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Justin Saglio

Energía

"No debatir alimenta la teoría de la conspiración de los 'chemtrails'"

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El geoingenierio de Harvard David Keith, que está a punto de arrancar un pequeño experimento para manipular el clima, recibe amenazas constantes de gente que sigue creyendo en las estelas químicas. Pero afirma que hay críticas 'constructivas' que le han ayudado a mejorar su propio punto de vista

  • por James Temple | traducido por Mariana Díaz
  • 31 Julio, 2018

La primavera pasada, el científico climático de la Universidad de Harvard (EE. UU.) David Keith anunció que, junto a un compañero, planeaba llevar a cabo una serie de experimentos de geoingeniería a pequeña escala en el mundo real (ver Cada vez hay más apoyos para manipular el planeta contra el cambio climático).

La tecnología que el equipo está analizando se conoce como geoingeniería solar. Consiste en rociar ciertas partículas en la estratosfera para lograr un efecto espejo capaz de reflejar suficiente calor al espacio como para compensar algún nivel de calentamiento global. Pero el paso de la investigación de laboratorio a los experimentos atmosféricos ha provocado controversia.

Los detractores de la estrategia aseguran que manipular el sistema climático global es demasiado peligroso (ver Manipular el clima: una medida desesperada para salvarnos del cambio climático). Pero, además, el campo y la investigación de Keith se han visto salpicados por la teoría de la conspiración de las "estelas químicas" (o chemtrails). Los conspiranoicos que la respaldan afirman que los rastros de condensación creados por los aviones son en realidad una prueba de que los militares (o alguien) ya están rociando compuestos químicos en el cielo para ampliar a escala la manipulación climática, el control mental u otros fines nefastos.

Los planes de Keith son realmente modestos. El proyecto consistirá en un globo suspendido a unos 20 kilómetros sobre la Tierra que rociará menos de un kilogramo de partículas, probablemente sulfato y carbonato de calcio. Medir el impacto de estos materiales sobre la química en la estratosfera puede ayudar a los científicos a perfeccionar sus modelos informáticos y predecir con mayor precisión los impactos de la geoingeniería a gran escala.

Keith cree que los primeros vuelos no tendrán lugar hasta la primavera de 2019, y que los experimentos iniciales empezarán el otoño que viene. El equipo está negociando con varios proveedores de globos, y será el resultado de ese acuerdo el que determinará finalmente la ubicación de los experimentos. El equipo también está creando un comité asesor independiente que revisará las propuestas y proporcionará comentarios a la universidad y al equipo de investigación sobre los posibles riesgos ambientales, la necesidad de participación de las partes interesadas y otros temas.

Aunque la teoría de las estelas químicas ha sido desacreditada en repetidas ocasiones, está sorprendentemente extendidas. Un estudio publicado en Nature afirma que un 40 % de estadounidenses cree que esta teoría es "completamente" verdadera o tiene "algo" de verdad. Tales "puntos de vista conspirativos" también representaron alrededor del 60 % de la conversación sobre geoingeniería en las redes sociales. Keith afirma que él mismo recibe regularmente mensajes de odio e incluso amenazas de violencia física como resultado de su investigación.

En una entrevista con MIT Technology Review, Keith señala que la desinformación generalizada está complicando su trabajo e infectado el debate público sobre la geoingeniería.

En los últimos meses la autora feminista y consejera política progresista Naomi Wolf ha comenzado a utilizar Twitter para divulgar contenido sobre la teoría de las estelas químicas y compartir datos incorrectos sobre su experimento. ¿Le preocupa que su actividad pueda dar lugar a un malentendido general sobre las estelas químicas, como pasó con el autismo y las vacunas por culpa de Jenny McCarthy?

Creo que ya son tendencia. En función de cómo formules la pregunta, entre el 30 % y el 40 % de los estadounidenses creen en ella.

Mi reacción inicial fue de horror. Da la casualidad que mi madre es una académica feminista, así que presté atención a algunos de los libros de Wolf y pensé que era una persona seria.

Pero resulta que ella cree en varias teorías de conspiración realmente escandalosas. Cuando empecé a darme cuenta, vi que ya había artículos en publicaciones serias que narraban que Wolf se había ido al extremo, no solo con las estelas químicas. Así que parece que [su punto de vista] no tiene el mismo peso que tenía hace 15 años.

Pero me preocupa que la paranoia sobre las estelas químicas se esté cebando con la geoingeniería solar de forma que impida mantener conversaciones sensatas sobre el tema.

¿Notó un cambio en las reacciones cuando dejó de hablar de teoría y empezó a plantear la idea de llevar a cabo experimentos en el mundo real?

Esto es divertido. Creo que, de alguna forma, la respuesta no ha cambiado porque estas personas creen que ya está pasando algo masivo. Bajo ese punto de vista, nuestro experimento a pequeña escala no supone una gran diferencia; un experimento de un kilo no cambia nada.

