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Computación

La cruzada para llevar internet a las zonas más remotas del planeta

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El acceso a la red de redes es deficiente en las zonas rurales de Alaska (EE.UU.). Pero en los últimos años han surgido varias empresas que pretenden desplegar satélites en la órbita baja terrestre para ofrecer conexión a los habitantes de ese estado y ampliar después su servicio a otras regiones

  • por Erin Winick | traducido por Ana Milutinovic
  • 21 Marzo, 2019

Durante once meses al año, puede encontrar a la directora ejecutiva de Alaska Telecom Association en Anchorage (EE. UU.), Christine O'Connor, trabajando. Este grupo comercial lucha por un mejor servicio de internet para todos los habitantes de Alaska.

El servicio de internet funciona bien en su oficina: comparte con el resto de su edificio una conexión rápida de 100 megabits por segundo. Pero cada mes de julio, O'Connor trabaja como pescadora comercial en Ekuk, un territorio aislado con una población registrada de dos personas. Allí se le recuerda, una vez más, la grave situación en muchas de las áreas rurales de este estado.

En su techo se encuentra una antena parabólica de segunda generación que apunta casi directamente al horizonte para captar el servicio de HughesNet, el satélite de internet más cercano. Lo compró de segunda mano, porque las versiones más recientes no pueden captar la señal desde donde ella vive. Así obtiene sus 2 Mbps (megabits por segundo) de velocidad de descarga, con un límite diario de 800 Mbps, por 176,29 euros al mes. Como comparación, la velocidad media de descarga de banda ancha en Estados Unidos en 2017 fue de 64,17 Mbps, con un precio medio de alrededor 59 euros al mes. Pero ella no se queja. "Estoy agradecida de poder tenerlo", dice O'Connor.

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Foto: O'Connor de pie en la entrada de un túnel de servicios públicos en Utqiagvik, Alaska. FuenteCortesía de Christine O'Connor

Entre el 15 % y el 39 % de los habitantes de Alaska están menos atendidos por parte de los proveedores de internet (eso significa que no tienen acceso a ninguno o solo a uno de ellos). La conexión de internet vía satélite es la única opción para ofrecer este servicio a estas personas: no vale la pena invertir en una línea de fibra en una zona rural con una población pequeña.

Es por eso que las compañías de internet por satélite ahora ven a Alaska como el lugar perfecto para probar su nueva tecnología, incluidas las constelaciones de satélites en la órbita baja terrestre (LEO por sus siglas en inglés). Compañías como OneWeb, SpaceX, Telesat y LeoSat están planeando usar un gran número de satélites LEO de menor capacidad para proporcionar al mundo conexión de banda ancha a internet.

Miles de satélites rodearán la Tierra y transmitirán internet a la superficie desde una altitud de unos 2.000 kilómetros. Esa distancia es mucho menor que la de los grandes satélites geoestacionarios, el método establecido para proporcionar internet en el espacio, que orbita alrededor del ecuador a aproximadamente 35.000 kilómetros.

Son buenas noticias para los habitantes de Alaska, por supuesto. Pero el repentino interés de obtener una red relativamente costosa, aunque remota, contrasta con lo que muchas compañías habían prometido antes para la tecnología LEO. 

Originalmente, la retórica en torno a estos nuevos satélites se centró en las promesas de conectar el mundo desconectado, los "otros tres o cuatro mil millones". Aunque esto parece una causa noble, el hecho incómodo es que es difícil ganar dinero de estas regiones, afirma el investigador graduado del MIT Matt Graydon: "Un ejecutivo dijo directamente que no hay nada que ofrecer a las personas que ganan 1 dólar al día".

El fundador de OneWeb, Greg Wyler, anteriormente había lanzado O3B, llamada así por su ambición de conectar a los "otros 3 mil millones". "Lo que ocurrió en la última década es que su mercado principal eran las islas y los cruceros", cuenta el jefe de analítica en Bryce Space and Technology (Reino Unido), Manny Shar. "Es bastante interesante ver cómo se alejaron de su objetivo. Se ha parecido más a un acercamiento a los otros tres multimillonarios".

Pero Alaska sirve como un buen término medio. Hay una población desatendida que se ajusta a la misión corporativa de conectar a los desconectados, pero también tiene el dinero para apoyar un servicio como este. Es un estado remoto estadounidense de baja densidad que desea desesperadamente una mejor conexión y también más barata.

Además, podría haber otro posible incentivo financiero. La ubicación de Alaska cerca del Polo Norte es una de las razones por las que su servicio de internet es tan malo. Los satélites geoestacionarios actuales que orbitan a lo largo del ecuador tienen dificultades para obtener servicio en las latitudes más altas debido al ángulo inclinado necesario para enviar la señal. Proporcionar un servicio decente al Ártico podría abrir un mercado enormemente rentable con líneas navieras y otras empresas comerciales.

