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Magic Leap trabajó con el grupo islandés Sigur Rós para crear Tonandi, una experiencia musical, brillante e interactiva

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La increible RA de Magic Leap sale a la venta sin saber para qué sirve

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Tras años de trabajo y secretismo, los desarrolladores ya puede adquirir el Magic Leap One, un casco que mezcla imágenes digitales con el mundo real de forma impresionante. Pero ni sus responsables saben para qué querrá usarlo la gente ni si decidirá comprarlo

  • por Rachel Metz | traducido por Mariana Díaz
  • 13 Agosto, 2018

Dentro de un inclasificable edificio en Florida (EE. UU.), Magic Leap ha creado un artilugio real y genial. El dispositivo es capaz de mezclar imágenes virtuales en 3D con la realidad mejor que cualquier otro casco de  realidad aumentada (RA) o mixta (como quiera llamarlo) que he visto.

Ahora, la gran pregunta es: ¿qué hará la gente con el casco? La compañía espera que los desarrolladores y otros creativos comiencen a dar respuestas en breve. La semana pasada, Magic Leap inauguró las ventas de su tan esperado primer gadget: un par de gafas negras con los cristales tintados y unos ojos saltones llamado Magic Leap One (ML One).

Pero que haya salido a la venta no quiere decir que cualquiera pueda adquirir uno. Primero hay que registrarse como desarrollador: la compañía espera que nazca una comunidad de desarrolladores de aplicaciones para su dispositivo, como lo hacen para los smartphones. Los que decidan comprar Magic Leap One deberán pagar casi 2.000 euros (el casco HoloLens de Microsoft, que también está pensado para los desarrolladores, cuesta entre unos 2.500 y 4.300 euros). Para hacerse con él también hay que ser mayor de edad y tener una dirección de entrega en alguna de las ciudades de EE. UU. donde la compañía enviará el aparato, como Nueva York y Seattle. Si cumple todos estos requisitos, podrá recibir un casco, un ordenador portable compatible y un controlador de una sola mano. Una batería recargable proporciona a todo el sistema suficiente energía para funcionar hasta tres horas seguidas.

El ML One es la culminación de todo el trabajo que el CEO, Rony Abovitz, y el resto de su equipo llevan haciendo desde 2011. Los anuncios de la compañía muestran cosas como una ballena saltando desde el suelo del gimnasio y un pequeño elefante suspendido sobre un par de manos humanas. Según su visión, sería un producto ideal para mezclar creaciones digitales con el mundo real que despertaría una curiosidad infantil en los usuarios. El nuevo casco es la oportunidad para que Magic Leap finalmente cumpla con estas expectativas.

Foto: El casco Magic Leap One se conecta a un pequeño ordenador portátil y funciona con un controlador de mano. Crédito: Alicia Vera.

Pero en realidad, podría decirse que Magic Leap ya ha cumplido su promesa. Cuando visité la empresa el mes pasado, me puse un casco y vi tortugas marinas volando alrededor de la habitación, dejando pequeños rastros de burbujas a su paso y moviéndose cuando las empujaba. Disparé una pistola de rayos contra robots alienígenas que saltaban a través de un portal en una pared. En general, las imágenes resultaban nítidas y vívidas, y en algunos casos pude ver varias imágenes digitales, colocadas a varias profundidades, de forma simultánea.

La versión actual es mucho más pequeña y más portátil que los primeros prototipos que vi a finales de 2014 cuando visité por la empresa primera vez (ver Cómo funciona la realidad aumentada de Magic Leap). En ese momento, el prototipo era un dispositivo gigante con el que pude ver un monstruo azul impresionantemente realista. Estaba incorporado en un carrito (pero aún no portable) y me permitió ver y tocar a un pequeño robot volador. Incluso entonces, quedé tan impresionada que MIT Technology Review incluyó a Magic Leap en nuestra lista de 2015 de Las 10 Tecnologías Emergentes.

Mi visita fue una de las pocas incursiones a la tecnología de la empresa que a las que el público ha tenido acceso hasta ahora. En este tiempo, la empresa ha recaudado casi 2.000 millones de euros), y presentado cientos de patentes relacionadas con cosas como la proyección de imágenes digitales en el mundo real (se han otorgado docenas de ellas). Sin embargo, durante la mayor parte de ese tiempo, Magic Leap se ha movido entre un secretismo enloquecedor y las acrobacias publicitarias exageradas, lo que provocó que muchos desarrolladores y consumidores tecnológicos concluyeran que lo que la compañía vendía no era más que humo.

