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Tecnología y Sociedad

2019, el año en que parecer auténtico volvió a ponerse de moda

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Los contenidos en mala postura, con iluminación pobre y mostrando emociones crudas han empezado a inundar internet. La Generación Z parece renegar de la falsa perfección y la felicidad que lleva años dominando las redes sociales. Pero esta autenticidad no es tan real como parece

  • por Tanya Basu | traducido por Ana Milutinovic
  • 02 Enero, 2020

En pasado mayo, la profesora de yoga Krystal Aranyani compartió un vídeo en YouTube que no era como los demás.  Aparecía sin maquillaje, bajo una mala iluminación y encorvada entre mantas y almohadas, con la mano en su rostro en un gesto pensativo.

El vídeo empezó con su saludo habitual: "Hola, queridos, bienvenidos de nuevo a mi canal". Pero luego añadió: "Notaréis que hoy estoy un poco diferente. El otro día pensé que nunca había hecho un vídeo sin maquillaje, que es algo que está bien porque a las personas en las redes sociales, especialmente a las que son como yo, que queremos ayudar a otros y hacer una carrera profesional de eso, nos gusta presentarnos de cierta manera. Pero he querido hacer un vídeo un poco más real, para recordar que no siempre somos iguales las 24 horas del día, los siete días de la semana, y que en realidad tenemos distintos papeles en nuestras vidas".

En un primer momento, el cambio de Aranyani pudo parecer atrevido, tal vez incluso arriesgado, ya que alteraba la imagen a la que sus espectadores estaban acostumbrados. Sin embargo, por muy valiente que haya sido, el vídeo de Aranyani solo fue uno de los muchos contenidos publicados en redes sociales a lo largo de 2019 que se negaron a ofrecer lo que se había convertido en la estética aceptada de la presentación online: mucho maquillaje y poses perfectas, como un cuento de hadas que ha cobrado vida.

Cuando Instagram se lanzó en 2010, se parecía a un álbum de fotos digital. Una persona normal podía tomar una foto normal con un teléfono inteligente normal y, con la ayuda de algunos filtros y herramientas de edición fáciles de usar, crear una imagen deslumbrante que parecía tomada por un profesional.

Durante ocho años, las redes sociales potenciaron un aspecto mejorado: los cumpleaños publicados en Facebook, las noticias personales como publicaciones de Twitter, los tutoriales de maquillaje de YouTube, los blogs de estilo de vida cuidadosamente elaborados, etcétera.

Pero en 2019, algo cambió. Ser real se volvió guay

Las celebridades, por supuesto, fomentaron esta tendencia. La youtubera Emma Chamberlain tiene más de ocho millones de seguidores y la frase introductoria de su página de YouTube empieza con: "¿Sabéis qué? ¡Voy a ser totalmente real con vosotros!". En un reciente perfil que se publicó sobre ella, explicó por qué suele publicar vídeos de sí misma llorando: "Cada vez que lloro, por alguna extraña razón, me gusta documentarlo. Cada vez que lloro, siempre me tomo una foto después porque me gusta mirar hacia atrás y pensar '¿Recuerdas cuando estabas tan disgustada por tal y cual? Mírate ahora, ¡ya no te importa!'"

Chamberlain pertenece a la generación que ha desafiado lo que significa estar en las redes sociales. Los millennials pueden haber inventado y adoptado Facebook, y llenado Twitter e Instagram con memes y noticias (a veces falsas). Pero ahora parece que los miembros de la Generación Z quieren publicar las fotos más auténticas posibles y sin retoques, que muestren emoción y luz poco favorecedora, perspectivas y situaciones. Para esta generación, ser real significa crear un TikTok que documente su propia lucha contra una enfermedad mental. Significa publicar una imagen con una sonrisa torcida y los ojos cerrados.

Por un lado, ese tipo de contenido parece ser el punto de partida para unas refrescantemente sinceras conversaciones onlineTikTok se ha convertido en la plataforma preferida por los adolescentes por esta misma razón: en 30 segundos, pueden ser concisos y contundentes, y hablar de todo, hasta de la crisis de los uigures en China

La periodista de Vox Rebecca Jennings describió cómo el atractivo de TikTok para los adolescentes consiste en la tendencia "Soy feo/a". A pesar de lo deprimente que pueda parecer cuando se ve desde fuera, eso permite a los adolescentes crear contenido en contra de los clásicos temas recurrentes de Instagram como la pantalla dividida en antes / después. "Esos vídeos tan cercanos son la razón por la cual a la gente le gusta TikTok. Y sentirse poco atractivo en TikTok es una de las experiencias más identificables de todas", señala Jennings.

No obstante, ser auténtico, ser real, resulta a menudo una actuación en sí misma. Las publicaciones sobre cómo quitarse la máscara, por así decirlo, se redactan con mucho cuidado y suelen combinarse con las fotos serias para comunicar consideración y profundidad. Cuando la influecer arquetípica Kim Kardashian se vuelve "real", realmente nunca se sale de su personaje.

En un vídeo publicado en diciembre, habló sobre la preeclampsia que tuvo durante el embarazo y las cinco cirugías a las que tuvo que someterse. Aunque la experiencia de Kardashian fue dolorosa y real, resulta casi imposible ignorar cómo se ha ensayado y escenificado todo en el vídeo. Aparece perfectamente iluminada, su cara simétrica y maquillada pero compensada por un jersey marrón de punto y una pared de color malva, el momento de vulnerabilidad de Kardashian también es un anuncio para su marca de fajas, Skims. 

Este fenómeno ha sido denominado "realidad aspiracional", la idea de que una vida organizada pero bastante caótica, resulta de alguna manera auténtica con unas adecuadas formas fotogénicas. Pero cualquiera que alguna vez haya intentado tomar una instantánea de un brunch o usar un juguete para distraer a un bebé con la intención de que se quede quieto para una foto, sabe que capturar lo "real" no es inherente. Hay que posar y probar muchas veces, y requiere planificación. 

Eso se extiende a la supuesta tendencia de abrir el corazón (soul-baring en inglés) de 2019. No resulta casual que el vídeo tan sincero de Aranyani encaje muy bien con su negocio como yogui y coach de empoderamiento. Contemplamos las lágrimas de Chamberlain porque ella tiene esa extraña preferencia de autodocumentarse, pero detrás de eso hay una gran comprensión de que las emociones generan clics. Lo mismo se refiere a la rigurosa profesional Kardashian. Muy consciente de que su marca depende de un equilibrio entre las aspiraciones y la cercanía: resulta que es una empresaria multimillonaria, pero también madre de cuatro hijos.

Así que, aunque se ha vuelto más aceptable reconocer que la vida real existe, en cierto modo es solo una nueva manifestación de la misma necesidad de ser visto online. Este año nos ha dado un tsunami de vídeos conmovedores de TikTok. Pero todos ellos forman parte del mismo ciclo interminable: calcular la dinámica de una extensión digital perfecta de uno mismo para obtener la avalancha de la dopamina de tantos me gusta. Ser "real" es solo una forma de lograr justo eso.

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