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Imágenes cortesía de Iron Ox

Energía

Agricultura 100 % robótica para resolver los dos grandes retos del sector

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La plantación hidropónica de Iron Ox está controlada por robots y produce cinco veces más que una tradicional al aire libre. Su objetivo es solucionar dos problemas de golpe: la escasez de mano de obra humana y las largas distancias que recorren los productos agrícolas para llegar a las tiendas

  • por Erin Winick | traducido por Ana Milutinovic
  • 11 Octubre, 2018

Iron Ox no es como la mayoría de empresas de robótica. En lugar de intentar vender su tecnología, su objetivo es vender alimentos. Como explica el cofundador Brandon Alexander: "Somos una granja y siempre lo seremos".

Pero no es una granja cualquiera. Para empezar, los 15 empleados humanos comparten su espacio de trabajo con robots que se dedican en silencio a tender plantas de hoja verde en filas interminables.

Iron Ox acaba de inaugurar su primera planta de producción cerca de San Francisco (EE. UU.). Se trata de una instalación hidropónica interior de casi 750 metros cuadrados, unida a las oficinas de la start-up. Esta plantación producirá unas 26.000 unidades anuales de verduras de hoja verde. Ese es el nivel de producción es similar al de una típica granja al aire libre de un tamaño cinco veces mayor. Su inauguración es el siguiente gran paso de la compañía para conseguir su objetivo final: una granja totalmente autónoma donde el software y la robótica ocupan el lugar de los trabajadores agrícolas humanos,  que actualmente escasean.

Iron Ox todavía no está vendiendo ninguno de los alimentos que produce (de momento está negociando con varios restaurantes y tiendas locales). De momento, esas decenas de miles de unidades de lechuga se destinan a un banco de alimentos local y al bar de ensaladas propiedad de la compañía. Y parece que los empleados sienten más amor por estas lechugas.

Pero los trabajadores robóticos de la plantación no pueden comerla. Estos autómatas constan de una serie de brazos y motores robóticos. Los brazos extraen las plantas de sus soportes hidropónicos una a una y las transfieren a soportes de mayor tamaño a medida que crecen para optimizar su estado y producción. Este enfoque es un lujo que la mayoría de las granjas al aire libre no tienen. Las grandes máquinas mecánicas blancas transportan los soportes llenos de agua, que pesan más de 350 kilos, alrededor de la instalación.

Al principio, asegurarse de que el abanico de distintos robots era capaz de trabajar de forma colaborativa fue todo un reto. Alexander recuerda: "Teníamos diferentes robots para diferentes tareas, pero no estaban integrados en un entorno de producción". Para resolver este problema, Iron Ox ha desarrollado un programa informático, apodado The Brain (El Cerebro), que les coordina para trabajar en equipo. Como un ojo que todo lo ve, The Brain vigila la granja, controla los niveles de nitrógeno, la temperatura y la ubicación del robot. Organiza tanto al personal humano como los robots donde sea necesario.

Aunque la mayor parte de la operación está automatizada, la interacción humana todavía es necesaria. Actualmente, los trabajadores todavía participan en la siembra y el procesamiento de cultivos, pero Alexander espera automatizar estos pasos.

Pero, ¿por qué tomarse la molestia de automatizar la agricultura? El cofundador lo ve como una única solución para dos problemas distintos: la escasez de los trabajadores agrícolas y las distancias a las que deben enviarse los productos frescos en la actualidad.

La compañía afirma que no se trata de destruir empleos sino de que los robots cubran los vacíos de mano de obra de este sector. Y cree que el enfoque de automatizar cultivos para poder ubicarlos cerca de áreas urbanas sin tener pagar salarios a nivel de ciudad permitirá a las tiendas incorporar verduras más frescas, en lugar de depender de productos que han viajado miles de kilómetros para llegar hasta allí. Pero para eso, la start-up debe ser capaz de igualar sus precios a los de los competidores tradicionales.

"El problema con la [granja] interior es la inversión inicial en el sistema", sostiene el profesor asistente de ingeniería agrícola en la Universidad de Florida (EE.UU.) Yiannis Ampatzidis. "Al principio hay que invertir mucho, pero muchos pequeños productores no pueden hacerlo", añade. Esto podría abrir una brecha entre las grandes compañías agrícolas y las empresas familiares más pequeñas, en términos de obtener acceso a nueva tecnología.

A pesar de esto, Ampatzidis afirma que es necesario llevar la automatización a la agricultura tanto en interiores como en exteriores para ayudar a una parte más amplia de la industria agrícola a resolver la escasez de mano de obra de larga data. El experto advierte: "Si no conseguimos atraer personas [a Estados Unidos] para llevar a cabo el trabajo, la automatización es la única manera de sobrevivir".

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