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Courtesy: 24M

Energía

Baterías baratas y duraderas para dar un empujón al coche eléctrico

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La empresa 24M ha desarrollado unas baterías con una mayor densidad de energía. Ahora, acaba de recaudar casi 20 millones de euros para lanzar sus primeros productos, que prometen mejorar el almacenamiento de energía en la red eléctrica y reducir el coste de los vehículos eléctricos

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 16 Enero, 2019

En 2010, un par de científicos de materiales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EE. UU.) ayudaron a crear 24M con la promesa de lanzar mejores baterías y más baratas al eliminar los materiales inactivos de los electrodos (ver Una batería de coche a mitad de precio).

Más de ocho años después, los productos de esta start-up aún no se pueden comprar. Pero en una entrevista realizada hace unos días, su CEO, Rick Feldt, afirmó que las baterías de iones de litio semisólidas desarrolladas en el laboratorio piloto de la compañía habían superado a las del mercado actual en términos de densidad de energía. El próximo año, 24M comenzará a trabajar con un socio industrial para construir una pequeña fábrica comercial y ahora esperan lanzar sus primeros productos en 2020, cinco años después del plazo inicial fijado por la propia compañía.

Una mayor densidad de energía significa que las baterías cuestan menos, pesan menos y duran más, lo que promete que puedan fabricarse coches eléctricos sin sufrir ansiedad por su alcance o sorpresas desagradables, o de teléfonos que no exijan un paquete de baterías extra para poder acabar el día.

Recientemente, la compañía anunció que había recaudado casi 20 millones de euros en fondos que invertirá en las instalaciones de la fábrica y en la investigación para aumentar aún más la densidad energética. Dos compañías japonesas encabezaron la ronda de financiación: el gigante de la cerámica y la electrónica Kyocera Group e Itochu, una empresa de producción y venta de textiles.  

El mercado objetivo inicial de estas baterías es el de los coches eléctricos, pero la compañía también ha destacado el potencial de su tecnología para mejorar el almacenamiento de energía de la red eléctrica (ver Las baterías de 24M pueden lograr la revolución energética y de transporte).

El objetivo de 24M es simplificar el diseño de la batería de iones de litio. En las versiones estándar, como las de un coche Tesla, los electrodos que transportan la corriente dentro y fuera de una celda se organizan en una serie de capas y después son apiladas o enrolladas. Al usar diferentes materiales, 24M puede fundir los electrodos que son de cuatro a cinco veces más gruesos, y emparejar esos ánodos y cátodos en una celda inmediatamente.

Este enfoque evita una serie de pasos en el proceso de fabricación y reduce significativamente la necesidad de materiales inactivos como el cobre, el aluminio y los plásticos. Esto, a su vez, reduce los costes y las necesidades energéticas, y garantiza que la mayoría de los electrodos se dediquen a la tarea principal de almacenar energía.

La versión a escala del laboratorio de las baterías de 24M tiene una densidad de energía de entre 280 y 300 vatios hora por kilo (Wh /kg). Eso supera los aproximadamente 250 Wh/ kg de la mayoría de las baterías de gama alta disponibles en el mercado actual.

La compañía también está trabajando en una ruta técnica diferente por la que se podrían crear baterías de iones de litio capaces de alcanzar densidades de energía cercanas a 500 Wh/kg. La empresa sostiene que ya han demostrado que las densidades por encima de 350 Wh/kg son factibles utilizando este modelo en el laboratorio. Sin embargo, eso depende de la existencia de un separador muy grueso entre los electrodos que se debería reducir para poder funcionar a nivel comercial.

Muchas otras compañías e investigadores están buscando activamente diferentes caminos hacia una mayor densidad de energía, incluyendo los materiales alternativos de electrodos y los electrolitos sólidos (ver Una nueva batería logra un aumento del 20% en su densidad de carga).  

Aún no está claro qué compañías y estándares  finalmente ganarán la larga carrera para conseguir una mayor densidad energética, pero las que sí lo hagan podrían dominar los mercados dominantes y los que están en crecimiento para alimentar aparatos, redes, vehículos y, algún día, incluso los aviones (Ver La batería del futuro que podría lograr que los aviones no contaminen).

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