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Steve Jennings | Getty

Robótica

Por qué EE. UU. podría quedarse atrás en la carrera de la IA

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El inversor y tecnólogo Kai-Fu Lee cree que Estados Unidos debería impulsar la investigación en inteligencia artificial: a su juicio, la fuga de cerebros de las instituciones académicas a las tecnológicas o la falta de inversión afectan a su liderazgo en mayor medida que la competencia de China

  • por Will Knight | traducido por Ana Milutinovic
  • 15 Noviembre, 2018

El reputado inversor y emprendedor de Pekín, Kai-Fu Lee, lleva tiempo hablando sobre el potencial de la inteligencia artificial (IA) de China. Ahora, tiene un mensaje para Estados Unidos: para él, la verdadera amenaza para la supremacía estadounidense en la IA no es el ascenso de China, sino la autocomplacencia del Gobierno de Estados Unidos. 

Lee tiene muchos conocimientos sobre este problema, aunque no es del todo imparcial. Trabajó en aprendizaje automático en la Universidad Carnegie Mellon (EE. UU.) durante la década de 1980, dirigió el laboratorio de investigación de Microsoft en China en la década de 1990 y después lideró el despliegue de Google en China en la década de 2000. Hoy en día, Lee dirige Sinovation Ventures, una incubadora centrada en inteligencia artificial con sede en Pekín. También es autor de AI Superpowers, un nuevo libro que explora el auge de esta tecnología en China y Estados Unidos.

Más allá de competir con China, Lee sostiene que el riesgo real para Estados Unidos es dejar de invertir en investigación básica sobre inteligencia artificial y no priorizar esta tecnología, un problema que se está agravando a medida que las grandes empresas estadounidenses absorben gran parte de los mejores talentos en este campo. En general, las empresas de tecnología se centran menos en los avances fundamentales que el ámbito académico, que lucha para competir con el sector privado para retener a los investigadores.

Pensando a lo grande

"Estados Unidos debería plantearse algunos retos realmente grandes que la tecnología actual no puede resolver", ha asegurado Lee a MIT Technology Review. El resurgimiento del interés por la IA ha sido motivado, en gran parte, por los sorprendentes avances en el aprendizaje profundo, una técnica que utiliza grandes redes neuronales artificiales para aprender de los datos. Pero el enfoque requiere grandes cantidades de datos y tiende a funcionar solo en ámbitos limitados. “[Se necesita] un nuevo conjunto de tecnologías para superar los límites del aprendizaje profundo. Pero las empresas comerciales no se van a centrar en eso."

Quizá es fácil pensar que China está ganando la carrera de la inteligencia artificial. La vibrante industria tecnológica del país ya ha adoptado la IA a un ritmo notable. El año pasado, el Gobierno del país también anunció un amplio plan para avanzar en su industria de inteligencia artificial (ver "China despierta al dragón de la inteligencia artificial”). Mientras tanto, el Gobierno de EE. UU. ha adoptado una política de no intervención, confiando en su robusta industria tecnológica para impulsar los desarrollos en la IA (ver Las seis claves que necesita un país para convertirse en líder de la IA).

Las dimensiones de China, el afán empresarial y la planificación centralista están posicionando al país en un lugar mejor que EE. UU. para comercializar la IA en el futuro, explica Lee. Pero afirma que Estados Unidos todavía tiene una gran ventaja en la investigación básica que no debería desperdiciar. A su juicio, la administración Trump debe seguir el liderazgo de China, Francia y Canadá, invirtiendo fuertemente en la investigación de inteligencia artificial. "Duplicar la financiación no es para nada exagerado", asegura.

Lee también tiene una solución creativa para la fuga de cerebros expertos en inteligencia artificial en el mundo académico. Dado que los investigadores de esta industria pueden ganar varias veces más que sus homólogos académicos, Lee propone que los profesores de IA reciban subsidios para ganar el doble de lo que ganan ahora y el Gobierno desarrolle grandes recursos informáticos para apoyar su trabajo.

