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Biomedicina

Cinco años de moratoria para experimentos hereditarios con CRISPR

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Algunos de los mayores expertos en edición genética han firmado una carta en la que piden un aplazamiento voluntario para evitar más casos como el del investigador chino que trajo al mundo a dos bebés modificadas genéticamente

  • por Niall Firth | traducido por Ana Milutinovic
  • 15 Marzo, 2019

Tras la primera Cumbre Internacional sobre Edición Genética en Humanos en diciembre de 2015, se publicó un comunicado. Por unanimidad, los organizadores acordaron que crear bebés modificados genéticamente era "irresponsable" a menos que se tuviera la certeza de que el procedimiento era 100 % seguro.

Pero este acuerdo no ha servido de mucho. Como reveló MIT Technology Review en noviembre del año pasado, el científico chino He Jiankui editó embriones humanos con CRISPR para traer al mundo a dos bebés modificados genéticamente. Desde entonces, otros grupos de investigación intentan descubrir cómo usar la tecnología para mejorar a los seres humanos.

Esto ha impulsado a algunos de los mayores expertos en edición genética (algunos de los cuales ya firmaron la declaración de 2015) a pedir una moratoria global sobre cualquier tipo de edición genética sobre la línea germinal humana, que consiste en modificar esperma u óvulos para que los cambios sean hereditarios

En una carta abierta publicada en Nature esta semana, los principales actores en el desarrollo de la técnica CRISPR, incluidos los científicos de EE. UU. Emmanuelle Charpentier, Eric Lander y Feng Zhang, se han unido a colegas de otros siete países para pedir la prohibición total de la edición de la línea germinal humana hasta que haya un marco internacional que defina cómo debe abordarse la tecnología. Sugieren que cinco años "podría ser un período apropiado". Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. también han respaldado su opinión. Los firmantes esperan que esta moratoria global voluntaria impida un nuevo caso al estilo de He Jiankui.

El grupo sostiene que este período de moratoria dará el tiempo suficiente para discutir los "problemas técnicos, científicos, médicos, sociales, éticos y morales que se deben considerar" antes de poder utilizar la técnica. Los países que decidan seguir adelante y permitir la edición de la línea germinal primero deberán informar la sociedad sobre su plan, participar en una consulta internacional "sobre la necesidad de hacerlo" y asegurarse de contar con un "amplio consenso social" en su país antes de comenzar, explican.

Los firmantes detallan: "El mundo podría llegar a la conclusión de que el uso clínico de la edición de la línea germinal es una línea que no debe cruzarse nunca. Sin embargo, algunas sociedades podrían apoyar la corrección genética en parejas que no dispongan de otra alternativa para tener hijos biológicos, siempre y cuando se marque una línea clara en relación a la mejora genética. También podría aprobarse la edición genética limitada o completa para la mejora genética".

Sugieren que se debería permitir la investigación de la línea germinal siempre que no exista la intención de implantar embriones y crear niños. El uso de CRISPR para tratar enfermedades en células somáticas no reproductivas (donde los cambios no serían hereditarios) también debería estar permitido siempre y cuando los participantes adultos hayan dado su consentimiento informado. Pero sentencian que ahora mismo no se debe permitir la mejora genética, y no se debe realizar ninguna aplicación clínica a menos que sus "consecuencias biológicas a largo plazo se conozcan lo suficiente, tanto para los individuos como para la especie humana".

Todavía no sabemos qué papel juegan la mayoría de nuestros genes, por lo que los riesgos de las consecuencias no deseadas (las llamados ediciones fuera del objetivo, ya sea buenas o malas) son enormes. La pérdida del gen CCR5 que He buscaba para proteger a los bebés del VIH, por ejemplo, está relacionada con un aumento de la capacidad intelectual, pero también con un mayor riesgo de complicaciones y muertes por algunas infecciones virales.

La edición genética también puede tener resultados imprevistos en las futuras generaciones. "Intentar remodelar la especie en función de nuestros conocimientos actuales sería un acto de soberbia", detalla la carta.

Tanto la moratoria como el marco global que proponen serían voluntarios, por lo que es poco probable que frenen a los científicos rebeldes. Pero los firmantes creen que una prohibición total y una regulación estricta serían demasiado "rígidas" para la investigación. Por eso esperan que su propuesta voluntaria "cree un obstáculo mayor para los planes más atrevidos de rediseñar la especie humana".

De hecho, a partir de las lecciones aprendidas con el caso He, el Ministerio de Salud de China ya está creando algunas barreras propias. La semana pasada definió unas directrices que obligarán a sus científicos a pedir la aprobación de las autoridades antes de llevar a cabo cualquier procedimiento de riesgo, como la edición de la línea germinal.

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