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AP Photo/Victor R. Caivano

Cambio Climático

Razones para estar más preocupados por la destrucción del Amazonas

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Los recientes incendios en la Amazonia han provocado un debate científico: no todos piensan que se haya alcanzado un punto de inflexión. Pero sumados al cambio climático o a la deforestación, sí contribuyen al peligroso aumento de las sequías. Por eso hay que evitar llegar a una catástrofe irreversible

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 29 Agosto, 2019

Debido los incendios en la Amazonia brasileña de este año, los medios han vuelto a hablar de un escenario aterrador conocido como "la muerte del Amazonas".

La idea se basa en que un cierto nivel de deforestación llevará a la selva tropical más grande del mundo a un punto de inflexión, donde los efectos de retroalimentación en espiral convertirán gran parte del bosque en una sabana. La enorme esponja de gases de efecto invernadero, que contiene alrededor del 17 % del carbono del todo el mundo atrapado en la vegetación de la tierra, se convertiría de repente en una fuente importante de él.

Eso sería una catástrofe monumental. Pero ¿ese peligro es real?

En realidad, los científicos no pueden decirlo con exactitud. Algunos modelos muestran  el fenómeno, pero otros no. Mientras que algunos investigadores detectan un punto de inflexión en los datos, que técnicamente significa que continuaría por sí solo incluso aunque las fuerzas que lo provocaran desaparecieran, otros ven simplemente un deterioro meramente progresivo que sí podría detenerse. Por su parte, otros estudios han descubierto que ese fenómeno probablemente convertiría la selva tropical en un bosque estacional, en lugar de una sabana.

Entonces, ¿qué debemos hacer frente a este tipo de incertidumbre científica? Al igual que otros puntos de inflexión climática, que son impredecibles y esencialmente irreversibles una vez alcanzados, debemos ser prudentes.

"Incluso si esa fuera una posibilidad remota, no podemos permitirnos ignorarla", opina el director ejecutivo de Project Drawdown, Jonathan Foley, un grupo de investigación centrado en la descarbonización. "Sería absolutamente catastrófico para el ciclo de carbono, el ciclo del agua, el clima y la biodiversidad de la Tierra, sin mencionar a las personas que viven allí".

¿Por qué podría pasar?

La Amazonia produce alrededor de la mitad de sus propias precipitaciones, reciclando continuamente la humedad a través de la evaporación y la transpiración a medida que el aire se mueve a través de su cuenca. Así que la preocupación es que, a medida que el bosque disminuye, generaría cada vez menos y menos lluvia. Eso mataría cada vez más árboles en un círculo vicioso que termina con grandes terrenos de bosques convirtiéndose en llanuras cubiertas de hierba, en lo que técnicamente se conoce como sabanaficación.

El informe sobre el clima de Naciones Unidas en 2014 afirmó que el cambio climático por sí solo probablemente no conduciría a una pérdida generalizada de bosques en la Amazonia este siglo. Pero si se unen las severas sequías que podría provocarse con los incendios forestales y los cambios en el uso de la tierra, como la tala o la quema de bosques para las tierras de pastoreo de ganado, "provocaría que gran parte de la selva amazónica se transformara en ecosistemas menos densos y peor adaptados a la sequía y al fuego", asegura el análisis de IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático por sus siglas en inglés). Eso, a su vez, podría disminuir la capacidad del bosque para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera.

Todo esto, por supuesto, está ocurriendo. Como se ha señalado anteriormente, los incendios han aumentado considerablemente en la Amazonia brasileña este año y algunos parecen haber sido provocados por los agricultores animados por la retórica y las políticas del presidente de extrema derecha de Brasil Jair Bolsonaro (ver El presidente de Brasil, un peligro para la lucha contra el cambio climático).  También hubo sequías severas en 2005, 2010 y 2015.

¿Nos acercamos al punto crítico?

Un estudio de modelado de 2007 descubrió que la pérdida de alrededor del 40 % del bosque reduciría las precipitaciones y alargaría la estación seca en las principales partes de la región de la Amazonia, convirtiendo gran parte del lado oriental en llanuras cubiertas de hierba donde pocos árboles podrían prosperar. Pero un trabajo más reciente publicado en Science Advances, cuyo coautor es el prominente científico climático brasileño Carlos Nobre, señalaba que tan solo entre el 20 % y el 25 % de la deforestación podría empezar a desencadenar tales cambios.

Hasta ahora, al menos el 17 % del Amazonas ya se ha perdido, afirma el otro coautor y profesor de la Universidad George Mason, Thomas Lovejoy, en un correo electrónico. Eso indica que podría quedar tan solo 3 % de la vegetación, o por el orden de decenas de millones de hectáreas, por desaparecer.

En los últimos días, varios investigadores y comentaristas se han esforzado por subrayar que los temores sobre los incendios en Brasil se han exagerado, resaltando que no han aumentado mucho más este año en todo el territorio del Amazonas y que las tasas de deforestación han disminuido desde hace una década.

Todo eso es cierto. Pero cualquier tasa de deforestación sigue acercando el mundo a esos umbrales teóricos y un repunte en el país que contiene alrededor del 60 % del Amazonas solo nos llevará más rápido a ese punto.

Tal y como escribieron Nobre y Lovejoy: "Creemos que el curso sensato no es solo frenar estrictamente la deforestación, sino también construir un margen de seguridad frente al punto crítico del Amazonas, al reducir el área deforestada a menos del 20 %, por la sencilla razón de que no tiene sentido descubrir el punto crítico precisamente llegando a él".

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