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(Ms Tech/Getty)

Cambio Climático

El coronavirus podría empeorar el cambio climático a largo plazo

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No se confíe. Aunque la pandemia ha reducido las emisiones de forma puntual, el descenso solo se debe a la parálisis de la economía. Y cuando la sociedad se reactive en medio de una recesión, las emisiones no solo volverán a subir sino que habrá menos dinero para abordar proyectos de transición energética

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 19 Marzo, 2020

No cabe duda de que las imposiciones de confinamiento asociadas a la pandemia del coronavirus (COVID-19) han logrado un descenso puntual de las emisiones. Así que parece cada vez más probable que el balance del año se cierre con una reducción global de gases de efecto invernadero.

Pero sería un error pensar que este virus de rápida propagación, que ya ha quitado la vida a miles de personas y ha obligado a millones a mantenerse en cuarentena, reducirá significativamente los peligros del cambio climático.

Al igual que en las excepcionales situaciones pasadas en las que la contaminación por carbono se redujo en todo el mundo, debido a crisis económicas, enfermedades y guerras, es probable que las emisiones vuelvan a aumentar en cuanto la economía se recupere. Mientras tanto, si este virus provoca un colapso económico en toda regla, podría absorber el dinero y la voluntad política de los esfuerzos climáticos. De hecho, en estos momentos, deberíamos dedicar la mayor parte de nuestra atención y recursos internacionales al brote, dados los graves e inmediatos riesgos para la salud pública.

Aun así, el temor reside en que este altamente contagioso coronavirus pueda complicar los desafíos del cambio climático, que son serias amenazas, aunque a largo plazo, en un momento en el que resulta crucial avanzar de forma rápida. Hay varias maneras en las que esto podría suceder:

  • Si se cierran los mercados de valores, a las compañías les resultará muy complicado lograr la financiación necesaria para avanzar con cualquier proyecto pendiente relacionado con la energía solar, eólica y las baterías, y mucho más proponer otros nuevos.

  • Los precios globales del petróleo se han desplomado de forma histórica  debido a una guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudí, así como a las preocupaciones por el coronavirusEl bajo coste de la gasolina podría dificultar la venta de vehículos eléctricos, que ya de por sí son más caros. Es por eso que las acciones de Tesla colapsaron la semana pasada.

  • China produce una gran parte de los paneles solares, turbinas eólicas y baterías de iones de litio que alimentan los vehículos eléctricos y los proyectos de almacenamiento en la red del mundo. Las empresas chinas ya han dicho que están teniendo problemas de suministro, y también una disminución de la producción y de los envíos, lo que a su vez han frenado algunos proyectos de energías renovables en el extranjero. Cualquier represión resultante en el comercio con el país donde se originó el brote, que algunos miembros de la administración Trump están forzando, solo interrumpirá aún más estas cadenas de suministro de energía limpia y las redes de distribución.

  • El aumento de los temores relacionados con la economía y la salud también podría desviar la atención pública de este problema. En los últimos años, el cambio climático se ha convertido en una prioridad cada vez mayor para la gente, y en una fuerza motivadora detrás de un creciente movimiento de activistas juveniles de todo el mundo, lo que ha presionado a los políticos para que tomen medidas importantes. Pero en medio de una recesión económica y una crisis de salud pública, es comprensible que las personas se centren más en las preocupaciones de salud inmediatas y los problemas de sus bolsillos, es decir, sus empleos, ahorros para la jubilación y hogares. Los peligros a largo plazo del cambio climático pasarían a segundo plano.

También existen algunas circunstancias potencialmente compensatorias.

Una caída sostenida en los precios del petróleo podría provocar que las inversiones a más largo plazo en energía limpia resulten más atractivas para los principales actores del sector energético, como explicó un analista del Grupo Eurasia en Axios. Y tal vez ciertos países respondan a la crisis económica con esfuerzos de estímulo que inyecten dinero en la energía limpia y la adaptación climática. 

Algunos expertos también sugieren que este mortal virus podría provocar cambios duraderos en los comportamientos relacionados con los altos niveles de emisiones de carbono, si la gente sigue teniendo miedo a volar y a los cruceros, o si deciden que prefieren trabajar en remoto y tener conferencias virtuales. Y nuestras respuestas rápidas ante un gran peligro demuestran que somos capaces de llevar a cabo los cambios sociales que exige el cambio climático.

Pero el profesor asociado del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad de Nueva York (EE. UU.) Gernot Wagner cree que, en este momento, la mayoría de los riesgos van en contra del progreso en la lucha con el cambio climático, y que debemos tener mucho cuidado con cualquier lección que saquemos de esta situación.

El experto señala: "Las emisiones en China han disminuido porque la economía se ha detenido y la gente está muriendo, y porque las personas pobres no pueden obtener medicamentos y alimentos. Pero esa no es la forma en la que queremos reducir las emisiones del cambio climático".

De hecho, el objetivo de abordar el calentamiento global es evitar el sufrimiento generalizado y la muerte. Por lo tanto, mientras analizamos las consecuencias a largo plazo del brote del coronavirus, es importante tener en cuenta que los impactos a corto plazo sí que están claros: muchas personas se pondrán enfermas y morirán. Así que, aunque sepamos que tendremos que seguir luchando contra el cambio climático, nuestra máxima prioridad en estos momentos debe ser el brote y proporcionar la atención adecuada.

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