.

Computación

Cómo afrontar que internet no ha conseguido crear un mundo mejor

1

Los grandes defensores de la web que confiaban plenamente en su capacidad para mejorar la sociedad se han topado con una cruda realidad de noticias falsas, odio y falta de privacidad que les ha dividido en cuatro grandes grupos de pensamiento: puristas, esperanzados, desilusionados y revisionistas

  • por Tim Hwang | traducido por Ana Milutinovic
  • 29 Agosto, 2018

Hace mucho tiempo, en los peores días de la década de 2000, los debates sobre internet estaban dominados por dos grandes tribus: los optimistas y los pesimistas.

Los primeros defendían que "internet democratiza intrínsecamente" y que "empodera a las personas y a las comunidades contra el moribundo sistema establecido". "¡Falso!", gritaban los pesimistas. "Internet fomenta la vigilancia y el control. Solo sirve para dar poder a los gobiernos, a las grandes corporaciones y, en ocasiones, a alguna mafia rebelde y destructiva", decían.

En los años posteriores, el debate creció sin llegar nunca a ninguna conclusión. Pero ahora, los acontecimientos de 2016 parecen haber destrozado el consenso de los optimistas. Las antiguas preocupaciones sobre internet, desde su ineficaz protección contra el acoso hasta el anonimato que ampara a troles adolescentes y espías rusos, se pusieron de relieve en la época de las elecciones presidenciales de EE. UU.

Parece que hasta los mayores defensores de la red han empezado a aceptar la idea (cierta o no) de que internet es la raíz de muchos males actuales, desde el aumento de la polarización política hasta la difusión masiva de noticias falsas.

Todo esto ha dado lugar a una nueva raza de personas: el actualmente deprimido y otrora optimista de internet (o DFIO, por sus siglas en inglés de Depressed Former Internet Optimist). Todo, desde las disculpas públicas de personajes de la industria de la tecnología hasta las charlas informales en los pasillos de las conferencias, indica que encontrar a un optimista de internet en la línea clásica y antigua se ha vuelto muy complicado. Ahora, los optimistas se están replegando, muestran dudas y se cubren las espaldas.

Como argumenta Yuri Slezkine maravillosamente en The House of Government, cuando una visión optimista de futuro tarda demasiado en llegar, todos los creyentes del movimiento, desde las sectas cristianas hasta las élites de la revolución rusa, viven un proceso similar. Los ideólogos se ven obligados a presentar una teoría que explique por qué los acontecimientos que profetizaron no se han cumplido, y justifique el motivo de seguir creyendo en la posibilidad de algo mejor.

Entre los DFIO, este proceso está generando un pequeño auge de distintos grupos con diferentes visiones acerca de qué salió mal con internet y qué se puede hacer para arreglarlo. Como yo me considero un DFIO lleno de inquietudes, he catalogado morbosamente estas distintas opiniones y he identificado que se pueden clasificar en cuatro grupos principales: los Puristas, los Desilusionados, los Esperanzados y los Revisionistas.

No se trata de posiciones excluyentes. De hecho, la mayoría de los DFIO que conozco combinan elementos de todas ellas. Por ejemplo, yo me considero un Esperanzado-Revisionista.

La pregunta es, ¿estos puntos de vista sirven para algo? ¿O acaso los pesimistas tienen razón al decir que internet es una tecnología esencialmente destructiva para la sociedad? ¿No será que la aparición de estas ramificaciones de los DFIO, como sugiere el libro de Slezkine, no es más que una representación la agonía final de un movimiento moribundo?

Yo digo que no. Tanto el optimismo como el pesimismo cometen el error de suponer que internet tiene características inherentes, pero al igual que cualquier tecnología concebida y construida por los humanos, su diseño y funcionamiento está moldeado por las luchas de poder y por la fuerza de distintos de intereses y escuelas de pensamiento. Lo que se necesita es una coalición en torno a un Nuevo Optimismo, que celebre lo que funciona, sea honesto con lo que no funciona y formule un camino hacia adelante basado no tanto en las soluciones tecnológicas sino en una mejor comprensión de la confianza, la identidad y la comunidad.

