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Tecnología y Sociedad

Breve historia de los delfines soldados de las guerras de EE. UU.

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A pesar del rechazo de los grupos animalistas, la Armada del país lleva usando en combate a estos mamíferos acuáticos desde 1959. Tras miles de años de evolución, sus excepcionales capacidades de ecolocalización superan a las de cualquier tecnología humana

  • por Haley Cohen Gilliland | traducido por Ana Milutinovic
  • 30 Octubre, 2019

En el punto en el que la Bahía de San Diego (EE. UU.) entra en el Océano Pacífico hay varios bloques de edificios blancos. Se trata de la Base Naval de Point Loma, un complejo alberga que no solo enormes buques de guerra, sino también docenas de delfines, leones marinos y otras criaturas acuáticas.

Estos animales forman parte del Programa de Mamíferos Marinos de la Marina de EE. UU., creado en 1959, después de que los científicos descubrieran que los delfines eran expertos en transmitir mensajes e identificar amenazas bajo el agua. Durante la Guerra de Vietnam, los delfines de la Armada, llamados Garth, John, Slan, Tinker y Toad, se ubicaron en la Bahía Cam Ranh de aguas profundas en el sureste del país. Su objetivo era disuadir a los nadadores enemigos de atacar el principal muelle de municiones que había allí.

Los delfines han desarrollado habilidades extraordinarias de ecolocación para evitar a los depredadores y localizar comida. Mientras analizan los entornos submarinos, emiten fuertes sonidos de ráfaga de amplio espectro que, para los humanos, suenan como clics. Al escuchar los ecos de esos clics, los delfines pueden detectar una pelota de ocho centímetros a 178 metros de distancia (equivalente a una pelota de tenis a una distancia de dos campos de fútbol), y distinguir entre los balines de pistolas de aire comprimido y granos de maíz a 15 metros de distancia. Pueden identificar diferencias así de delicadas incluso en puertos cacofónicos, en los que el sonar artificial tiene problemas para distinguir entre los ecos que regresan y los sonidos ambientales de los barcos, las olas que llegan a la orilla y otros ruidos.

Este talento, que los científicos tratan de descifrar por completo, también ha ayudado a la Marina de EE. UU. en sus guerras más recientes. En 2003, la Armada envió nueve de sus delfines para identificar minas en el puerto iraquí en el Golfo Pérsico Umm Qasr. Así, se convirtieron en los primeros animales marinos en limpiar minas en una zona de guerra.

Antes de que los delfines penetraran en aquellas turbias aguas, la Armada envió drones equipados con tecnología sonar para mapear el fondo marino. Estas máquinas de 36 kilogramos de peso identificaron 200 aberraciones, según un artículo de 2003 en la revista Smithsonian, pero no pudieron distinguir entre objetos amenazantes y elementos orgánicos inocuos.

Para determinar cuáles de aquellos 200 objetos eran los peligrosos, la Armada confió en los delfines del Equipo Especial de Despeje Uno. Mientras sus adiestradores flotaban en la superficie en botes de goma negra, los delfines se movían por el agua buscando minas colocadas por las fuerzas de Saddam Hussein. Cuando encontraban una, alertaban a sus adiestradores volviendo al bote y tocando un disco de goma con sus narices. Luego, los delfines regresaban a la mina sospechosa y la marcaban con una correa o un transmisor acústico para que los buzos la desarmaran más tarde. En una semana, los delfines ayudaron a la Marina a identificar y desactivar más de 100 minas antibuque.

Casi dos décadas después, muy a pesar de algunos grupos de derechos de los animales como PETA, que defienden que los delfines no entienden el peligro asociado con su trabajo militar, parece poco probable que estas criaturas sean reemplazadas por máquinas a corto plazo.

El director del Programa Naval de Mamíferos Marinos, Mark Xitco, explica que incluso cuando una mina submarina no está obstruida por el lodo, un sonar debe enviar cientos de pings, que luego se deben analizar para crear una imagen precisa del objeto. Un delfín hace la misma tarea en una fracción de segundo con unas pocas docenas de clics de ecolocalización. Cuando las minas acaban enterradas, la Armada ni siquiera se molesta en enviar robots; los delfines son los únicos capaces de abordar ese desafío. Para Xitco, esto no es del todo sorprendente. El responsable concluye: "La tecnología mejora cada año. Estamos dando pasos increíbles. Pero los delfines nos llevan millones de años de evolución de ventaja".

*Haley Cohen Gilliland es periodista con sede en Los Ángeles (EE. UU).

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