julio, 2018

Mostafa "Neo" Mohsenvand suele caminar por la calle con un objetivo de ojo de pez incorporado en un smartphone que lleva atado al pecho y un casco de de neopreno cubierto de electrodos de electroencefalografía (EEG) en la cabeza. Y todo por la ciencia.

Este estudiante de doctorado del Grupo de Interfaces de Fluidos del MIT Media Lab (EE. UU.) intenta descubrir qué es lo que hace que algunos momentos sean memorables. Para ello, está recopilando la mayor cantidad posible de datos sobre sí mismo y el mundo que lo rodea continuamente, y combina sus señales biométricas con momentos y eventos.

Desde enero, Mohsenvand lleva puesta la cámara y una muñequera de seguimiento de señales fisiológicas en su mano izquierda. Normalmente lleva todo el equipo entre tres y 16 horas diarias. Fue en junio cuando añadió el casco EEG móvil a su día a día para recopilar los datos de sus ondas cerebrales mientras está en movimiento.

Hasta la fecha, ha registrado más de 1.500 horas de grabaciones. Cada pocos días utiliza un software para combinar los vídeos y las señales biométricas para crear películas de un minuto de duración que se ralentizan y se aceleran en función de métricas como la aceleración y desaceleración de su ritmo cardíaco y su nivel de conductancia de la piel. Mohsenvand no puede controlar ese tipo de variables y está convencido de que están relacionadas con los eventos importantes de su vida.

El investigador explica: "Puedo tomar un día entero, comprimirlo en cinco minutos y mirarlo".

De momento ha hecho unas 300 películas, algunas de días individuales y otras de tres o cuatro jornadas combinadas. Verlas resulta fascinante, incluso cuando solo registran minucias de la vida cotidiana. En una, que comprime 40 minutos de tiempo real en dos minutos, hay fragmentos acelerados de Mohsenvand (fuera de cámara, por supuesto) caminando con su novia, Hannah Campbell, y tomas más lentas de él solo en una estación de tren. En otra, pasean en bicicleta por la ciudad a la velocidad del rayo, y después aparece él solo tocando la guitarra en casa mientras la música titubea y desacelera.

Vídeo: Neo Mohsenvand

Otra de las películas simplemente resumía en dos minutos la variación de su ritmo cardíaco mientras veía la película Whiplash (que trata de un batería prodigio adolescente y su profesor de música abusivo. Incluso si no la ha visto, puede adivinar el argumento por el título, que en español se traduce literalmente como latigazo, que es una película de ritmo rápido). Las secuencias de tambores van demasiado rápido como para distinguir notas individuales, pero la película se ralentiza en algunos momentos clave, en su mayoría relacionados con el profesor de música (interpretado por JK Simmons), como uno en el que le dice al baterista (Miles Teller): "Ha ganado la pieza".

Mohsenvand explica: "Al parecer soy sensible a las relaciones entre padre e hijo", y señala cómo su ritmo cardíaco se aceleró durante las interacciones entre el personaje principal de la película, Andrew, y su padre.

El trabajo de recopilar, comprimir y volver a ver su vida cotidiana le ha enseñado muchas cosas. Por ejemplo, afirma que no se había dado cuenta de lo agradable que es la gente con él hasta que revisó el material de un día y vio que casi todas las personas que encontraba en el Media Lab le preguntaban cómo estaba.

Así que ha utilizado esta información para encontrar formas de ser más amable con los demás. Por ejemplo, una vez no prestó mucha atención a una conversación que tuvo con su compañero de habitación sobre un próximo examen de cálculo para el cual el compañero de habitación estaba estudiando. Pero después de ver la grabación, Mohsenvand le envió un mensaje de texto preguntándole si quería ayuda para estudiar.

A la hora de grabar, ha establecido algunas reglas básicas. Cuando usa el baño, cubre la lente de la cámara o la inclina hacia arriba para mostrar su rostro (sin embargo, no deja de grabar porque quiere medir cualquier cambio fisiológico cuando va al baño. Señala que lo más notable es que su frecuencia cardíaca tiende a disminuir).

¿Otra regla? No graba mientras mantiene relaciones sexuales. Mohsenvand explica que esta fue una elección que él y su novia hicieron al comienzo del proyecto porque les preocupaba que este tipo de metraje, almacenado de forma remota en una cuenta de Dropbox protegida con contraseña, pudiera ser robado.

Para evitar problemas de privacidad para los transeúntes, les explica el propósito de su grabación cuando entra, por ejemplo, en un ascensor o en una habitación llena de gente. La aplicación de grabación que creó para el teléfono inteligente Pixel 2 y que va colgada en su pecho, anuncia en voz alta cuando comienza o deja de grabar y dice que si alguien no quiere ser grabado, pausa la grabación.

La profesora adjunta de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE. UU.) Heather Abercrombie, que dirige el Laboratorio de Memoria y Estado de Ánimo del centro, señala que los científicos tienden a capturar datos de grupos de personas en lugar de observarlos individualmente. Pero dado que las personas tienen diferentes reacciones fisiológicas ante diferentes situaciones, el registro de vida de una persona concreta que está haciendo Mohsenvand podría ser útil.

La experta señala: "Sería genial si pudiéramos capturar lo que es diferente en las personas a lo largo del tiempo".

Vídeo: Neo Mohsenvand

 Sin embargo, mientras Mohsenvand analiza las señales, como la rapidez a la que aumenta su ritmo cardíaco, la investigación de Abercrombie sobre los hombres y la memoria sugiere que Mohsenvand puede estar estudiando mal la señal. De acuerdo con su trabajo, su ritmo cardíaco se ralentiza durante aproximadamente medio segundo cuando ocurre algo digno de mención, por ejemplo, cuando recibe una llamada inesperada o ve a alguien familiar en una multitud y luego vuelve a la normalidad.

Abercrombie también cree que será complicado para Mohsenvand obtener datos muy útiles del límite de EEG, ya que el simple hecho de parpadear mientras se recopilan datos de EEG interfiere en la señal (Mohsenvand afirma que parpadear solo afecta a algunos de los 32 canales del casco EEG).

Aun así, Mohsenvand está comprometido con su experimento. Planea seguir llevando el gorro  unas nueve horas diarias (lo que dura la batería) en el transcurso del próximo año, junto con el resto del equipo que está usando.

Solo me pregunto si dejará de grabar cuando pase ese plazo. Pero parece que no. "Es probable que siga grabando hasta que me muera", concluye Mohsenvand.

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