Los Puristas

"Internet era un lugar maravilloso antes de que se corrompiera por las empresas / la mercantilización / etcétera". Este es un tema recurrente entre algunos DFIO. Los Puristas siguen siendo verdaderos creyentes: consideran que el "corazón" de la tecnología, como quiera que se defina, es fundamentalmente bueno. Desde este punto de vista, la culpa, radica en las fuerzas intervinientes que subvirtieron la tecnología e impidieron que cumpliera sus promesas. Los Puristas quieren lanzar la próxima gran cruzada, para lo que suelen mencionar blockchain como herramienta para destruir a las grandes compañías tecnológicas o poner fin a la lacra de la publicidad.

Los Desilusionados

A veces oigo que un DFIO le dice a otro: "Internet nunca fue tan bueno pero no nos hemos dado cuenta hasta ahora". Mientras los Puristas mantienen que realmente existió una era dorada de internet, los Desilusionados creen aquello nunca ocurrió. También están sus primos cercanos, los Yo-Ya-Lo-Sabía, antiguos optimistas que además buscan la sensación al decir que todos los demás se están dando cuenta de algo que ellos habían adivinado hace años. Con frecuencia, los miembros de ambos grupos usan fervientemente las redes sociales para criticarlas.

Los Esperanzados

Una forma de responder a un fracaso aceptado consiste en buscar el optimismo global. Ese es el objetivo de los Esperanzados, que intentan reivindicar los sueños del optimismo de internet buscando aspectos positivos en el universo de la web. Algunos destacan la huida masiva de las generaciones más jóvenes de plataformas como Facebook, las pruebas piloto de democracia digital, y la vitalidad y la diversidad de la cultura de internet en general como señales de que los mejores tiempos aún están por llegar. Los Esperanzados adoran a Tumblr incondicionalmente, comparten los videos nostálgicos y coleccionan las caprichosas suscripciones de Slack como si estuvieran pasando de moda.

Los Revisionistas

Muchos optimistas creían que la estructura de internet que empezaba a surgir en forma de proyectos colaborativos de información y financiación acabaría inclinando la balanza del efecto de internet hacia el lado positivo. Así que ante lo que pasó en 2016, este colectivo ha reconsiderado su postura. Afirma que, aunque los conceptos básicos podrían haber sido correctos, se necesita más trabajo para cumplir la visión original. Los Revisionistas quieren preservar las aspiraciones originales de internet a través de la rectificación. Quieren llevar a cabo un nuevo esfuerzo para diseñar mejores comunidades y sistemas para gobernar la sociedad digital. Elogian las virtudes de las pautas comunitarias más fuertes, las formas de influir en el comportamiento a través de interfaces de motivación  y el poder del diseño centrado en el usuario.

 

*Tim Hwang es director de Ética y Governanza de Iniciativa IA, un programa conjunto del MIT Media Lab y el Harkard's Berkman Klein Center. (No debe confundirse con el CEO de FiscalNote, Tim Hwang).

Computación

Las máquinas cada vez más potentes están acelerando los avances científicos, los negocios y la vida.

  1. La cruzada para llevar internet a las zonas más remotas del planeta

    El acceso a la red de redes es deficiente en las zonas rurales de Alaska (EE.UU.). Pero en los últimos años han surgido varias empresas que pretenden desplegar satélites en la órbita baja terrestre para ofrecer conexión a los habitantes de ese estado y ampliar después su servicio a otras regiones

  2. La posibilidad de que el Planeta 9 esté en el sistema solar es del 99,8 %

    Una investigación de dos décadas detalla cómo sería y dónde debería estar este nuevo cuerpo celeste que habría pasado desapercibido frente a todos los astrónomos. Si la hipótesis es correcta, los investigadores afirman que será descubierto en la próxima década con los telescopios actuales

  3. La electrónica será más pequeña con este nanointerruptor de grafeno

    Hasta ahora nadie había sido capaz de incorporar uno en los diminutos chips de silicio actuales de forma eficiente, pero eso acaba de cambiar con esta investigación. Estas nanomáquinas de grafeno podrían lograr una miniaturización aún mayor de los dispositivos electrónicos que conocemos