.

David Ramos/Getty Images

Biotecnología

Reutilizar fármacos para luchar contra esta pandemia y las siguientes

1

Dado que la primera vacuna contra el SARS-CoV-2 llegará como pronto, hasta dentro de un año, los medicamentos tardan 10 años de media en llegar al mercado, varias empresas están analizando la eficacia de cientos de fármacos ya disponibles, algo que podría agilizar la respuesta ante coronavirus de otros tipos

  • por Wudan Yan | traducido por Ana Milutinovic
  • 24 Abril, 2020

A mediados de febrero, una mujer de California (EE. UU.) con patologías crónicas dio positivo en coronavirus (COVID-19). No había viajado al extranjero, ni había estado en contacto con nadie que lo tuviera. Así que, cuando el biólogo molecular de la Universidad de California en San Francisco Nevan Krogan se enteró del caso, se preocupó de inmediato. Fue el primer caso conocido de propagación comunitaria en Estados Unidos. El experto recuerda: "En ese momento me di cuenta que eso iba a estar en todas partes. Esto está en todas partes".

Krogan dirige un laboratorio que estudia cómo los genes de algunas patologías interactúan con las proteínas en el cuerpo humano. En aquel momento, solo dos científicos del personal investigaban el SARS-CoV-2 a tiempo completo, el virus que causa la COVID-19. Corrió al laboratorio, reunió a todo el equipo y les dijo que dejaran lo que estaban haciendo y se centraran en estudiar el nuevo coronavirus.

En solo unas pocas semanas, Krogan y sus colaboradores lograron algo que suele llevar años: purificaron 26 de las 29 proteínas del coronavirus, identificaron las proteínas humanas a las que se engancharon y sugirieron medicamentos existentes que parecían buenos candidatos para tratar la enfermedad. De todos ellos, 69 ya habían sido aprobados por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) o en ensayos clínicos. Consideraron que reutilizar los medicamentos existentes podría ser más rápido que desarrollar uno nuevo.

El equipo de Krogan no es el único que trabaja con este enfoque. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está empezando su propio ensayo global, llamado Solidaridad, para investigar qué medicamentos existentes podrían tratar esta nueva enfermedad. Las posibles terapias incluyen las que se usan actualmente para tratar el VIH, la malaria, el ébola y la inflamación.

Crear nuevos medicamentos es un proceso laborioso. Hace falta unos 10 años de media para llevar uno nuevo al mercado, e incluso una vacuna contra el coronavirus, con todas las prisas incluidas, no llegaría hasta entre 12 y 18 meses, como pronto. Se sabe que los medicamentos que ya han sido probados en humanos no son tóxicos. La única duda es si también funcionan contra la COVID-19. Eso significa que las compañías farmacéuticas podrían ponerlos inmediatamente en ensayos clínicos, justo lo que está haciendo Algernon Pharmaceuticals, con sede en Vancouver (Canadá), según su CEO Christopher Moreau. La empresa está investigando el potencial del ifenprodil, un medicamento utilizado para tratar trastornos circulatorios y neurológicos. Si tiene éxito, podría distribuirse masivamente dentro de entre ocho y 10 meses.

"Deberíamos mirar hacia el futuro y asegurarnos de resolver para siempre la guerra contra cualquier versión del coronavirus".

Algunos métodos podrían incluso ayudarnos no solo en esta pandemia sino también en la siguiente. La start-up de California Distributed Bio está modificando un anticuerpo originalmente diseñado para tratar el virus del SARS de 2003. Se dirige a una región del virus que no ha cambiado en 18 años, explica el CEO Jake Glanville, lo que podría significar que también será efectivo contra futuros coronavirus. El responsable detalla: "Ese es realmente el objetivo. No solo resolver el brote actual. Deberíamos mirar hacia el futuro y asegurarnos de resolver para siempre la guerra contra cualquier versión del coronavirus, para siempre".

Glanville, Krogan y otros coinciden en que una buena estrategia consistiría en probar todas las herramientas y tipos de medicamentos disponibles. Un avance en cualquiera de los medicamentos en el ensayo de la OMS "sería increíble", opina Glanville, y añade: "Esa es la ruta más rápida a un medicamento". Es extremadamente difícil predecir cuál será la próxima enfermedad pandémica, y por eso no se sabe si todo el esfuerzo realizado para encontrar un medicamento para COVID-19 funcionará para la próxima gran enfermedad. "Hay muchos sospechosos habituales. Los coronavirus son definitivamente uno de los candidatos, pero probablemente también hay muchos virus que aún no hemos descubierto", sostiene la viróloga de la Universidad de Columbia (EE. UU.) Angela Rasmussen. Si la próxima pandemia es causada por otro tipo de coronavirus, sería fácil reutilizar los medicamentos que encontramos para la crisis actual enfermedad, o al menos acortar la lista de posibles tratamientos.

Biotecnología

Nuevas tecnologías y conocimientos biológicos empiezan a ofrecer opciones sin precedentes para mejorar nuestra salud.

  1. Hablar en voz alta emite gotas con coronavirus que duran hasta 14 minutos

    En función de la carga vírica media de los enfermos de COVID-19, se estima que hablar a un tono elevado durante un minuto genera al menos 1.000 gotitas que contienen el virus, las cuales pueden permanecer en el aire más de ocho minutos y, a veces, hasta 14 minutos. El hallazgo refuerza la necesidad de usar mascarillas en cualquier circunstancia

  2. CRISPR podría ser la clave para crear un test doméstico de COVID-19

    Varias empresas compiten para fabricar una prueba que permita diagnosticar el coronavirus desde casa, como si fuera un test de embarazo y los primeros modelos podrían llegar a final de año. Pero si no se obliga a las personas a comunicar sus resultados, podríamos perder el acceso a una información muy valiosa

  3. Lo que se sabe sobre cómo el coronavirus ataca a cada parte del cuerpo

    Además de su impacto en los pulmones, la COVID-19 también parece afectar a la sangre, al sistema inmunológico, a los riñones, al cerebro y al corazón. Aunque todas las investigaciones son muy preliminares, es imprescindible tener en cuenta sus distintos efectos para elegir los mejores tratamientos