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Así fue el vuelo inaugural del primer avión eléctrico y sin hélices

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Aunque el prototipo aún no se eleva mucho ni puede llevar carga ni pasajeros, su enfoque de emplear la propulsión electroaerodinámica para elevarse  podría anunciar la llegada de aviones más silenciosos y con menos emisiones

  • por Erin Winick | traducido por Ana Milutinovic
  • 07 Diciembre, 2018

En una reciente investigación publicada en Nature, un equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, EE.UU.) informa de que han creado y volado el primer avión que no requiere partes móviles. Este prototipo de 2,45 kilogramos no hizo girar las palas de la turbina para impulsarse 60 metros, en lugar de eso, se elevó directamente con electricidad.

Si la tecnología logra escalarse, podría producir los aviones del futuro, mucho más seguros, silenciosos y fáciles de mantener. Y lo más importante: eliminaría las emisiones de la combustión, ya que el proceso se alimenta completamente con baterías.  

El vuelo inaugural fue posible gracias a un proceso conocido como propulsión electroaerodinámica, propuesta en la década de 1960. El concepto en sí es mucho más difícil de visualizar que una típica hélice giratoria que se aprovecha del viento iónico.

Usando voltajes muy altos, (40.000 voltios en el caso del avión) el propulsor genera iones en el aire que hay alrededor de dos electrodos. El campo eléctrico creado entre ellos arroja los iones de un electrodo más pequeño a uno más grande. Mientras viajan, estos electrones chocan con las moléculas de aire normales creando el viento iónico y empujando el avión hacia adelante. Como los iones se mueven entre dos electrodos estacionarios, no se requieren partes móviles para alimentar el avión.

Entonces, ¿por qué no hemos estado usando esta tecnología en nuestros aviones todo este tiempo? Cuando fue concebida en la década de 1960, los investigadores llegaron a la conclusión de que no podía crear el nivel de empuje necesario para sostener el vuelo. Pero cuando el profesor de aeronáutica y astronáutica del MIT Steven Barrett analizó en profundidad la cuestión en 2009, no se desalentó sino que vio un potencial sin explotar. El investigador recuerda: "Me inspiré en las ideas de ciencia ficción de aviones y naves espaciales. Pensé en el tipo de física que podría permitir eso".

Nueve años y muchos fracasos más tarde, Barrett y su grupo finalmente (casi) tienen un avión volador. Hay que tener en cuenta que el avión de prueba no llevaba a nadie ni nada a bordo. De hecho, ahora mismo apenas puede mantenerse en el aire por sí mismo, y mucho menos transportar ninguna carga, y eso que las pruebas se realizan dentro de un gimnasio sin viento y solo duran alrededor de 12 segundos.

Aún queda un largo camino por recorrer antes de que la aviación comercial destierre las partes móviles, pero se trata de un hito importante para el sector. "Aunque todavía está muy lejos de la propulsión de turbina de gas comercial, la propulsión electroaerodinámica tiene el potencial de revolucionar los drones de corto alcance y pequeña carga", opina la investigadora del Oxford Thermofluids Institute (Reino Unido) Priyanka Dhopade.

Incluso si este tipo de propulsión nunca logra ser lo suficientemente eficiente para los aviones comerciales, Barrett cree que podría combinarse con los motores a reacción. Explica que los sistemas de propulsión electroaerodinámicos pueden incrustarse en la piel de un avión para reactivar el aire que se mueve a lo largo del avión. Ahora, este aire termina detrás del avión, se mueve lentamente y lo arrastra hacia atrás. Añadir estos nuevos sistemas de propulsión podría eliminar este arrastre y aumentar la eficiencia del combustible.

Este es justo el siguiente objetivo del equipo del MIT, además de optimizar las capacidades del prototipo. Barret concluye: "Solo hemos tenido unos pocos años para desarrollar esta tecnología. La propulsión convencional ha tenido 100 años, por lo que tenemos que alcanzar eso. Pero creo que podemos hacerlo".

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