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Evan Cohen

Móvil

El teclado QWERTY mantiene su reinado, aunque tiene nuevos rivales

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Desde que se popularizaran las primeras máquinas de escribir hace casi 150 años, el teclado QWERTY es el gran favorito. Dispositivos que captan los movimientos de nuestros dedos o cascos que descifran la actividad cerebral intentarán destronarle, pero estamos demasiado acostumbrados al teclado del ordenador

  • por Rachel Metz | traducido por Ana Milutinovic
  • 08 Noviembre, 2018

Tap es un dispositivo que se usa con una sola mano, se coloca sobre los dedos como si fuera un puño americano elástico y se conecta de forma inalámbrica al smartphone. Supuestamente, nos libera de los teclados físicos y funciona como una interfaz para escribir en cualquier lugar. Un vídeo promocional muestra a personas sonrientes que usan Tap escribiendo con una mano en una pierna, en un brazo, e incluso, probablemente en broma, en la frente de una persona.

Parece una gran idea, ¿verdad? Sin embargo, cuando probé el dispositivo, la experiencia de usar Tap no fue divertida. A diferencia de un teclado QWERTY convencional, Tap me obligaba a pensar mucho al tener que mover mis dedos describiendo combinaciones nada intuitivas para crear las letras: para la A hay que usar el dedo pulgar, para la B el dedo índice y meñique y para la C todos los dedos excepto el índice.

Crédito: Tap Systems Inc

Memoricé estas combinaciones gracias a juegos sencillos que permitían seleccionar letras en una app, pero me cansé en poco tiempo. Era casi imposible escribir en mi muslo o en cualquier superficie que no fuera plana y sólida. Mis tuits consistían en un puñado de palabras largas y tardé varios minutos en redactarlos. Incluso escribir "¡Claro!" era complicado e incómodo. Menos de una semana después, admití la derrota y regresé a mi teclado QWERTY grande y anticuado con su reconfortante respuesta táctil.

Pero aunque Tap no fue útil para mí, el dispositivo plantea una cuestión importante sobre la evolución de la tecnología. Tenemos varias formas de introducir datos (por voz, pantalla táctil o lápiz óptico, entre otras) y aun así dependemos mucho de algo que se parece bastante a las primeras máquinas de escribir de éxito comercial de hace casi 150 años. Podemos desarrollar potentes ordenadores que caben en nuestros bolsillos, pero ¿por qué no hemos dejado el teclado?

La peculiar historia de QWERTY

La inercia es parte de la respuesta. Aprendimos a escribir con un teclado grande y tosco, al igual que nuestros padres y abuelos, y quizá incluso que nuestros bisabuelos. Es cómodo: el profesor clínico asistente de terapia física en la Universidad de Nueva York (EE.UU.), Kevin Weaver, sostiene que la mayoría de los problemas ergonómicos posiblemente molestos se han originado al margen de él.  

"Estamos atrapados en un ciclo", afirma el profesor asistente de informática en la Universidad Brigham Young Frank Jones (EE.UU.), y creador de un teclado de pantalla táctil que monitoriza los dedos llamado DotKey. "Enseñamos a los niños a usar QWERTY porque está en todas partes. ¿Por qué está en todas partes? Porque enseñamos a los niños a usarlo".

Crédito: Dotkey

No fue siempre así. Las primeras máquinas de escribir incluían todo tipo de diseños y distribuciones de teclas creativosPero la máquina que triunfó fue la Sholes & Glidden Type-Writer, desarrollada en gran parte por el inventor y periodista de Wisconsin (EE.UU.) Christopher Latham Sholes  y comercializada por el fabricante de armas de fuego E. Remington & Sons a partir de 1874.

La Sholes & Glidden se convirtió en la primera máquina de escribir popular y tenía un formato de teclas casi idéntico al QWERTY que utilizamos hoy. Sin embargo, solo se escribía en mayúsculas, así que al leer las primeras cartas escritas con Sholes daba la impresión de que se estaba gritando al destinatario.

No está claro cómo Sholes ideó la distribución del teclado, presentada en una patente de 1878, si bien existen muchas teorías. Pero se sabe que él se había formado en la industria de la impresión y fue editor de un periódico, por lo que habría estado familiarizado con la forma en la que los tipógrafos organizaban sus bandejas de caracteres según su frecuencia de uso.

