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Ilustración del satélite militar estadounidense, DMSP Block-5D2. Crédito: Fuerza Aérea de EE. UU.

Espacio

Un satélite ruso está espiando a EE. UU. y nadie puede hacer nada al respecto

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Aunque todavía no se ha confirmado, todas las pruebas indican que el Kosmos 2542 vigila de cerca al USA 245. De ser cierto, podría averiguar cómo son sus cámaras, a dónde se dirigen y cuándo están activas. Pero a pesar del escándalo, ni es una situación nueva ni infringe ninguna normativa

  • por Neel V. Patel | traducido por Ana Milutinovic
  • 11 Febrero, 2020

El 20 de enero, ocurrió algo bastante extraño en órbita. Un satélite ruso hizo una repentina maniobra para mantenerse cerca de un satélite espía estadounidense. Ahora se encuentran a unos 300 kilómetros de distancia, demasiado cerca cuando se trata del espacio. Aunque nadie tiene claro qué está pasando, las acciones del satélite ruso indican firmemente que está allí para espiar al estadounidense, y hay muy poco que Estados Unidos pueda hacer al respecto.

La explicación oficial de Rusia es que el satélite, llamado Kosmos 2542, forma parte de su programa para probar tecnologías de "inspección" satelital para que el país pueda observar de cerca sus propios recursos orbitales. Con estas tecnologías, se supone que un satélite de control desplegaría un subsatélite a poca distancia, el cual se le acercaría y lo fotografiaría.

Sin embargo, ninguna de las recientes maniobras realizadas por Kosmos 2542 o por su subsatélite respalda esta justificación. El estudiante de posgrado especializado en astrodinámica en la Universidad de Purdue (EE. UU.) Michael Thompson, que fue el primero en alertar sobre Kosmos 2542 en Twitter, señala que la sincronización del satélite ruso con el satélite de EE. UU., que se llama USA 245 resulta excepcionalmente marcada, mientras que el subsatélite no parece tener ninguna función real.

Aunque las pruebas aún siguen siendo circunstanciales, el antiguo profesor de seguridad aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) Thomas Roberts cree que Kosmos 2542 está siguiendo a propósito al satélite 245 de Estados Unidos para espiarlo. El experto afirma: "Ocurren muchas cosas en la órbita baja de la Tierra, pero gastar el valioso carburante de esta manera para posicionarse perfectamente con el objetivo de observar a otro satélite, como sucede en este caso, para mí es inaceptable. No es una coincidencia".

El director del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del CSIS, Todd Harrison, afirma que los satélites de inspección pueden revelar qué objetivos terrestres están siendo vigilados por un satélite espía. No sabemos exactamente de qué es capaz Kosmos 2542, pero él cree que podría determinar la apertura y la resolución de las cámaras en USA 245. Y si tiene una sonda de radiofrecuencia, podría escuchar las débiles señales de USA 245 para deducir qué tipo de procesos informáticos ocurren a bordo, cuándo está en marcha y cuándo toma fotos.

De hecho, Rusia lleva aproximadamente 10 años realizando este tipo de maniobras de forma regular. El caso más notorio es su satélite Luch y su largo historial de movimientos y estacionamientos junto a otros vecinos en órbita geoestacionaria (GEO), en contra de la opinión de la comunidad internacional.

Pero los rusos no son los únicos. El experto en políticas espaciales de la Fundación Secure World Brian Weeden recuerda que el primer ejemplo de satélites inspectores fue un satélite estadounidense llamado "Prowler", lanzado en 1990 y nunca reconocido por Estados Unidos. Parece que su trabajo era acercarse a otros satélites para vigilarlos. Una serie de satélites chinos, empezando con el lanzamiento de SJ-12 en 2010, sugieren que China realiza un programa similar.

El experto matiza: "Esto no es exclusivo de Rusia. No sucede todos los días, pero es algo que China, EE. UU. y otros países han estado probando durante tiempo".

Tampoco hay reglas sobre este tipo de acercamientos, por lo que, en realidad, Rusia no está infringiendo ninguna ley. "Puede acercarse todo lo que quiera, siempre y cuando no toque ni interfiera con el otro satélite", explica Weeden. Así que Estados Unidos no puede hacer nada, salvo quizás mover su satélite a una nueva posición orbital, pero hasta una pequeña maniobra significa gastar su tan valioso combustible. Y el satélite ruso simplemente podría seguir al estadounidense a la nueva ubicación.

Este último incidente resulta problemático, desde luego, pero Roberts espera que la discusión y la respuesta se mantengan alejadas de las predicciones y temores alarmistas. El experto concluye: "Tenemos que hablar sobre estas situaciones de la manera adecuada. Un comportamiento puede ser sospechoso pero no malicioso".

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