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Hugo Soria | Wikipedia

Biotecnología

El primer análisis de ADN del arte rupestre español lo sitúa en el mesolítico

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Los genes de las pinturas revelan la presencia de proteínas asociadas a la mantequilla de vaca, lo que significaría que los artistas ya las habían domesticado y estarían en proceso de sedentarización, según revela la Universidad de Valencia. Pero para confirmarlo hacen falta más estudios 

  • por Emerging Technology From The Arxiv | traducido por Ana Milutinovic
  • 20 Febrero, 2019

Las pinturas rupestres del sur de Europa, sobre todo las del este de España, como las que hay en las cuevas de Altamira, son unas de las grandes maravillas del mundo artístico. Se cree que este estas pinturas fueron creadas hace entre 5.000 y 8.000 años, cuando las poblaciones humanas estaban evolucionando desde las sociedades de cazadores-recolectores a las comunidades agrícolas.

A pesar del gran estudio al que están sometidas, su origen sigue siendo un misterio. Nadie está seguro de qué materiales usaron los artistas, cómo la pigmentación ha logrado conservarse durante tanto tiempo y, lo más controvertido, cuándo se pintaron exactamente. En particular, a los arqueólogos les encantaría saber si las pinturas datan del período Neolítico, antes de la transición a la agricultura, o del período Mesolítico, cuando la transición ya había comenzado.

Pero el trabajo del investigador de la Universidad de Valencia (España) Clodoaldo Roldán podría arrojar luz a estos misterios. Junto a su equipo, especializado en el arte rupestre levantino español de la Prehistoria, Roldán ha llevado a cabo el primer análisis genómico de las comunidades bacterianas que florecen en el arte rupestre y de los pigmentos y aglutinantes de las pinturas. Su trabajo ofrece importantes pistas sobre cómo debieron de crearse y conservarse.

En el este de España hay más de 700 localizaciones con muestras de arte rupestre prehistórico, conocidas como el arte levantino. Este conjunto se considera el más avanzado del periodo y, en su mayoría, está compuesto por pinturas de pequeñas figuras humanas y animales.

Una forma de datar los objetos antiguos es mediante carbono. Pero esto funciona solo con pigmentos de origen biológico, algo que solo suele darse en el color negro. Esa es una razón por la que existe un gran desacuerdo sobre las fechas de creación. Así que Roldán y sus compañeros han usado un método completamente diferente.

El equipo ha utilizado un bisturí estéril para raspar la superficie de la pintura. Las muestras obtenidas incluyen algunos pigmentos, su material de unión y cualquier bacteria presente en la superficie. También han extraído raspados de rocas sin pintar que quedaron expuestas recientemente debido a la caída de las rocas.  

Las muestras eran pequeñas: cada raspado pesaba menos de 20 miligramos, lo que complicó mucho el análisis. No obstante, los investigadores han sido capaces de secuenciarlas con éxito para descubrir una gran diversidad de bacterias en el arte rupestre.

Se cree que algunas de estas bacterias tienen un efecto protector. Por ejemplo, los organismos del género Bacillus producen ácido oxálico, que crea una fina película de oxalato de calcio sobre la roca capaz de proteger cualquier pigmento que se encuentre debajo. Roldán y sus colegas afirman que estas bacterias eran comunes en las muestras.

Las técnicas de secuenciación también han revelado una amplia gama de proteínas en el pigmento, incluida la albúmina bovina y la caseína. Se trata de un hallazgo importante. Una de las teorías sobre las pinturas rupestres defiende que los pintores antiguos mezclaban el pigmento con mantequilla de vaca y luego lo extendían sobre las paredes de las rocas. El descubrimiento de la albúmina bovina y la caseína resulta coherente con esta idea.

Eso lleva a otras conclusiones. Si las pinturas se crearon con mantequilla de vaca, entonces las comunidades debían tener vacas domesticadas. En otras palabras, las pinturas debían haber sido producidas en comunidades mesolíticas que habían comenzado a criar animales, y no en las neolíticas basadas en la caza y la recolección.

Por supuesto, es posible que las pinturas se hayan contaminado con manteca de vaca a lo largo de los años. Y las técnicas de secuenciación no permiten descartar esta posibilidad. Pero si la pintura contiene materiales biológicos, podría someterse a datación por radiocarbono. Así que el nuevo trabajo abre la posibilidad de que esta técnica funcione, siempre que se pueda obtener una muestra lo suficientemente grande.

Se trata de una investigación interesante que muestra cómo las técnicas modernas de secuenciación están comenzando a influir en la arqueología. Esperamos oír hablar más sobre ellas.

Ref: arxiv.org/abs/1901.11160: Proteomic and metagenomic insights into prehistoric Spanish Levantine Rock Art

Biotecnología

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