"La importancia geoestratégica del Ártico no se puede subestimar"

"Creo que los proveedores de servicios por satélite implementarán una estrategia llamada reducción de precios, que será destinada a los clientes de alto nivel", opina la directora de proyectos en el Centro de Política y Estrategia Espaciales de la Corporación Aeroespacial, Karen Jones. "Pienso que esos clientes serán las aerolíneas, los cruceros y los lugares con una demanda inelástica como el Ártico. La importancia geoestratégica del Ártico no se puede subestimar".

OneWeb es la nueva y la mayor start-up LEO que mira hacia Alaska. Tal y como Wyler explicó en 2017, "queremos que Alaska sea una de las primeras ubicaciones porque tiene un problema de banda ancha realmente retador, y si logramos resolver la situación de Alaska, sería una gran demostración de lo que se puede hacer en cualquier otro lugar".

O'Connor cree que, de todas las empresas nuevas, OneWeb es la única que ella ha visto más en el terreno, participando en las reuniones locales y hablando con los principales actores de Alaska. Wyler reafirmó los planes de la compañía en The Economist el mes pasado y afirmó que comenzará a ofrecer servicios en las áreas del norte en 2019.

Pero, según consta, la compañía ha tenido dificultades económicas, incluidos los precios más altos de lo que se había hablado originalmente para sus satélites. Después de numerosos retrasos, los primeros satélites de OneWeb se han lanzado hace unos días.

Astranis, otra start-up, planea lanzar su primer satélite geoestacionario a escala para proporcionar internet a Alaska en el año 2020. Los satélites que está implantando son más baratos que un típico satélite geoestacionario y de una décima a una vigésima parte de su tamaño. 

 "Alaska es nuestro primer cliente", afirma el CEO de Astranis, John Gedmark. "Debería ser una llamada de atención para la gente. Hemos buscado por todo el mundo, y el mejor lugar que encontramos [para empezar] estaba en realidad aquí, en Estados Unidos". Y aunque lo del "mejor" se puede referir a un área con una gran necesidad, también representa una zona que ofrece una gran oportunidad para ganar algo de dinero.

El mes pasado, Astranis firmó un acuerdo con el proveedor de internet Pacific Dataport para ofrecer el servicio a Alaska. Astranis está vendiendo el servicio al por mayor a una compañía local, prometiéndole ingresos desde el lanzamiento.

Algunas empresas de la industria de los satélites de Alaska desde hace mucho tiempo tampoco se deben menospreciar. La empresa de servicios por satélite de banda ancha Hughes, que proporciona internet a O'Connor, actualmente tiene 1,2 millones de suscriptores en su sistema en América. 

Según el director general de Hughes North America, Paul Gaske, la compañía planea continuar invirtiendo en los satélites geoestacionarios en vez de hacerlo en los LEO. Su satélite Jupiter 3 está preparándose para su lanzamiento en 2021. Eso debería triplicar la capacidad de la compañía en Estados Unidos. Gaske no cree que los satélites LEO puedan proporcionar la capacidad necesaria para atender a una gran cantidad de clientes. "Su ventaja es el alcance, más que una densidad de capacidad", sostiene.

En Alaska, las compañías como OneWeb, Astranis y LeoSat tendrán que socavar a estos proveedores existentes o usar esa ventaja de alcance para ofrecer el servicio a los que no tienen ningún acceso a él. Y deben hacerlo mientras van convenciendo a los socios locales. "No lo veo como un experimento", dice el vicepresidente de arquitectura y planificación del proveedor de internet de Alaska GCI, Mark Ayers. "Deberían demostrar la capacidad técnica antes de la puesta en marcha". Como si se hubieran puesto de acuerdo, las primeras demostraciones de LEO podrían comenzar pronto. La semana pasada,el fundador de OneWeb, Greg Wyler, escribió en Twitter: "¡Espero que en unos pocos meses comencemos a realizar demostraciones de tráfico para nuestros amigos en Alaska!"

Otro problema podría ser que la población de este estado simplemente no es tan grande, y hay muchos jugadores nuevos que buscan su parte del pastel. Por otra parte, el aumento de la competencia ha afectado a algunas empresas existentes. Thaicom, con sede en Bangkok (Tailandia), que lleva mucho tiempo en el campo de internet geoestacionario por satélite, tuvo un 10,2 % menos de ingresos el año pasado, en el que fue su segundo año consecutivo de disminución de ingresos, y citó a la "competencia feroz" como la causa.

Mientras varios jugadores están maniobrando para posicionarse y tratan de ver si les cuadran sus cálculos, los propios habitantes de Alaska están desesperados por tener la tecnología funcionando. "Estoy deseando tener opciones mejores y más baratas de internet para la remota Alaska, y tengo curiosidad sobre lo rápido que llegarán", concluye O'Connor. "En este momento todavía estamos esperando".

 

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