En 2015, por ejemplo, colgó un vídeo en YouTube titulado Un día más en la oficina que mostraba a los robots entrando en la oficina desde un portal en el techo. La descripción original en YouTube decía que era "un juego" que la compañía estaba "probando en la oficina en este momento". De hecho, el clip era muy parecido al que había visto unos meses antes y me dijeron que era simplemente un avance del juego (en YouTube, al menos, donde cuatro millones de personas lo han visto desde entonces, ha sido rebautizado como Vídeo conceptual original). Las demostraciones filmadas a través de ML One que la compañía mostró durante una reciente transmisión en directo de Twitch, como un pequeño monstruo que lanza rocas, parecían ridículas y la gente se burlaba de ellas sin piedad.

Así que cuando este verano me pidieron que volviera a Florida para probar el ML One antes de su lanzamiento, estaba preparada para la clandestinidad, la ofuscación y los visuales poco convincentes. Las dos primeras partes se cumplieron, pero sobre el tema visual, creo que ML One es el mejor casco de realidad aumentada que existe.

El auricular Magic Leap One se conecta a una pequeña computadora portátil y funciona con un controlador de mano.

Foto: Un casco ML One en la sede de Magic Leap en Florida. Crédito: Alicia Vera.

Sin embargo, aunque Magic Leap ha logrado lo que mucha gente dijo que no haría, todavía tiene una tarea monumental por delante: convencer a los desarrolladores para que creen contenido atractivo para un estilo de computación tan nuevo que mucha gente no sabe ni que existe, y mucho menos cuál será su utilidad. Entender eso no va a ser fácil. Y mi sensación es que la compañía en sí no tiene idea de cuál es la respuesta.

En el último episodio de Magic Leap...

Abovitz está cansado, pero alegre. Se quedó despierto hasta las 2 a.m. trabajando, tratando de darle los últimos retoques al ML One. Cuando yo lo vi, le faltaban un par de semanas para ser lanzado. El CEO estaba sentado en su oficina, una habitación con paredes de cristal en el centro de la oficina de Magic Leap.

Detrás de él había estanterías llenas de juguetes, desde pistolas de rayos a una figura de Jimi Hendrix, hasta lámparas de noche tipo Ikea de Miyazaki, y libros con títulos como Making Hard Decisions y Graphics for Engineers. En una esquina de un estante, dentro de una pequeña caja transparente, había unas figuritas de monstruos rosas ​​y verdes y un astronauta, junto con una caja del mítico Thwaxo's Space Fudge: un pequeño monumento a la inescrutable presentación escénica de Abovitz en 2012 en un evento de TedX en Florida (los monstruos bailaban  alrededor de una caja de dulce de azúcar gigante y él subió al escenario con un traje de astronauta).

Quería contarme todo lo que había pasado en Magic Leap desde la última vez que hablamos en persona. Si la vida fuera un programa de televisión, mi visita a finales de 2014 era parte del capítulo piloto y ahora estábamos en la cuarta temporada, me dijo. Luego me enseñó unas diapositivas que mostraban la evolución del aparato en forma de distintos prototipos. El más grande que vi había sido apodado como "el banco", luego las versiones iban siendo cada vez más pequeñas. Abovitz quería dejar algo bien claro: han hecho falta años de trabajo para construir prototipos y ajustar diferentes partes y piezas solo para llegar al ML One.

Foto: Los prototipos de Magic Leap incluyen uno apodado "Cheesehead" (cabeza de queso) y otro llamado "WD3" (iniciales de demo portable). Crédito: Magic Leap.

La compañía no me explicó como logra que su casco sea capaz de combinar imágenes digitales tan bien con el mundo real. Pero parece que depende de una simulación digital del campo de luz, toda la luz que viaja en todas direcciones en un cierto volumen, que vería si los objetos estuvieran realmente en el espacio a su alrededor. Con el ML One, explica Abovitz, los usuarios deberían poder ver las imágenes tridimensionales claramente desde el primer plano (el campo de luz virtual comienza a unos 37 centímetros de la cara) hasta la lejanía. Ah, y también debería parecer totalmente natural.

Después de conversar un rato, revisamos algunas de las muchas máquinas con las que la fabrica las obleas transparentes que filtran las imágenes del casco. Abovitz me llevó a una habitación con grandes puertas blancas y brillantes, amueblada como un salón moderno, con un sofá de cuero, mesillas, librerías, una gran otomana forrada de tela, el tipo de adornos que hacen que el espacio se vea meticulosamente configurado y fácil de imaginar como parte de su hogar.

