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Espacio

Por qué la carrera espacial es más colaborativa y compleja que nunca

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Nuestro periodista experto en espacio, Neel V. Patel, analiza los distintos planes espaciales de gobiernos y empresas privadas, los cuales han convertido la otrora solitaria carrera de EE. UU. y la URSS por llegar a la Luna en una compleja red de relaciones en la que cada actor tiene sus propios intereses

  • por Neel V. Patel | traducido por Ana Milutinovic
  • 25 Febrero, 2020

Cada semana, nuestros lectores no envían preguntas para que las responda nuestro periodista especializado en el espacio, Neel V. Patel. Esta semana la pregunta va sobre la carrera espacial.

Pregunta

Tengo curiosidad sobre los principales actores actuales en exploración espacial. Solemos ver a la NASA y a otras compañías estadounidenses en las noticias, pero la ESA [Agencia Espacial Europea] también genera titulares. Creo que China asimismo participa activamente, además de India e Israel.

¿Cuál es la relación de poder entre todos ellos? ¿Existe alguna forma de "carrera" entre ellos o en el espacio las cosas son colaborativas? - Emily.

La respuesta de Neel

La era espacial empezó con la carrera por llegar a la Luna que mantuvieron entre EE. UU. y la Unión Soviética. EE. UU. logró la victoria en el último momento cuando la tripulación del Apolo 11 caminó sobre la superficie del satélite en 1969. Desde entonces, se habla constantemente sobre cuál será la próxima gran carrera espacial y quiénes podrían ser los principales participantes. Pero la industria espacial ya no consiste en dos programas nacionales que compiten por la superioridad. La situación es más complicada que nunca.

Estados Unidos sigue siendo la potencia espacial de referencia en el mundo, pero China, sin restricciones de ningún tipo en cuanto las cuestiones legislativas sobre financiación, ha invertido una increíble cantidad de dinero en su programa espacial en las últimas dos décadas. Desde 2012, el gigante asiático ha desarrollado su propio programa de estación espacial con tripulación, ha alunizado dos naves espaciales y lanzará una tercera este mismo año. Y también enviará un róver a Marte el próximo verano. El programa lunar Artemis de la NASA fue posiblemente incentivado por los deseos públicos de China de ir a la Luna, pero no solo para visitarla, sino para establecer ahí una colonia permanente. Así que, en ese sentido, sí, hay una nueva carrera espacial entre China y Estados Unidos.

Pero, de nuevo, la situación es más complicada. En la próxima década, Rusia también quiere enviar personas a la Luna. Y lo mismo pasa con la ESA y Japón, aunque es mucho más probable que estas agencias trabajen en colaboración con otras. Como bien menciona, Israel y la India tienen sus propias ambiciones lunares, aunque están mucho más atrás y tendrían que conformarse con un prestigio menor.

También hay compañías privadas en todo el mundo, desde SpaceX a Blue Origin e iSpace, entre otras, con sus propias ambiciones de ir a la Luna. Estas empresas no tienen necesariamente los mismos objetivos geopolíticos que los programas nacionales, su meta consiste en ganar dinero. Así que también se podría decir que, además, existe una carrera espacial dentro de la industria privada.

Pero la Luna no es más que una diminuta parte del espacio. A todos los países mencionados les encantaría ser los primeros en llegar a Marte. De hecho, SpaceX podría ser el primer grupo en enviar personas al Planeta Rojo, superando incluso a la NASA.

Con una mirada más amplia al espacio, sería posible identificar docenas de otras carreras en otros sectores. Diferentes países tienen distintas prioridades: algunos quieren dominar el sector de las comunicaciones; otros quieren ser la capital mundial de la fabricación de pequeños satélites; y también hay otros interesados en la teledetección y la observación de la Tierra.

Por todas estas razones, personalmente no tengo claro cómo contextualizar el espacio como un tipo de carrera entre dos o más partes. Ocurren muchas cosas dentro de la industria espacial, y todas están interconectadas. Hay una colaboración constante entre diferentes grupos, e incluso entre rivales (como Estados Unidos y Rusia). Esas diferentes partes definitivamente están compitiendo por ciertos logros, pero eso no debería engañarnos para hacernos creer que todos están corriendo hacia un único objetivo.

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