En 2011, investigadores de la Universidad de Kioto (Japón) plantearon que QWERTY provenía de la redistribución de teclado para satisfacer los hábitos de los primeros usuarios de la máquina de escribir: los operadores de telégrafos, que la usaban para transcribir los mensajes en código Morse (por ejemplo, algunas letras que a menudo se confunden entre sí en Morse están muy cerca en el teclado).

Esos investigadores disputaron la creencia, recordada con frecuencia, según la que se eligió QWERTY para evitar que las máquinas de escribir se atascaran cuando las personas golpeaban las letras más utilizadas de forma rápida. De un modo u otro, lo cierto es que en 1893 algunos de los mayores fabricantes de máquinas de escribir unieron sus fuerzas para crear la Union Typewriter Company. En el nuevo siglo, QWERTY se convirtió en el estándar de la mecanografía.

Poco después, los niños comenzaron a aprender QWERTY. Hoy en día, los niños de EE. UU. han de ser capaces de escribir con un teclado antes del tercer grado de primaria y en algunas escuelas se enseña a los niños de cursos infantiles las habilidades básicas con el teclado.

QWERTY domina no solo en los países que usan alfabetos (con algunas variaciones regionales), sino también en los países como China que desarrollaron sus propios sistemas, como Pinyin, para escribir una amplia gama de caracteres con el mismo teclado sencillo.

Pero el éxito del teclado QWERTY no se debe a la falta de competidores.

Crédito: Unsplash

Los rivales

Mucho antes de que apareciera Tap, se realizaron numerosos esfuerzos para cambiar la distribución y la forma del teclado, como el diseño del teclado simplificado Dvorak, patentado en 1936 por el profesor de la Universidad de Washington (EE.UU.) August Dvorak. Más recientemente, apareció el teclado Twiddler para escribir una sola mano. Ninguno logró hacer mella en el dominio de QWERTY.

Después, llegaron los teléfonos móviles, que han provocado grandes cambios en la forma en la que escribimos: primero con la escritura de estilo T9 en los teclados de los teléfonos, donde cada número representa tres o cuatro letras, más tarde con pequeños teclados estilo BlackBerry, y ahora con las pantallas táctiles. Aun así, es probable que todavía recurramos a un teclado QWERTY, físico y grande, para escribir más de un correo electrónico. Y además los teclados de pantalla táctil son generalmente como QWERTY pero reducidos.

Esto no impide que desde grandes empresas como Facebook hasta emprendedores desconocidos intenten mejorarlo o reemplazarlo por completo. El creador de Tap, Dovid Schick, por ejemplo, está convencido de que, a medida que la informática se vuelva más móvil, táctil y wearable, ya que que la realidad aumentada y virtual se populariza, necesitaremos nuevas formas de introducir palabras en las máquinas.

Schick y la cofundadora de Tap (además de su esposa), Sabrina Kemeny, construyeron el dispositivo con un acelerómetro para que cada dedo pudiera traducir diferentes tipos de toques en letras y puntuación. Para decidir qué letras deberían corresponder a qué combinación de dedos, tuvieron en cuenta los estudios ergonómicos y las frecuencias de letras.

Crédito: Amazon

Schick considera que Tap, que cuesta 179 dólares (unos 157 euros), mucho más que un teclado normal, es una herramienta para todo tipo de personas. Los que tienen una discapacidad visual pueden usarlo para interactuar más fácilmente con un smartphone, según explica, y prevé su uso para idiomas como el chino. Además, una herramienta llamada TapMapper permite a los usuarios crear sus propios esquemas de Tap.

A pesar de los fracasos de otros teclados alternativos anteriores (incluido uno muy similar a Tap, llamado Gest), es muy optimista. “Algún día, no tengo ninguna duda de que los teclados QWERTY parecerán ridículos", asegura Schick.

El profesor de terapia física en la Universidad de Nueva York, Weaver, está de acuerdo. Pero no está tan seguro de que un dispositivo colocado en una mano como Tap convencerá a las personas para dar el paso. Por un lado, puede cansarles aún más, ya que no tienen la misma relación de un dedo y una tecla a la que muchos de nosotros estamos acostumbrados. Y eso, según él, "no parece práctico". Después de varios días jugando con Tap, yo diría que tiene razón.

Un cambio radical

En la sede de Logitech, el mayor fabricante de teclados del mundo, en Lausana, (Suiza) el jefe de los teclados y ratones, Art O'Gnimh, pasa mucho tiempo pensando en los cambios que tendrían sentido. La compañía, que vende 30 millones de teclados al año, tiene una "paranoia sana" sobre las formas en las que nos expresaremos en el futuro, admite.