"¿Puede haber una granja de GPU [unidad de procesamiento gráfico por sus siglas en inglés] gigantesca que ofrezca a los profesores la potencia informática que tiene Google?", se pregunta Lee, refiriéndose a los centros de datos llenos de chips gráficos que se utilizan para entrenar modelos de aprendizaje profundo. "¿Se podría usar el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología [de Estados Unidos] para crear una base de datos gigantesca que neutralice las ventajas de Facebook?"

La política de inmigración del Gobierno de Trump es otro lastre, destaca Lee. Estados Unidos se ha beneficiado enormemente atrayendo a los mejores estudiantes y profesores internacionales a sus instituciones académicas, por lo que obstaculizarlo parece insensato. La idea de que los estudiantes chinos están en Estados Unidos para robar tecnología, una preocupación citada a menudo en las políticas de restricción de los visados a los estudiantes chinos, es ofensiva según Lee. "No hay fundamentos para hacer ese tipo de acusación", subraya el inversor. "Son estudiantes normales". 

Universos paralelos

No hace mucho que Lee consiguió tener un nombre propio como una persona que crea revuelo en la escena de la IA en China. Ayudó a reforzar la reputación de las compañías de tecnología chinas de inteligencia artificial: de hecho, en muchas de ellas su empresa, Sinovation Ventures, tenía un interés directo.  Ahora, su argumento de que Estados Unidos y China deberían trabajar juntos en el desarrollo de la inteligencia artificial es la misma postura que están impulsando poco a poco los ejecutivos y los políticos en China, incluido el presidente Xi Jinping (ver “¿Qué se esconde tras el cambio de discurso de China en torno a la IA?).

Aunque pueden estar sesgadas, sus afirmaciones tienen cierto sentido. Al insistir en que ambos países pueden tener éxito al mismo tiempo, apunta al hecho de que las compañías chinas y estadounidenses rara vez compiten en los mercados del otro país. "Estamos operando en gran parte en universos paralelos, y ambos pueden tener éxito y crecer", opina Lee. "No se trata en absoluto de un juego de suma cero".

Lee prevé que China y a Estados Unidos florezcan fuera de sus mercados domésticos. De hecho, él cree que la IA podría dar paso a un nuevo orden mundial definido en gran medida por estas dos superpotencias tecnológicas. "Estamos camino de dividir el mundo a la mitad y expandir estos dos universos paralelos más allá de los propios países", explica Lee.

Detrás del boom

A medida que los gigantes de la IA de cada país se expanden agresivamente en todo el mundo, las compañías estadounidenses (Google, Amazon, Microsoft, Facebook y otras similares) se están centrando cada vez más en los mercados de los países desarrollados, mientras que las empresas ganadoras de China (Alibaba, Tencent, Baidu, y advenedizos como SenseTime) tienen sus ojos puestos en los países en desarrollo.

Es probable que este patrón de expansión defina la competencia entre los dos países durante la próxima década. Pero sus efectos a largo plazo aún no se conocen bien. A medida que las empresas recopilan más datos, crean recursos informáticos más potentes y contratan a más expertos, es probable que se vuelvan cada vez más difíciles de desafiar. 

Esto implicará que la tecnología china y estadounidense concebirá y definirá cada vez más la tecnología suministrada a las instituciones por todo el mundo. Los servicios de reconocimiento facial ofrecidos por compañías tanto chinas como estadounidenses, por ejemplo, podrían convertirse en un aspecto central de la vigilancia policial en otras partes del mundo. Y esto podría conducir a un nuevo tipo de colonización tecnológico-cultural. 

Lee es cauteloso a la hora de elegir a los ganadores en la carrera mundial de la inteligencia artificial. "No creo que necesariamente China vaya a dominar", comenta. Pero sugiere que China podría ser más bienvenida que Estados Unidos en muchos lugares. "Habiendo sido técnicamente colonizada por Occidente, China tiene empatía por ayudar a otros países a desarrollar sus propias industrias e identidad", concluye este reputado inversor.

Robótica

 

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