Había una mesa a un lado con algunos cascos ML One. La directora de Mercadotecnia de la compañía, Shanna De luliis, me enseñó cómo ponerme el casco: debía separar cuidadosamente la banda para la cabeza, colocarla sobre la cabeza y asegurarme de que estaba en el ángulo correcto antes de apretarla. El casco tiene los cristales tintados, por lo que ponérselo es como usar gafas de sol en el interior. Abovitz dice que el tono más oscuro permite que las imágenes se vean lo más "sólidas posible" sin que la luz del producto brille demasiado en sus ojos. El casco no debe usarse con gafas (aunque probablemente pueda colocarse debajo), pero se puede pedir un lente con las dioptrías de cada usuario para insertarlas en el casco.

Como llevo un vestido sin bolsillos, debo enganchar el ordenador conectado Lightpack (básicamente, la herramienta de procesamiento y gráficos) a una correa que cuelga sobre mi hombro. El casco, al que Magic Leap también le gusta llamar "Lightwear", pesa 325 gramos, mientras que el Lightpack sube la balanza hasta los 415 gramos; era como llevar puestas unas gafas pesadas de esquí conectadas a un bolso bastante ligero. De Iuliis me dio un controlador negro con un panel táctil en la parte superior y un gatillo en la parte inferior.

Probé una serie de demostraciones preinstaladas en ML One o disponibles en la tienda de aplicaciones de la compañía, Magic Leap World. La primera demostración era un juego llamado Dr. Invasores de Grordbort que está en proceso pero que inicialmente no estará disponible en ML One.

La demo empezaba con un portal rectangular en la pared que se abría frente a mí, del que empezaron a emerger unos robots amarillos que me disparaban. Esquivé sus disparos y usé el controlador, que en había superpuesto la imagen de una pistola de rayos en mi mano, para dispararles. Cada vez que disparaba, aparecía una marca negra humeante en la pared o el mueble al que le di. Me recordaba mucho al vídeo engañoso de "estamos jugando un juego en la oficina" de hace varios años, solo que este era un juego real. No se parecía en nada a las demos cutres y transparentes retransmitidas en directo por Twitch por las que se ha criticado a Magic Leap.

Cada vez que disparo a un robot, cae al suelo echo una bola. Me paro sobre uno e inspecciono sus restos: el color no es a prueba de balas, pero parece razonablemente sólido. Abovitz me había dicho que tendría que esforzarme para comprender lo que él había construido, y tenía razón: esos robots (y todo lo demás que reviso) se ven mucho mejor a través de los cascos que en una pantalla plana.

La compañía también ha hecho un trabajo impresionante para que las imágenes digitales se entremezclen con la realidad. Uno de los grandes desafíos de la RA es hacer que los objetos falsos bloqueen de manera realista los objetos reales, y viceversa, algo difícil de lograr porque tiene que controlar la luz con bastante precisión. Las demos que veo lo hacen muy bien. A veces, los robots emergen de detrás de un sofá en la habitación (las señales de audio de los altavoces integrados en el casco me ayudan a determinar dónde están si no puedo verlos de inmediato). Sin embargo, cuando trato de agacharme detrás de una silla para ver si desaparecen, las imágenes del robot se doblan y vienen conmigo, en lugar de estar obstruidas por los muebles.

En otra demostración, de una aplicación de la NBA, vi videos de un juego de baloncesto en una pantalla plana virtual que podía mover y ajustar con el controlador. Me pequé a una pared y la imagen siguió siendo razonablemente clara hasta que me acerqué a menos de 15 centímetros, entonces la imagen desapareció y en su lugar apareció una cuadrícula. También había una "vista de la cancha", un modelo tridimensional de una cancha de baloncesto. Lo coloqué de tal modo que quedó flotando sobre el piso frente a mí y pude ver a un LeBron James generado por un ordenador metiendo una canasta.

Otra de las aplicaciones que probé, Create, me permitió construir mi propio mundo de RA con los cascos y el controlador. Puede agarrar pequeños personajes como un Tyrannosaurus Rex, un caballero y una tortuga marina, y ubicarlos en mi realidad. Agarré a un T-Rex, que gruñió y lo coloqué sobre una otomana. Se dio la vuelta y luego se paró, mirando convincentemente como si estuviera sobre la superficie de la tela. Puse un caballero tridimensional junto al T-Rex y el dinosaurio lo aplastó.

Arrastré y lancé unas tortugas marinas por el aire, que nadaban perezosamente. Cuando las empujé, se movían en respuesta a mi mano, y si empujaba una con el controlador, sentía un pequeño golpe táctico. Dejé que pequeños pedazos de un pequeño mundo boscoso brotaran en los muebles y el suelo. Agarré un pincel púrpura virtual y garabateé sobre Abovitz, que estaba de pie al otro lado de la habitación, y efectivamente quedó oculto detrás de mi dibujo.

Vídeo: La aplicación Create de Magic Leap permite a los usuarios arrastrar y soltar personajes tridimensionales digitales en el mundo real.

