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Bird | Imagen editada por MIT Technology Review

Cambio Climático

Los patinetes eléctricos son más contaminantes de lo que se creía

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Un nuevo estudio cuestiona que los patinetes sean tan respetuosos con el medioambiente como afirman las compañías que los alquilan tras analizar su ciclo de vida. La mayoría de usuarios no realizaría esos trayectos en coche, por lo que en muchas ocasiones generan más gases de efecto invernadero que su alternativa

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 08 Agosto, 2019

Bird presume de que sus patinetes eléctricos para alquilar permiten a los clientes "evitar los atascos y reducir las emisiones de  CO2 en cada recorrido". Su rival, Lime, asegura que los suyos "reducen la dependencia de los coches personales para distancias cortas y dejan un planeta más limpio y saludable a las futuras generaciones".

Pero el simple hecho de que los patinetes que funcionan con baterías no contaminen como un tubo de escape no significa que estén "libres de emisiones" o que sean tan "ecológicos" como algunos han dado por sentado. El impacto climático real de estos vehículos depende en gran medida de cómo se fabrican, qué están reemplazando y cuánto duran.

Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE.UU.) decidieron realizar una "evaluación del ciclo de vida" que analizara las emisiones desde la fabricación, envío, recarga, recogida y colocación de los patinetes después de que uno de ellos viera que un recibo de Lime afirmaba: "Su viaje fue libre de carbono".

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El estudio concluye que los patinetes para alquilar generalmente producen más emisiones de gases de efecto invernadero por kilómetro y por pasajero que un autobús diésel estándar con muchos ocupantes, un ciclomotor eléctrico, una bicicleta eléctrica, una bicicleta normal o, por supuesto, un paseo.

La investigación descubrió que los patinetes producen aproximadamente la mitad de las emisiones de un coche estándar, alrededor de 125 gramos de dióxido de carbono por kilómetro en comparación con los casi 258 gramos de dióxido de carbono por kilómetro.

Pero, lo que es aún más importante, tras realizar una encuesta a los usuarios de patinetes eléctricos en Raleigh (Carolina del Norte, EE. UU.), los investigadores se percataron de que solo el 34 % de ellos habría utilizado un coche personal o un servicio de transporte compartido en otras circunstancias. Casi la mitad habría ido en bicicleta o caminado, el 11 % habría tomado el autobús y el 7 % simplemente se habría saltado el viaje.

El resultado final: aproximadamente dos tercios de las veces, los recorridos en patinete generan más emisiones de gases de efecto invernadero que su alternativa. Y esas emisiones fueron mayores que los beneficios de los recorridos en coche que no se efectuaron, según el profesor de ingeniería y uno de los autores del estudio, Jeremiah Johnson.

La electricidad utilizada para recargar los patinetes es uno de los factores menos relevantes en las emisiones de un patinete. La mitad proviene de las materias primas y del proceso de la fabricación, que los investigadores estimaron, en parte, al desmontar un patinete Xiaomi M365 fabricado en China, un modelo que se sabe que utilizan Lime y Bird.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El equipo ha pesado cada parte, incluyendo el marco de aluminio, las piezas de acero, la batería de iones de litio y el motor eléctrico. Después se basaron en los hallazgos de los anteriores estudios revisados por pares de otros investigadores para evaluar el impacto medioambiental de extraer, producir y entregar esas materias primas.

Sin embargo, cuánto suman estas emisiones por kilómetro depende en gran medida de cuánto duran los patinetes. Un problema cada vez más evidente es que la vida operativa teórica de estos vehículos, de aproximadamente dos años, apenas se parece a su "mala, salvaje y a menudo corta" existencia en el mundo real.

Los patinetes son arrojados de varias maneras al agua, lanzados desde los edificios, incendiados, atropellados y usados para realizar acrobacias. Los equipos de limpieza en Oakland, California (EE.UU.), pescaron 60 patinetes del lago Merritt en un solo mes el año pasado, según Slate.