Y aunque O'Gnimh cree que el dispositivo se mantendrá por muchos años (lo que no es de extrañar) sí considera que otras tecnologías, como el software para teclado de texto predictivo lo harán menos esencialLa redacción inteligente la respuesta inteligente de Gmail, por ejemplo, ofrecen correos electrónicos automatizados y respuestas simples (aunque, a veces, involuntariamente, sean divertidísimos).

Crédito: Vive

Pero si algo nos va a convencer de reemplazar o cambiar sustancialmente el teclado QWERTY, deberá mejorar mucho la forma en la que nos comunicamos. Tendrá que hacer que la escritura sea más rápida y más inteligente de lo que ya es, sin obligarnos a pasar mucho tiempo aprendiendo algo nuevo.

¿Y el procesamiento de voz? Ya es una característica común en los smartphones y, si la ha utilizado últimamente, sabe que puede ser bastante precisa. Sin embargo, no representa el futuro de la escritura de un texto y desde luego no es nada discreta.

¿Y qué ocurre si en el futuro no hay interfaces de entrada en absoluto? Neurable es una start-up en Cambridge, Massachusetts (EE.UU.), que está trabajando en una forma de escribir que consiste simplemente en pensar. Para ello, utiliza una cinta con electrodos conectada a un casco de realidad virtual para descifrar la actividad cerebral. El aprendizaje automático ayuda a descubrir qué letra estamos tratando de teclear y a anticipar qué tecla queremos a continuación. Después de seleccionar varias teclas, puede completar el resto de la palabra, según afirma el cofundador y el CEO de Neurable, Ramses Alcaide.

Neurable aspira a tener una velocidad de 8 a 14 palabras por minuto, señala Alcaide, que cree que esa velocidad será adecuada para enviar un mensaje rápido. Así que será idónea para comunicar pensamientos muy simples en esas pocas ocasiones en las que no queremos usar nuestras manos o voz, y si nos gusta usar una cinta con electrodos. Útil, quizá, pero difícilmente será un rival que acabe con el teclado.  

Crédito: CTR-LABS 

Por otro lado, hay un dispositivo que se está construyendo en CTRL-labs: un brazalete que detecta la actividad de las fibras musculares del brazo. Uno de sus usos podría ser reemplazar a los controladores de videojuegos. Además, se vale de algoritmos usan los datos para descubrir qué es lo que nuestras manos intentan escribir, incluso si apenas se mueven.

El CEO y cofundador, Thomas Reardon, que previamente creó Internet Explorer en Microsoft, afirma que esto también es una interfaz neuronal de alguna forma. No importa si estamos escribiendo o dictando, en ambos casos estamos utilizando nuestro cerebro para activar y desactivar los músculos, señala.

Crédito: CTR-LABS 

Reardon detalla que el brazalete de CTRL-labs puede adaptarse a la forma en la que los usuarios escriben, en lugar de obligarles a adaptarse ellos a cualquier teclado físico o virtual que estén usando. Él, por ejemplo, tiene un meñique derecho débil, lo que en un típico teclado QWERTY le crea problemas al escribir la letra p. Su sistema resuelve el problema reasignándose de acuerdo a cómo escribe. Y el resultado es que, mientras usa la banda CTRL-labs, puede generar letras con pequeños movimientos.

Sin embargo, Reardon, como muchos otros que trabajan en sustitutos de teclados en un futuro lejano, no dice cuándo su dispositivo estará listo para la comercialización. Está previsto enviar una versión para a finales de este año, pero aunque podrá captar los movimientos de las manos y de los dedos de las contracciones musculares, no incluirá la característica de poder teclear. Reardon admite con sinceridad que todavía no es lo suficientemente bueno como para tirar su fiable teclado IBM Model M de mediados de los 1980, que dice que aún "suena como un trueno" cuando escribe.

Sigue tecleando (y aporreando)

Crédito: Unsplash 

Es posible que nuestros hijos no sean tan dependientes de los teclados QWERTY como nosotros. Pero los usarán, porque teniendo en cuenta todas las alternativas, el teclado convencional es bastante bueno en lo que hace. Y en un mundo donde la tecnología a menudo es menos tangible, puede ser agradable, incluso meditativo, tener un objeto físico para tocar y teclear. Seguramente eso es más placentero que esperar con paciencia a que unas pocas palabras salgan de unos cascos que leen la mente o tratar de llevar los pensamientos de tu cabeza a la pantalla con dos pares de puños americano elásticos. 

 

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