Entonces apareció un mensaje de error en mi campo de visión. Aparentemente, el casco no admitía más creaciones, y tenía que eliminar la mía antes de hacer más. "¡Lo has roto!", bromeó Abovitz.

Todavía había algunos problemas técnicos. Mientras que las imágenes parecen nítidas y permanecer quietas cuando sacudía la cabeza rápidamente, a veces se dividen en bits rojos, verdes y azules a medida que me movía. Uno de los fundadores y líder del equipo de ingeniería de sistemas, Sam Miller, me explicó que esto es un problema de "ajustar" las diferentes piezas de hardware y software que funcionan juntas.

Otro problema, no solo para Magic Leap, sino para todas las empresas que desean mezclar imágenes reales y digitales, es el limitado campo de visión. El campo de visión del ML One es de 50 ° en diagonal, que es más grande que los 35 ° de HoloLens, pero no es lo suficientemente grande como para ver, por ejemplo, ese televisor de pantalla plana virtual desde varios metros de distancia. La visión binocular humana abarca aproximadamente 120 °, y más para cada ojo individual. Los cascos de realidad virtual (RV) tienen un campo de visión más amplio que Magic Leap, pero el campo de visión es un desafío técnico más sencillo en RV que en RA. El director fundador del Laboratorio Virtual de Interacción Humana de la Universidad de Stanford (EE. UU.), Jeremy Bailenson, explica que esto se debe a que la RV generalmente implica colocar pantallas frente a su rostro, mientras que la RA requiere que brille y lo refleje sobre una superficie para que llegue a la retina.

En busca de su aplicación estrella

La emoción de la gente que conocí en Magic Leap era palpable, lo que tiene mucha lógica. Algunas llevan años trabajando en esto. Sin embargo, aunque las experiencias en la sala de demostraciones eran divertidas y visualmente impresionantes, ninguna era realmente alucinante.

Yo quería sentir de verdad que los robots me perseguían. Quería que ver una ballena de tamaño real saliendo del suelo. Y quería olvidarme del incordio de llevar el casco y el ordenador de bolsillo. Para que esto suceda, el hardware tendrá que ser aún más pequeño y mejor.

Y por muy novedoso que sea el dispositivo, la pregunta sigue siendo: ¿Magic Leap puede convertirlo en un negocio rentable?

Abovitz dijo una vez que la primera versión de la compañía estaría lista para convertirse en producto de consumo, no un dispositivo beta para desarrolladores, que claramente es lo que es ML One. Ahora, explica: "Nos dimos cuenta de que no podemos eludir a los creadores. Ellos son los primeros". Todas las piezas de la tecnología, el hardware y las cosas que realmente hacen con el casco no están listas aún para que la mayoría de la gente se plantee comprarlas. Abovitz admite que podrían hacer falta cuatro generaciones de cascos hasta llegar a una versión que pueda convertirse en una tecnología de uso masivo.

Por eso, la compañía confía en los desarrolladores y socios, algunas grandes marcas, incluidas la NBA y el propietario de Star Wars, LucasFilm, que ya están a bordo, para ayudar a definir qué va a pasar ahora. Pero si les pregunta a los responsables de Magic Leap, sus respuestas serán sorprendentemente vagas.

El jefe de Contenido de la compañía, Rio Caraeff, me dijo que las aplicaciones que Magic Leap ha estado haciendo para sus pruebas están más dirigidas a su niño interior de 12 años que a fomentar la "productividad empresarial o imágenes médicas". Sin embargo, también afirmó que la empresa quiere capacitar a los desarrolladores para que "pongan dejen su huella en el mundo". Escucho un sentimiento similar de la directora de Interacción, Aleissia Laidacker: "Creo que una vez cuando lo lancemos, los desarrolladores crearán cosas realmente increíbles". De la misma manera, Abovitz vende el enfoque de que hay que dejar que florezcan mil flores. "No hace falta ser una gran empresa para convertirse en desarrollador de Magic Leap. Puede ser como un niño en un garaje", comenta.

Bueno, un niño que se puede gastar 2.000 euros en un cacharro.

Este es el problema al que se enfrenta Magic Leap. Al igual que los cascos de RV, el ML One necesita encontrar su aplicación (o aplicaciones) estrella. Los desarrolladores pueden descubrir cosas sorprendentes y útiles para hacer con esta nueva plataforma informática, pero también puede que no lo hagan; los desarrolladores de realidad virtual llevan años sin conseguirlo.

Abovitz admite que las expectativas sobre su tecnología se han descontrolado, pero no se arrepiente. "No puedo arrepentirme", concluye.

Vídeo: Magic Leap trabajó con el grupo islandés Sigur Rós para crear Tonandi, una experiencia musical, brillante e interactiva. Crédito: Magic Leap.

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