Un análisis de los datos abiertos de la flota inaugural de Bird en Louisville, Kentucky (EE.UU.), realizada por Quartz el año pasado, descubrió que un patinete duró solo 28,8 días de media. Del mismo modo, Bird también reconoció en un anterior documento de inversores que sus patinetes duran solo alrededor de un mes o dos, explicó The Information.

La otra gran parte de las emisiones, el 43 %, proviene de la flota adicional de vehículos necesarios que discurren por las ciudades como Raleigh todos los días recogiendo los patinetes esparcidos por los parques y aceras, llevándolos a un lugar de carga central y devolviéndolos a los puntos donde los usuarios puedan encontrarlos.

Lime ha hecho un esfuerzo para abordar algunas de las preocupaciones planteadas sobre su huella ambiental. A finales del año pasado, la compañía anunció que compensaría todas las emisiones por cargar sus patinetes y los vehículos utilizados para recogerlos comprando electricidad limpia e invirtiendo en la energía renovable y en proyectos de compensación de carbono.

"Apoyamos la investigación sobre los beneficios ambientales de las nuevas opciones de movilidad, sin embargo este estudio se basa en gran medida en suposiciones y datos incompletos que producen una gran variabilidad en los resultados", ha expresado Lime en un comunicado. "Creemos que la micromovilidad reducirá la contaminación y mitigará el cambio climático a través de distintas formas de transporte limpias y eficientes, y estamos avanzando rápidamente en tecnología y operaciones para convertirnos en una empresa más sostenible".

Sin embargo, los hallazgos de los investigadores de Carolina del Norte son consistentes con algunos esfuerzos anteriores para evaluar las emisiones del ciclo de vida o los patrones de uso.

La Oficina de Transporte de Portland (EE.UU.) descubrió que solo el 34 % de los pasajeros de la ciudad usaron un patinete eléctrico en lugar de conducir su propio coche o utilizar un servicio de transporte compartido o un taxi. De hecho, en encuestas realizadas en 26 ciudades, Lime descubrió que aproximadamente "1 de cada 3 viajes" reemplaza a un viaje en coche.

Por otro lado, un análisis no publicado por parte del Grupo Rhodium para clientes sitúa las emisiones en una cifra mucho más baja, a 17,5 gramos por kilómetro, según ha informado The Financial Times. Una analista de esta empresa de investigación, Hannah Pitt, afirmó que la metodología del nuevo estudio parecía razonable, pero que había algunas diferencias clave en los supuestos que se sumaron a una gran diferencia en los resultados finales.

Entre ellos, Rhodium no supone que cada patinete se recoge cada noche. La política de Raleigh lo requiere, pero eso no significa que sea una práctica común. La firma también asumió que los patinetes duraban lo mismo en las carreteras que la vida de su batería estándar, lo que Pitt cree que podría haber sido demasiado generoso, dado el nivel de vandalismo y el desgaste del mundo real que desde entonces se ha vuelto tan obvio.

Aun así, asegura: "Sería impactante que las emisiones por milla de un patinete fueran la mitad de las de un vehículo de pasajeros".

La buena noticia, según el estudio de Carolina del Norte, es que hay formas de reducir las emisiones, como el uso de vehículos eléctricos para recoger los patinetes, o al menos de los más eficientes en cuanto el combustible, para recoger los patinetes, una reducción de la distancia entre los puntos de recogida y devolución, y la opción de solo recoger solo los patinetes con poca carga de batería. También ayudaría aumentar la proporción de los materiales reciclados, especialmente el aluminio.

El cambio que podría resultar el más importante consiste en ampliar la vida de los patinetes. Si el vehículo durara dos años en lugar de unos pocos meses, según el estudio, se reducirían las emisiones de promedio en aproximadamente un 30 % por kilómetro y haría que los patinetes sean la opción más limpia hasta el 96 % del tiempo.

Pero algo sí que se mantiene sin sorpresas: caminar seguirá siendo la apuesta más ecológica para moverse.

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