¿La teoría de la conspiración de las estelas químicas han complicado su capacidad para investigar?

A nosotros sí nos está causando algunos problemas, en el sentido de que hemos tenido que dedicar tiempo y dinero para hablar con las personas de seguridad de Harvard y pensar en las medidas de seguridad física para nosotros. Y creo que trabajar en este tema está poniendo nerviosas a algunas personas, porque les preocupa su seguridad física. Y cuando hagamos el experimento o tengamos reuniones, creo que tendremos que dedicar aún más tiempo a pensar en nuestra seguridad física.

Por otro lado, de momento, cada vez que me he encontrado cara a cara con creyentes de las estelas químicas, en realidad han sido moderadamente respetuosos. Hubo conversaciones reales, con algunas voces levantadas, pero no con violencia física. Además, sentimos que las personas se escuchaban entre sí.

He recibido ataques salvajemente violentos, antisemitas y de puro odio en internet. Pero creo que, afortunadamente, existe una gran brecha entre lo que la gente dice en internet y lo que hace en persona.

¿Qué tipo de amenazas ha recibido?

Con bastante frecuencia, recibo mensajes de odio sobre que debería morir o morir por mis pecados o lo que sea. Una vez o dos por semana me llega alguno bastante feo. En dos ocasiones tuve que llamar a la policía. Pero eso solo lo hago cuando alguien afirma que va a hacer algo y está muy enfadado, con odio absoluto.

¿Cómo deben actuar los científicos cuando se enfrentan a situaciones similares sobre sus investigaciones?

No creo que ser pasivo todo el tiempo sea la respuesta correcta. Obviamente, hay muchos de estos debates que no deberíamos tener que tener tener, pero si una parte importante de la población los está manteniendo, debemos participar.

¿Hay riesgo de que participar en el debate pueda dar peso a estas tonterías a un nivel que, a ojos del público, parezca que se trata de un tema digno de debate?

Cuando las personas reflexionan e intentan analizar dónde están las personas que tienen estos puntos de vista desde el punto de vista político, creo que pueden marcar una diferencia. Tengo fe en el debate racional.

Quiero decir, ¿cuál es la otra opción?, ¿no hablar de eso? Parece que no participar en el debate simplemente alimenta aún más las teorías de la conspiración.

¿Ha cambiado sus puntos de vista sobre esto a lo largo de los años?

No creo que mi punto de vista personal haya cambiado mucho, pero sí empiezo a pensar que  necesitamos una forma más organizada de interactuar con ellos. Tuvimos una reunión en la Universidad de Calgary (Canadá) en la que invitamos a un grupo a hablar. De hecho, quería organizar una reunión similar en Harvard, pero otras personas del programa de Harvard pensaron que era una mala idea.

¿Cómo sería una respuesta más organizada?

Es difícil de saberlo. Lo que está claro es que, en gran medida, la gente cree cosas por razones tribales, se identifican con la persona que las dice aunque no tengan hechos (ver Cómo persuadir a los escépticos para que luchen contra el cambio climático).

Creo que lo que necesitamos no es una sola organización, sino un vínculo o una coalición de diferentes esfuerzos de desacreditación. Necesitamos personas con tendencias políticas muy diferentes que demuestren que están de acuerdo en desacreditar la teoría de las estelas químicas.

Y, francamente, creo que necesitamos unirnos para hacer un llamamiento a Facebook para que deje de permitir que sitios como Infowars se beneficien difundiendo bulos.

¿Ha recibido críticas (a falta de un término mejor) razonables que le hayan hecho replantearse el experimento?

Claro. Tener una junta asesora tan elaborada se debe, sin duda, en parte al alto nivel de escrutinio. El amplio debate sobre qué tipo de investigación de geoingeniería solar se debe hacer está influenciado, y debería estarlo, por una variedad de puntos de vista e inquietudes.

De hecho, es algo gracioso: el grupo ETC, el detractor más fuerte de la investigación, afirma que su mayor preocupación es la justicia para el Sur global. Y en realidad creo que tanto yo como otras muchas personas hemos acabando creyendo que esa es precisamente la mayor razón para seguir adelante con el desarrollo de la geoingeniería solar. Es un enfoque particularmente útil para el Sur global porque es lo suficientemente barato como para no tener que estar controlado exclusivamente por élites del Norte.

Aunque mi punto de vista es contrario al de ETC, creo que el grupo ayudó a plantear esas preocupaciones de una manera útil.

¿Sigue confiando en que, incluso en el momento que estamos viviendo en el que la realidad siempre está desafiada, la verdad acaba ganando?

Sí, la verdad es que sigo confiando en eso. La racionalidad es mejor que las alternativas.

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